Extremos

2001-2010: la década de fenómenos extremos

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La década pasada fue la más cálida desde 1850 y trajo consigo fenómenos extremos climáticos de impacto sin precedentes que dejaron 370.000 muertos en todo el planeta, revela el “Estado del Clima Mundial 2001-2019” difundido por la OMM.

Ginebra, 3 de julio de 2013.- En el informe  “El estado del clima mundial 2001-2010. Un decenio de fenómenos climáticos extremos”, se analizaron las temperaturas y precipitaciones mundiales y regionales así como los fenómenos extremos y las olas de calor que azotaron Europa y Rusia, el huracán Katrina en Estados Unidos, el ciclón tropical Nargis en Myanmar, las sequías en la cuenca del Amazonas, Australia y África oriental y las inundaciones en Pakistán.

El decenio de 2001-2010 fue el más caluroso en ambos hemisferios, respecto de las temperaturas de la superficie de la Tierra y del océano. El calor récord estuvo acompañado por una rápida disminución del hielo marino del Ártico y una aceleración de la pérdida de la masa neta de las capas de hielo de la Antártida y Groenlandia y de los glaciares de todo el mundo.

Como resultado de este derretimiento generalizado y de la expansión termal del agua del mar, la media mundial del nivel del mar aumentó unos 3 mm por año, aproximadamente el doble de la tendencia observada durante el siglo XX, de 1,6 mm por año. El nivel medio del mar a nivel mundial es unos 20 cm más alto que en 1880, según el informe.

CC ANTARTIDA HIELOS BEDMAP CON HIELO

El informe de la OMM detalla el aumento de la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero. La concentración atmosférica media mundial de dióxido de carbono alcanzó 389 partes por millón en 2010 (un aumento del 39% desde el inicio de la era preindustrial en 1750), el metano llegó a 1 808,0 partes por mil millones (158%) y el óxido nitroso a 323,2 partes por mil millones (20%).

“Una década es el plazo mínimo posible para realizar una evaluación significativa del cambio climático”, explicó el Secretario General de la OMM, Michel Jarraud. “En el informe se muestra que el calentamiento global fue significativo entre 1971 y 2010 y que la tasa por década de aumento registrada entre 1991 y 2000 y entre 2001 y 2010 no tenía precedentes. El aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero que atrapan el calor están cambiando nuestro clima, lo que tiene importantes repercusiones sobre nuestro medio ambiente y nuestros océanos, que están absorbiendo tanto dióxido de carbono como calor”, sostuvo.

“La variabilidad natural del clima, causada en parte por las interacciones entre la atmósfera y los océanos, como han puesto de manifiesto los episodios de El Niño y La Niña, se traduce en que unos años son más fríos que otros. Si se examina con carácter anual se observará que la curva de la temperatura mundial no es gradual. A largo plazo la tendencia subyacente es claramente al alza, más aún en los últimos tiempos”, afirmó Jarraud.

Entre 2001 y 2010 no se registró ningún fenómeno de El Niño importante, que normalmente se traduce en temperaturas más altas (como ocurrió en el entonces año cálido récord de 1998). Durante gran parte del decenio prevalecieron los episodios de enfriamiento de La Niña y las condiciones neutras, excepto en 2009/2010, cuando hubo un episodio de El Niño de intensidad moderada a fuerte.

CC INFORME OMM 2013 GRAFICO 2

En el informe de 100 páginas y su correspondiente resumen ejecutivo se incorporan los resultados de una encuesta única dirigida a 139 Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales y los análisis y datos socioeconómicos de varios organismos y asociados de las Naciones Unidas, publicados con ocasión de la celebración de la primera reunión de la Junta Intergubernamental sobre los Servicios Climáticos.

La Junta se encarga de la supervisión del Marco Mundial para los Servicios Climáticos, una iniciativa internacional destinada a mejorar y a ampliar la información climática basada en datos científicos para ayudar a la sociedad a hacer frente a la variabilidad natural del clima y del cambio climático antropogénico.

“Una perspectiva decenal permite evaluar las tendencias del cambio climático y anticipar el futuro. Asimismo puede informar de las iniciativas que se prevé poner en marcha para desarrollar servicios climáticos operativos que proporcionen información y previsiones para la adopción de decisiones en las esferas de la agricultura, la salud, los riesgos de desastre, los recursos hídricos y otros sectores. Esas iniciativas se coordinarán a través del Marco Mundial para los Servicios Climáticos, dirigido por la OMM,” señaló Jarraud.

“Los servicios climáticos son más necesarios que nunca para ayudarnos a hacer frente a los cambios mundiales de nuestro clima, que se ven acentuados a escala regional y nacional. A pesar de haberse registrado una reducción importante de las víctimas mortales provocadas por las graves tormentas e inundaciones, en el informe de la OMM se destacan las repercusiones alarmantes sobre la salud y las tasas de mortalidad a causa de las olas de calor producidas en Europa y Rusia. Habida cuenta de que se prevé que el cambio climático ocasione olas de calor más frecuentes e intensas, es necesario que estemos preparados,” añadió el secretario general del organismo mundial.

NIGER-FLOODS

Temperaturas: se estima que la temperatura anual mundial en la superficie de la tierra y del océano durante el decenio de 2001-2010 fue de 14,47 °C, es decir, 0,47 °C por encima de la media mundial respecto del período comprendido entre 1961 y 1990 y +0,21 por encima de la media mundial registrada entre 1991 y 2000 (con un factor de incertidumbre de ± 0,1 °C).

La tasa de aumento decenal de la temperatura mundial se aceleró entre 1971 y 2010. Se estima que durante ese período la temperatura mundial aumentó a un promedio de 0,17 ºC por decenio, mientras que la tendencia durante el período comprendido entre 1880 y 2010 fue de sólo 0,062 ºC por decenio. Además, el aumento de 0,21 ºC de la temperatura media decenal entre 2001 y 2010 fue mayor que el aumento observado durante el decenio de 1991-2000, que a su vez registró un aumento de +0,14 ºC con respecto al período comprendido entre 1981 y 1990.

Todos los años de la década, salvo 2008, se contaron entre los 10 años más cálidos de los que se tiene registro. El año más cálido jamás registrado fue 2010, con una anomalía de temperatura media estimada en 0,54 ºC por encima del promedio a largo plazo de 14,0 ºC del período de referencia de 1961-1990, seguido muy de cerca por 2005.

En la mayor parte del mundo se observaron temperaturas superiores a lo normal durante el decenio de 2001-2010, lo que se puso especialmente de relieve en las latitudes altas del hemisferio norte. Groenlandia registró la mayor anomalía de temperatura decenal, de +1,71 ºC por encima de la media a largo plazo y una temperatura en 2010 de +3,2 °C por encima de la media. África registró condiciones más cálidas de lo normal en cada uno de los años del decenio.

CC BAJEMOS LA TEMPERATURA 2

Los resultados obtenidos de la encuesta de la OMM indicaron que aproximadamente el 94% de los países que participaron en dicha encuesta registraron su decenio más cálido entre 2001 y 2010 y ningún país registró un promedio de la anomalía de temperatura decenal nacional más frío que el promedio registrado a largo plazo.

Un 44% de los países que participaron en la encuesta señalaron que habían batido récords de temperaturas cálidas a nivel nacional durante el decenio de 2001-2010, frente al 24% registrado en el decenio de 1991-2000. Los récords absolutos de temperatura mínima diaria más fría mostraron características opuestas: en 1961-1970 aproximadamente el 32% de los países registraron valores de temperaturas mínimas más bajas a nivel nacional. Ese porcentaje se redujo al 11% entre 2001 y 2010.

Precipitaciones e inundaciones: el decenio de 2001-2010 fue el más húmedo desde 1901. El año 2010 fue el más húmedo jamás registrado a nivel mundial desde que comenzaron a emplearse instrumentos de medición.

La mayor parte de la tierra registró precipitaciones superiores a las normales durante el decenio. El este de Estados Unidos de América, el norte y el este de Canadá, y numerosas partes de Europa y Asia central registraron condiciones particularmente húmedas.

Según la encuesta de la OMM, las inundaciones fueron el fenómeno extremo que se registró con mayor frecuencia a lo largo del decenio. El este de Europa se vio especialmente afectado en 2001 y 2005, India en 2005, África en 2008, Asia (en particular Pakistán, donde fallecieron 2 000 personas y 20 millones se vieron afectadas) en 2010, y Australia, también en 2010.

Pakistan

La sequía afecta a muchas más personas que cualquier otro desastre natural debido a su gran escala y a su carácter duradero. Durante el decenio de 2001-2010 se produjeron sequías en todo el mundo. Algunas de las sequías más duraderas y de mayor impacto se produjeron en Australia (en2002 pero también en otros años), África meridional (2004 y 2005, que se tradujeron en pérdidas de vidas y escasez de alimentos) y la cuenca del Amazonas (2010), que tuvieron consecuencias negativas para el medio ambiente.

Ciclones tropicales: entre 2001 y 2010 se produjeron 511 fenómenos relacionados con ciclones tropicales que se tradujeron en un total de casi 170 000 víctimas mortales, más de 250 millones de personas afectadas y daños económicos estimados en 380 000 millones de dólares de Estados Unidos.

Según el Centro Nacional de Datos Climáticos de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA), 2001-2010 fue el decenio en el que la actividad de los ciclones tropicales alcanzó el nivel más elevado registrado en la cuenca del Atlántico Norte desde 1855. Se registró un promedio de 15 tormentas con nombre al año, muy por encima del promedio a largo plazo de 12 tormentas con nombre al año.

El ciclón tropical más mortífero registrado durante el decenio fue Nargis, que se formó al norte del océano Índico y asoló Myanmar a principios de mayo de 2008. Se señaló que más de 138 000 personas fallecieron o desaparecieron, ocho millones de personas se vieron afectadas y se destruyeron miles de hogares.

Repercusiones: según los datos facilitados por el Centro de Investigación de la Epidemiología de los Desastres (CRED), durante el decenio de 2001-2010 fallecieron más de 370 000 personas como consecuencia de las condiciones meteorológicas y climáticas extremas, incluidas olas de calor, períodos fríos, sequías, tormentas e inundaciones. Esa cifra era un 20% superior a la registrada entre 1991 y 2000.

Ese aumento se debe principalmente a las olas de calor producidas en 2003 en Europa y en 2010 en Rusia que contribuyeron a un aumento de más del 2000% del número de víctimas mortales en el mundo a causa de las olas de calor (de menos de 6 000 en el período comprendido entre 1991 y 2000 a 136 000 durante el decenio de 2001-2010).

Sudan Refugee Crisis Worsens

Por otro lado, se registró un menor número de víctimas mortales como consecuencia de las tormentas y crecidas, habiéndose registrado una disminución del 16 y del 43 por ciento, respectivamente, en gran medida gracias a la mejora de los sistemas de alerta temprana y a un mayor grado de preparación y a pesar del aumento de la población de las zonas propensas a desastres.

Según se desprende del Informe mundial de evaluación de 2011, el promedio de personas expuestas cada año a las crecidas aumentó un 114% a nivel mundial entre 1970 y 2010, período en el que la población mundial aumentó un 87%, y pasó de 3 700 millones a 6 900 millones de personas. El número de personas expuestas a tormentas violentas casi se triplicó en las zonas propensas a ciclones, habiendo registrado un aumento del 192% durante el mismo período.

Se están llevando a cabo nuevas investigaciones sobre la posibilidad de atribuir fenómenos extremos individuales al cambio climático más que a la vulnerabilidad natural. Los científicos cada vez están más convencidos de que la probabilidad de que se produzca un fenómeno como el de la ola de calor que afectó a Europa en 2003 aumenta considerablemente con el aumento de las temperaturas mundiales. Por consiguiente es importante seguir realizando nuevas investigaciones para reforzar la ciencia climática y utilizarla para mejorar los servicios climáticos con el fin de ayudar a la sociedad a adaptarse al cambio climático.

Texto original del documento de la OMM aquí

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