Cambio Climático

A Islandia se le derrite la piel

CC ISLANDIA 1

El pequeño país nórdico, su vida y su economía comienzan a transformarse indefectiblemente por el derretimiento de sus glaciares, con todo los riesgos (y las ventajas) del caso. ¿Calentamiento global o ciclo natural? 

Sólheimajökull, Islandia (Por Cheryl Katz, Daily Climate).- Un fuerte viento chilla por la ladera del glaciar arrojando hielo y grava fina, como en el clima embrujado de una antigua saga islandesa.

El glaciar, Solheimajokull, una lengua de hielo extendiéndose hacia la costa sureste de Islandia, se ha convertido en  la apología del cambio climático en los últimos años: retrocediendo un promedio de una piscina de medidas olímpicas cada año durante las últimas dos décadas debido a las temperaturas cada vez más altas, al calentamiento de las corrientes oceánicas y a la distorsión de las estaciones.

Encorvados por ráfagas de 90 km/h en un día tormentoso de otoño, los visitantes del Sólheimajökull observan una erupción de conos de tierra que sobresalen a través de la nieve veteada de gris, mientras montones de rocas, grava de morrenas y un lecho glacial ahora vacío de más de dos kilómetros de extensión dan fe del antiguo alcance de este gigante moribundo.

Islandia, situada justo debajo del Círculo Polar Ártico, es uno de los lugares de más rápido calentamiento del planeta, cuatro veces el promedio del Hemisferio Norte. Los aproximadamente 300 glaciares que cubren más del 10 por ciento de la isla están perdiendo un promedio de 11 mil millones de toneladas de hielo al año. 

El volumen anual transportado de los glaciares de Islandia y que no se reponen con nieve llenaría 50 de los camiones más grandes del mundo cada minuto durante todo un año.

De las peores pérdidas

CC ISLANDIA 2

“Es una de las mayores pérdidas de la Tierra”, dijo el glaciólogo pionero Helgi Bjornsson durante una entrevista en su oficina en la Universidad del Instituto de Ciencias de la Tierra de Islandia, desbordante de 40 años de libros de investigación sobre hielo. 

Objeto de antiguo mito, una orgullosa tradición literaria y una lucrativa atracción turística, las majestuosas montañas blancas de Islandia -joküll en islandés- son actualmente cruciales para el país. Ríos glaciales generan energía hidroeléctrica que proporciona la mayor parte de la electricidad. Los glaciares de hielo almacenan agua para sus 320.000 residentes. 

Algunos de los glaciares del país han desaparecido ya y varios otros se habrá ido dentro de una década o dos, dijo Bjornsson, uno de los principales científicos expertos en cuantificar la relación entre la pérdida de los glaciares y el calentamiento inducido por los gases de efecto invernadero. 

A partir de la próxima generación, puede que no haya la suficiente cantidad de agua para mover turbinas o saciar la sed de la población. Las tormentas de polvo se agitarán sobre lechos secos de los glaciares mientras se erosionan las grandes extensiones de tierra expuestas. 

Sin glaciares, ironizó un residente, Islandia es “sólo tierra.”

Esto pasa ahora

CC ISLANDIA 3

Los efectos que ya están empezando a aparecer. Bjornsson habla del puente más largo de Islandia, un área de unos 800 metros sobre el río Skeidara que drena desde la masiva capa de hielo Vatnajokull hasta la costa sur de la isla. 

“Hace unos años, el río desapareció y ahora este puente, el puente más largo de Islandia, está allí de pie, y no hay agua debajo de él”, dijo. “Así que parece que estamos locos aquí en Islandia.”

En esta isla del tamaño de Kentucky uno nunca está muy lejos del hielo -se mira hacia arriba desde casi cualquier lugar y se ven imponentes picos blancos y valles llenos de glaciares- por lo que los islandeses están sintiendo esta pérdida en muy variadas formas. 

Magnus Hallgrimsson ha pasado toda una vida en el hielo. Este enjuto octogenario es vicepresidente de la Sociedad Glaciológica de Islandia, un grupo de voluntarios que realizó investigaciones anuales de los glaciares de la isla desde 1950, y que ha estado ayudando  en Iceland Search and Rescue desde 1948. Ávido deportista,  hizo numerosas ascensiones glaciares y cruzó  muchas veces vastos campos de hielo en el interior de la isla, como atestiguan las fotos que recubren su apartamento en Reykjavik . 

Apenas un sendero de grava

Mother and son looking at Stori-Dimon and Tindfjallajokull glacier, South Iceland.

En los últimos años, dice Hallgrimsson, algunos de los glaciares que frecuentaba han comenzado a desaparecer

El investigador ha medido repliegues de hasta casi 500 metros: “La cola del glaciar se retira y deja sólo grava”. Y el derretimiento, que notó por primera vez a mediados de la década de 1980, se está acelerando. “En los últimos años en las zonas más bajas de Tindfjallajokull (un glaciar en las montañas del sur; foto: www.bjarkireyr.com) toda la nieve se ha ido”. 

La capa de hielo de Islandia -la mayor de Europa fuera de Groenlandia- ha disminuido 6 por ciento desde 1995, con los glaciares más bajos como Solheimajokull, una prolongación de la capa de hielo de Mýrdalsjökull, encogiéndose mucho más rápido. Debido a que el calentamiento de Islandia comenzó más de una década después que en Europa y América del Norte, esa reducción indica un cambio muy rápido. 

Y con la velocidad de fusión acelerándose a medida que los efectos del cambio climático se intensifican y se alimentan mutuamente, Islandia podría perder 30 por ciento de su masa glaciar en 2050, estima Bjornsson. 

Si la temperatura aumenta 2°C (3,6°Fahrenheit) para el final del próximo siglo -el incremento máximo aceptable establecido en las negociaciones climáticas internacionales- Bjornsson calcula que los glaciares de Islandia no serán más que pequeños “museos de hielo” sobre las cumbres más altas ya a mediados de 2100. 

Clavado y amarrado

CC ISLANDIA 4

Una mañana de 2012, la artista Vigdis Bjarnadottir leyó un artículo en su periódico sobre un nuevo estudio en el que Bjornsson y sus colegas predijeron que el glaciar en el que ella había crecido, cerca de la península occidental de Snæfellsjökull, podría desaparecer en 20 años.

“Quedé muy impresionada”, dijo Bjarnadottir, quien pasó su infancia en el pueblo de Olafsvik, a los pies de un glaciar que crecía. 

“Es es mi montaña favorita. Podemos verla desde Reykjavik en un día de cielo claro, siempre tan hermoso”, dijo la también ex secretaria presidencial, que ahora vive en Gardabaer, justo al sur de la capital. La noticia le inspiró para crear una pintura de la montaña, con tachuelas y cadenas cruzando sus picos glaciales. 

“Como no queremos que el glaciar Snaefellsjokull desaparecezca -declaró enfáticamente- lo clavé y lo amarré”.

El cuadro, exhibido en una exposición de arte occidental de Islandia en 2013, también muestra una mezcala de hombre y gigante llamado Bardur Snaefellsas. Según la tradición islandesa, Bardur fue uno de los primeros pobladores de la región, y descendió al glaciar hace más de un siglo para convertirse en un guardián de la tierra. Pero el gigante parece inactivo en estos días: el glaciar ya se ve mucho más pequeño para Bjarnadottir. 

“Ya podemos ver el nuevo paisaje, nuevos acantilados de lava negra, donde había hielo hace unos años”, se lamenta.

Fotos de viajes de hace más de un siglo proporcionan una cruda ilustración a Bjornsson. Las imágenes del suroeste de glaciar Kotarjokull fueron tomadas por el explorador Inglés Frederick WW Howell cundo hacía el primer ascenso al Hvannadalshnúkur, el pico más alto de Islandia, en 1891. Hace dos años, los investigadores visitaron los mismos puntos y tomaron nuevas fotografías.

Comparando las viejas fotos con las nuevas, Bjornsson y sus colegas determinaron que Kotarjokull había perdido el 20 por ciento de su volumen desde la visita de Howell. El hielo permanece en la parte superior del glaciar, pero las áreas más bajas que estaban cubiertas hace 120 años quedaron completamente desnudo. 

Turismo en riesgo

CC ISLANDIA 5

La tierra del fuego y del hielo se ha convertido en un destino turístico cada vez mayor en los últimos años, con casi 700 mil visitantes internacionales en 2012, de acuerdo con la Oficina de Turismo de Islandia. 

Atraídos por su belleza glacial y oportunidades de recreación, los turistas gastaron un récord de 238 mil millones coronas islandesas (unos 2 mil millones de dólares) aquí en 2012, relegando al segundo puesto a la industria de la pesca como principal fuente de divisas de la isla. 

Pero el avance del calentamiento del clima es ya evidente en algunas de las atracciones más populares, como Solheimajokull, donde dos aspirantes a escaladores de hielo procedentes de Alemania se quedaron mirando con desánimo a la tierra barrida por el viento sibilante en ese día de otoño y, decepcionados, regresaron a sus camionetas y partieron.

No todos los islandeses ven el retroceso de los glaciares de su país como algo malo. Los glaciares históricamente representaban una amenaza inminente a las ciudades y las granjas cercanas, que perdieron tierras ante el avance del hielo y ocasionamente fueron destruidas por incursiones repentinas o jökulhlaups, explica el ingeniero Finnur Palsson, de la Universidad de Islandia, frecuente colaborador en la investigación de Bjornsson. A medida que los glaciares retroceden, dijo, el peligro de sufrir jökulhlaups puede disminuir.

“También aparece un terreno muy fértil para explotar debajo de los glaciares”, según Palsson. “Otra cosa buena desde el punto de vista energético es que hay más agua para aprovechar de las centrales eléctricas.” 

Y a muchos islandeses no les importa que el tiempo sea un poco más cálido. 

Boom económico

CC ISLANDIA 6

“En realidad, los efectos negativos son relativamente pocos”, argumenta Palsson, “si nos fijamos en el punto de vista de los que vivimos aquí.”

De hecho, el hielo derreitod podría proporcionar un beneficio económico muy necesario para este país que todavía lucha por recuperarse de su colapso fiscal de 2008. 

El presidente de Islandia, Olafur Ragnar Grimsson, está promoviendo planes para un importante puerto de mar en la costa noreste de la isla para atender nuevas rutas de navegación en la apertura del Océano Ártico. El gobierno espera hacer de Islandia un centro de negocios del Ártico y un socio comercial de países como China, que buscan llevarse los botines de petróleo y gas que han quedado expuestos por la reducción del hielo.

Más aún, los glaciares de Islandia han avanzado y retrocedido varias veces en los 11 siglos que los seres humanos han vivido allí llevando a muchos a ver el retiro actual como parte de un ciclo temporal, natural.

“Los glaciares siempre han estado subiendo y bajando”, dijo Hallgrimsson, quien señaló que los primeros colonos se enfrentaron considerablemente a menos hielo que los residentes en la actualidad. “Parece que estamos recibiendo un período similar al de alrededor del año 900 DC.

“Por supuesto, nadie puede saberlo”.

Haciendo visible lo invisible

CC ISLANDIA 7

“La gente lo ve como ‘normal”, dijo Asdis Jonsdottir, asesor de política científica para el Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura, quien examinó el desarrollo de los conocimientos científicos islandeses en los glaciares y el cambio climático en su tesis doctoral reciente. 

Como parte de su investigación, ella acompañó a la Sociedad de Glaciología en cuatro visitas de medición de glaciares. 

Una y otra vez, según Jonsdottir, los inspectores le mostraron signos de que los glaciares se reducen y describieron cuánto más alto solía ser el hielo y mostrando evidencia de hasta dónde llegaba a cubrir. 

“Siempre hay estas historias, ‘en mi primera vez en el glaciar, estaba hasta allí'”, dijo Jonsdottir, agitando un brazo hacia el techo de su oficina en Reykjavik. “Y hay nuevas islas surgiendo del hielo. Las visitamos y la gente habla de eso”. 

Pero a pesar de su discusión sobre el retroceso de los glaciares de Islandia, los inspectores hicieron poca o ninguna mención al cambio climático, destacó Jonsdottir. “Experimentar estos cambios no necesariamente significa que se está convirtiendo en un problema real para ellos”.

Poesía en el hielo

CC ISLANDIA 8

Bjornsson, quien se retiró recientemente, se ha enfrentado a reacciones similares desde sus primeros estudios que predecían que el dióxido de carbono liberado por la quema de combustibles fósiles derretiría los glaciares de Islandia en un futuro no muy lejano. 

“Nos dijeron que esto era especulación”, dijo Bjornsson. “Pero todo lo que hemos dicho se ha hecho realidad …. El cambio en los glaciares en Islandia es ahora incluso más rápido de lo que predijimos de nuestros modelos a mediados de los 90”. 

La desaparición de los glaciares de Islandia es especialmente conmovedor para Bjornsson, quien pasó dos meses al año en el hielo durante gran parte de su vida laboral, incluyendo 11 años como presidente de la Sociedad de Glaciología. 

Pasando las páginas de un libro de impresionantes fotografías de glaciares que tomó en los últimos años, se detiene en una de Vatnajokull, su glaciar favorito, donde llevó a cabo la mayor parte de su investigación. Fue cerca de ahí donde desarrolló su fascinación por los glaciares, mientras trabajaba en verano en una estación meteorológica antes de ingresar a la universidad. 

“No sé si puedo explicar esto en otro idioma, y quizás ni siquiera pueda hacerlo en islandés, pero… cuando estás en el hielo, todo se torna infinitamente blanco… y entonces el cielo… Surgen una variedad de colores y reflejos… y en la noche, cuando se comienzan a ver sombras… Se me ha pedido que escriba un poema sobre esto pero yo no soy un poeta”.

Texto original aquí

 

Comments

Comments are closed.

Twitter widget by Rimon Habib - BuddyPress Expert Developer