Cambio Climático / Documentos

Argentina, expuesta a millonarias pérdidas

CC ARGENTINA INFORME IMPACTO ECONÓMICO 2014

(Por Tiempo Inestable).- El país se expone a perder varios puntos de su PBI por el “significativo impacto” del cambio climático en las próximas décadas y necesita fuertes inversiones, de hasta 10 mil millones de dólares en el siglo, sólo para adaptarse a sus consecuencias, principalmente inundaciones en las áreas más ricas y pobladas, según un informe preliminar divulgado esta semana por la Secretaría de Ambiente en Buenos Aires.

El reporte “La Economía del Cambio Climático en la ArgentinA (Primera Aproximación)”, coordinado por Leonidas Girardin (CONICET/Fundación Bariloche), fue terminado al cabo de varios años por unos sesenta expertos argentinos bajo la dirección de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), que canalizó sus financiación en el marco de otros estudios para la región, y se limita a “proveer información útil para la toma de decisiones”, pero sin avanzar en estrategias.

“Es el primer intento que se hace en Argentina de contar con un estudio relativamente integrado de impactos, medidas de adaptación y medidas de mitigación, valorizadas monetariamente”, declaró Girardin, entrevistado por Tiempo Inestable.

Argentina realizó ya dos Comunicaciones Nacionales sobre Cambio Climático y prepara una tercera, y había hecho esfuerzos también con estudios sectoriales y regionales, pero sin integrarlos ni valorizarlos de este modo.

Pero, como explicó Girardin, las comunicacionales tienen tres años de plazo de trabajo y dos millones de dólares de presupuesto. Este informe tuvo “veinte veces menos presupuesto” y debía ser terminado en seis meses.

Además, se calcularon las emisiones con la única metodología entonces disponible aprobada por el IPCC, de 1996, apresurado el equipo por presentarlo en la cumbre sobre cambio climático climática de 2009 (la COP 16 de Copenhague), que resultó un fracaso. La metodología de 2006 se difundió cuando las bases del trabajo publicado ahora ya estaban listas. Por eso luego hubo ajustes después para algunos sectores, como la agricultura, con ambas metodologías.

Tampoco quedó cabalmente comprendida la vasta Patagonia en el estudio, porque el downscaling (bajada) regional del modelo global disponible en este momento, del Instituto Nacional de Pesquisas (INPE) de Brasil, llegaba con otra resolución a partir del paralelo 40.

“”No pudimos estudiar absolutamente todos los ecosistemas relevantes. Pero el principal objetivo, y creo que se cumplió, es tener un instrumento que sirva para orientar la toma de decisiones en el futuro”, valoró el coordinador del estudio.

Argentina tiene ecosistemas muy amplios y el estudio tuvo que priorizar lo que parecía más importante y lo que se podía inferir a partir de trabajos anteriores. “Es más lo que falta hacer, que lo que hicimos, pero es un primer esfuerzo”, resumió.

LA OTRA ADAPTACIÓN

ARGENTINA-TEMPORAL

Sobre los impactos del cambio climático y los eventos extremos en los recursos hídricos (caudal de los ríos del Comahue, Cuyo y el Litoral; vulnerabilidad de la costa del Río de la Plata e impactos de las inundaciones en el Litoral), el valor acumulado estimado por el estudio hasta 2100 asciende a 78.078 millones de dólares (de 2005), según uno de los escenarios y a 61.619 millones de dólares según otro. Pero ya para 2030, en quince años, de 20.623 millones y de 18.404 millones, respectivamente.

En cuanto la agricultura, “el clima futuro no afectará severamente la producción de los principales cultivos de la Argentina. En general, las áreas sur y oeste de la región pampeana y el noroeste serían las zonas más favorecidas, especialmente en lo que respecta al cultivo de soja y, en menor grado, al de trigo”.

Al mismo tiempo,  la degradación del suelo resultante de los sistemas de producción sería mayor que la debida a los posibles efectos del cambio climático.

 “Estos datos deben interpretarse con sumo cuidado, dado que no fue posible calcular el valor monetario de muchas de las medidas de adaptación identificadas por falta de información de base y estudios específicos (…) en caso de incluirse el costo económico de estas acciones, la magnitud de las erogaciones requeridas para aplicar las medidas de adaptación necesarias sería de una envergadura muy superior”, advierten los expertos.

“Pero hay que tener en cuenta algo: hablamos de adaptarnos al cambio climático, pero hay sectores de la población que no se puede adaptar ni al clima actual, independientemente de cómo varíe. Obviamente, los problemas que traiga el cambio climático se van a montar sobre los problemas que ya tenemos hoy”, sostuvo Girardin.

 

CC ARGENTINA INFORME IMPACTO ELECTRICIDAD

Aun con las limitaciones de un estudio semejante, en especial sobre impactos y medidas de adaptación que no se han podido calcular, “se puede concluir que el cambio climático tendrá un impacto significativo en la economía argentina”, concluye el estudio.

Las proyecciones del trabajo indican que en medidas de mitigación de emisión de gases de efecto invernadero el país debería desembolsar una media anual de entre 1 y 2% por ciento de su PBI entre 2010 y 2030, según los distintos escenarios.

Pero como  “los mayores ahorros de emisiones GEI se consiguen a medida que va avanzando el siglo, estos suponen erogaciones anuales medias cada vez más altas, que superan el 9% del PIB del año 2005 al final del período”, en 2100.

Recortar las emisiones siempre exigirá más esfuerzo que adaptarse o no hacer nada: “Los costos totales de mitigación calculados en este estudio superan notablemente los costos estimados de los impactos identificados y los costos de las medidas de adaptación identificadas y cuantificadas en términos monetarios”.

La adaptación, en cambio, tendría un menor peso en términos de costos para la economía argentina , tanto en comparación con el de los impactos previstos del cambio climático como con las medidas de mitigación de emisiones: según los distintos escenarios, hasta 2100 entre 1,38% y 5,76% del PBI.

SEQUÍAS E INUNDADOS POR EL RÍO DE LA PLATA

CC ARGENTINA INFORME IMPACTO 2

El estudio recuerda que “los mayores impactos observados en la Argentina se deben a la variabilidad interanual de las precipitaciones, que afectan considerablemente la producción agropecuaria en períodos de sequía y también, aunque en menor medida a nivel nacional, en casos de fuertes lluvias dan origen a excedentes hídricos, provocan inundaciones de las tierras productivas y daños en la infraestructura, y ponen en peligro la seguridad y la salud de las poblaciones urbanas”.

En el último siglo, el aumento del nivel medio del río de la Plata en el puerto de Buenos Aires fue de 17 cm, “dentro de los valores medios observados en la mayoría de las costas del planeta”.

Pero los vientos muy fuertes del sudeste empujan las aguas hacia el interior del Río de Plata, donde alcanzan niveles muy altos (sudestada) y provocan inundaciones recurrentes en las costas bajas de la ribera argentina, cuya duración fluctúa entre unas pocas horas y dos o tres días.

Según distintos escenarios, hacia 2070 el aumento previsto del nivel medio del río de la Plata superaría en aproximadamente 5 cm el nivel medio mundial del mar, debido a la rotación regional de los vientos hacia el este.

Al actual ritmo demográfico y “siempre que la infraestructura actual no varíe, si el nivel medio del mar aumentara 0,4 metros, se estima que el riesgo de inundación en un período de 100 años afectaría a unos 1,7 millones de personas“.

“El aumento del nivel medio del río de la Plata también puede tener efectos negativos en la infraestructura de ciertos componentes de la red de servicios públicos (desagües cloacales; las centrales térmicas productoras de energía eléctrica ubicadas en la costa, que deberían afrontar el aumento del costo de sus insumos; parte de los servicios de transporte; la distribución de energía eléctrica, y las redes vial y ferroviaria del área costera, entre otros). Todos los componentes de la infraestructura edilicia, incluidas las viviendas, estarían expuestos al riesgo de inundaciones, que se espera se repitan cada 100 años, en una superficie de unos 25 km2”, dice el informe.

Por eso, añade, “convendría regular el uso de las áreas costeras, entre otras cosas mediante una zonificación que desaliente la construcción de viviendas en los puntos más vulnerables de la costa y la definición de zonas donde los riesgos de inundación se aborden implementando o manteniendo medidas pasivas de defensa contra inundaciones, tales como alerta temprana y ordenamiento territorial”.

Como recuerda Girardin, “es muy difícil valorar monetariamente las medidas de adaptación, porque muchas no son de ingeniería. Pero hay otras que tienen que ver, por ejemplo, con el ordenamiento territorial, dónde se pueden realizar ciertas actividades y dónde es más riesgoso”.

“Por la expansión de las lluvias al oeste y al sur, puede hacer que un productor quiera explotar lugares no tan fértiles como la zona núcleo pampeana, donde históricamente no se hizo. Pero, ¿qué pasa cuando después de tres o cuatro años de buena lluvia de pronto hay menos? -se pregunta-. Obviamente habrá un impacto económico muy importante, porque no se previó eso. Eso es muy difícil de valorizar en plata, pero reducen el riesgo y la vulnerabilidad”.

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IMPACTO AGRIDULCE EN EL CAMPO

cosecha de soja 1

En cuanto a la agricultura, motor económico del país, para 2080, considerando el efecto de la mayor concentración atmosférica de CO2, “el impacto medio sería positivo”.

“La soja sería el cultivo más beneficiado y se prevé que se registrarían leves incrementos de la producción de trigo y maíz. En cambio, si no se tomaran en cuenta los efectos del CO2, el impacto sería negativo en el caso de los tres cultivos”, advierte el informe.

Los resultados del impacto del cambio climático en la agricultura “revelan grandes diferencias espaciales. Si se considera el efecto del CO2, hay áreas en las que el comportamiento de los cultivos muestra cierta consistencia. En general, las zonas más beneficiadas para la producción de los tres cultivos considerados se ubican al sur y al oeste de la región pampeana”.

En el noroeste, en cambio, se prevé un aumento de la producción de trigo y soja y una notable disminución de la producción de maíz. En cambio, la zona central norte de la región pampeana se vería afectada por una reducción del rendimiento de los cultivos de soja y trigo. Las cifras presentadas por el estudio revelan una escasa modificación del rendimiento del trigo en el 2020 y leves incrementos en 2050 y 2080. En cambio, los cultivos de verano (el maíz y especialmente la soja) se verían más favorecidos por el cambio climático.

“Entrado el Siglo XX hasta ahora se ve que en la Pampa Húmeda y la Llanura Chaqueña, donde se expandió la agricultura, está lloviendo más. Sin embargo, en la zona del Comahue y de Cuyo, hay menores precipitaciones y todo parece indicar que se va a mantener en el tiempo”, detalló el coordinador del estudio.

Aunque, a la vez, hay eventos extremos, como las lluvias en Jacobacci este año después de un estrés, o en Neuquén, en abril, son difíciles de prever.

EL APORTE ARGENTINO 

CC CARBONO CHINA

El trabajo estima cuánto contribuirá Argentina al final del siglo al calentamiento global, a este ritmo de emisiones de gases invernadero (GEI).

Así, calcula emisiones netas de 2.005.243,62 Gg de CO2 acumulado a 2100, según un escenario de base, “lo que implica un aumento de más de seis veces y media respecto de los valores de 2005”.

Estas emisiones se subdividen en un 75,1% de CO2, un 15,2% de CH4 y un 8,8% de N2O (el porcentaje restante corresponde a gases fluorados). Por sectores, el energético aporta el 75% de las emisiones de GEI en el escenario de base, el agropecuario más del 12%, el de procesos industriales 8,6% y el de residuos 5,4%. El principal subsector emisor del sector energético es la de industrias energéticas, que representa el 41% del total sectorial en el año 2100.

En un escenario de mitigación, en el que el país haga todo lo posible por reducirlas, las emisiones netas de GEI previstas para 2100 sufrirían un aumento menor, pero aún así de más de cuatro veces y media respecto de 2005 y es un 31% inferior a la consignada en el escenario de base.

En el mejor de los casos, Argentina podría “ahorrar” 12 años y 4 meses de emisiones a los niveles previstos para el año 2100, dicen los expertos en el informe. “El sector energético es el que presenta las mayores posibilidades de ahorro de emisiones”, afirman.

“Los costos de los impactos previstos del cambio climático en los sectores y sistemas incluidos en este estudio son realmente significativos”, dice el reporte. Pero matiza: “Debe tenerse presente la notable importancia de un factor que condiciona la aplicación de los resultados de este estudio: la imposibilidad de incluir un mayor número de sistemas, sectores y regiones en esta primera etapa del estudio nacional”.

CALOR Y DENGUE

CC ARGENTINA INFORME IMPACTO DENGUE

El trabajo cita documentos previos elaborados por el gobierno argentino según los cuales el aumento futuro de la temperatura y las variaciones observadas en la distribución geográfica de las precipitaciones ponían de relieve algunos impactos previstos en la salud humana, “debidos a la expansión del área de acción de ciertos vectores transmisores de enfermedades”.

Entre ellas destaca el dengue, la malaria, la enfermedad de Chagas y otras infecciosas como la esquistosomiasis, enfermedades provocadas por hongos como el aspergillus, fiebre amarilla, rickettsia y v otras virosis.

“La exacerbación de las condiciones que facilitan la aparición de otros trastornos y enfermedades podría responder a la variación prevista de la temperatura, las precipitaciones y los niveles de humedad, así como también a eventos extremos como sequías, inundaciones y tormentas”, dice.

Como ejemplos cita las enfermedades respiratorias crónicas, los golpes de calor, el hantavirus, la fiebre hemorrágica (también conocida como “mal de los rastrojos”), las enfermedades debidas a la mala calidad del agua para consumo humano y la leishmaniasis.

Los autores del informe prestaron especial atención a dos enfermedades transmitidas por vectores, el dengue y la malaria, tanto en términos de incidencia como de la magnitud de la población vulnerable.

“Se estima -explica- que los mayores efectos del cambio climático en lo que respecta a estas enfermedades se observarán en los extremos de sus zonas de prevalencia, bajo temperaturas de 14°C a 18°C en el límite septentrional y de 35°C a 40°C en el meridional. La Argentina se encuentra en el límite sur de la zona de prevalencia del
dengue y la malaria en América del Sur”.

En el caso del dengue, se estima que solamente el 0,22% de los potenciales afectados contrae la enfermedad, a los que se aplica un costo medio por caso cada año de 389 dólares. De acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud (OMS)108, los episodios severos de malaria son de aproximadamente un 1% por año. El costo medio ponderado de un caso de malaria asciende a 88 dólares del año 2005.

Por Tiempo Inestable

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