América Latina

Argentina: la venganza de los humedales

(Por EDUARDO SOLER, para Comunicación Ambiental).- A pesar de que los principales dirigentes políticos atribuyen las recientes inundaciones a las fuertes lluvias o la falta de obras, las evidencias sobre las alteraciones de la Cuenca del Río Luján resultan contundentes.

Entidades ambientalistas que conforman la Comisión Asesora del Comité de Cuenca advierten desde hace años que los mega-emprendimientos urbanísticos ocuparon territorios de humedales. Por la dinámica propia de este Río, incluso los barrios cerrados construidos en Tigre afectan a localidades distantes. Organizaciones territoriales de Luján criticaron ayer a los tres candidatos de la “democracia sojera” y piden suspender la votación por la emergencia ambiental.

Buenos Aires, la lluvia cae

“Parece que alguna gente quiere que la gente vaya a votar con miedo y bronca”, expresó el pre-candidato a Presidente oficialista y actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. El discurso predominante responsabiliza de la situación de las inundaciones en el norte del territorio bonaerense a las graves lluvias, exacerbadas por el cambio climático global. Y frente a este diagnóstico principal, también elabora como solución las inversiones en obras hídricas, que incluyen un embalse o un re-encauzamiento del curso de las aguas.

“El temporal se cobró una víctima fatal”, escribieron ayer en Página/12, refiriéndose a la muerte de un niño de 11 años que cayó de un puente en el arroyo Garín, parte de la cuenca del Río Luján. No es una situación inusual. Desde la Asociación Ambientalista de Escobar señalan la pérdida de vidas humanas como la consecuencia más trágica de las inundaciones. En la última ocurrida entre octubre y noviembre del 2014 perdieron la vida dos personas. También en los temporales de febrero de este año otras dos personas más murieron por consecuencia directa de la inundación.

Ruta 8, San Antonio de Areco.  Foto:  LA NACION  / Ricardo Pristupluk
La Nación, Ricardo Pristupluk.

En 2002, Clarín titulaba “la crisis causó dos nuevas muertes” ocultando la represión fruto del grave conflicto social. Hoy, como ocurrió en la inundación de La Plata de abril de 2013, la naturalización de la catástrofe provoca una invisibilización de los factores económicos y políticos que generan las condiciones para que ocurran estas muertes. Otra vez, el cambio climático no puede ser utilizado como excusa, sino como factor de prevención. Por el contrario, los gobiernos de diferente signo partidario fomentan un uso extractivo del suelo con graves consecuencias sociales.
Desde hace ya casi tres años, existen alarmas visibles del grave desequilibrio al que fue sometida la Cuenca del Río Luján, que abarca los distritos que sufrieron las mayores consecuencias del temporal de los últimos días: Luján y Pilar.

El dato no resulta menor, porque si las lluvias se registraron en buena parte del territorio bonaerense: ¿por qué estas localidades son las más afectadas, con más de mil evacuados? La respuesta debe encontrarse en la particular dinámica de un río que fue afectado por la especulación inmobiliaria, que adopta la forma de una frontera del extractivismo urbano.La Comisión Asesora del Comité de Cuenca del Río Luján está representada entre otras instituciones por Asociación Ambientalista de Escobar, Vecinos del Humedal y Patrimonio Natural Pilar. Tiene como función principal la participación como contralor de la sociedad civil de la gestión de la cuenca que debe llevar adelante el Comité formado por los gobiernos municipales y el provincial. En este espacio clave debiera expresarse un ordenamiento del territorio que conforma la cuenca del Luján. Pero justamente en los últimos años las inundaciones se transformaron en una constante para los partidos afectados.

“La cuenca del río Luján está sufriendo estos últimos años una destrucción continua en la estructura de su cauce mayor y en los respectivos cauces de sus arroyos tributarios”, manifiesta la Asociación Ambientalista de Escobar.

Desde la misma organización, explican que el río tiene una particularidad. Por tratarse de un río de llanura, el cause menor es sinuoso, realizando un recorrido contenido por un “cause mayor”, que representa la propia cuenca. En este territorio, en situaciones extraordinarias, el agua puede correr “al revés”, es decir desde el área de la desembocadura hacia el oeste, donde tiene sus nacientes.
En el marco de esta caracterización ecológica de la cuenca, ya en las inundaciones de noviembre de 2012, la Comisión Asesora adoptó una postura frente a las inundaciones bien definida. “Consideramos que si bien las lluvias fueron intensas, no explican por sí mismas lo ocurrido”, comenzaron su explicación.
Para las organizaciones de la sociedad civil resulta claro que las inundaciones son un signo de los impactos acumulativos que recibió la cuenca y que afectaron su topografía. Es decir, aquel delicado diseño natural que se encargaba de recibir las lluvias en los humedales que actúan como esponja.

EXTREMOS ARGENTINA INUNDACIONES CAMPO 2014 SOJA“Los procesos de urbanización por especulación inmobiliaria son los principales responsables de estas modificaciones”, sigue el comunicado. Se trata de “barrios, countries y chacras cerradas ocupando crecientemente las márgenes de los ríos y arroyos (que son de dominio público), como así también humedales y tierras bajas por debajo de la cota mínima permitida”. La metodología: “Se rellenan terrenos bajos naturalmente inundables, se modifican cursos de agua y se construyen terraplenes y compuertas,  para que el agua no ingrese a estos emprendimientos, expulsando el problema `hacia fuera´”.

Frente a esta intervención en el cambio de uso del territorio en la cuenca baja: “El río queda `encajonado´ por estos emprendimientos, con menos espacio para que se disperse y discurra el agua en forma normal, que entonces busca nuevos caminos, se acumula e inunda otras zonas que se encuentran aguas arriba”. Por ello, consultando y citando diversos trabajos científicos, la Comisión advierte desde el comienzo que “la problemática de la cuenca hay que atenderla en toda su complejidad desde una perspectiva sistémica”, porque alterando una parte influye en el resto del territorio.

También Fabio Kalesnik, Doctor en Biología e investigador  de la UBA y del CONICET, expresó: “Es obvio que los emprendimientos hechos sobre la ribera aluvial del río Luján impiden que el agua fluya en forma normal por el área provocando inundaciones en las áreas vecinas fuera de los terraplenes. Eso trae aparejado las grandes inundaciones que se observan en los últimos años en la zona. Sin olvidarnos que se hicieron sobre áreas de humedales y sobre planicies aluviales lo que debería estar prohibido. Y lo peor que se puede observar en esas inundaciones es la muerte de los seres humanos ahogados”.

Por el bendito afán de una moneda más

Dos años después, y luego de una nueva gran inundación de octubre y noviembre de 2014, finalmente la Dirección Provincial de Saneamiento y Obras Hidráulicas el “Estudio Plan Integral y Proyecto Obras de Regulación y Saneamiento Río Luján”.
El proyecto fue adjudicado a la Consultora Serman y -según detalló la Comisión Asesora- tiene una “visión esencialmente hidráulica”. Es decir, que “se habló de rectificaciones de curso, dragados, canalizaciones”. Por el contrario, “no se mencionó el fenomenal impacto que significan las urbanizaciones sobre humedales”.

Ls soluciones netamente “ingenieriles” representan una solución extendida. Para las constructoras que lo realizan, alcanzan presupuestos altos y grandes beneficios. Para los gobernantes, se trata de obras que se pueden ver, concretas, que se pueden inaugurar. No obstante ello, el Doctor en Geología Eduardo Malagnino (UBA – CONICET) explicitó sus limitaciones: “Nosotros generamos una especie de  sistema caótico de un sistema natural que estaba funcionando perfectamente, entonces consideramos que tenemos que domarlo definitivamente y para hacerlo desaparecer lo metemos a dentro de un caño”.

Otro punto es destacable por la coyuntura actual. A pesar que las declaraciones presentes señalan que la culpa la tiene el cambio climático, en aquella oportunidad fue distinto. También según las organizaciones de la sociedad civil:

“No se tendrán en cuenta medidas de mitigación y adaptación al cambio climático. La propia consultora admitió que no considerará en sus estudios los riesgos asociados al mismo, cuando organismos internacionales como el IPPC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las naciones Unidas) proyecta para la región lluvias más intensas”.

El valioso documento presentado por la Comisión Asesora no se quedaba en críticas. Consideraba también que “en vista de la urgencia generada por las repetidas inundaciones” en la cuenca, “consideramos que se pueden realizar acciones que minimicen los impactos y tiendan a remediar los daños ambientales”. Y puntualizaba varias, que hacen al ordenamiento territorial, entre las que destacamos aquellas que se dirigen al centro del conflicto ambiental:
  • Detener los proyectos de urbanizaciones en humedales y planicies de inundación de ríos y arroyos.
  • Restaurar los humedales afectados relocalizando urbanizaciones privadas existentes.
  • Elaborar una solución integral a la problemática habitacional para los pobladores de bajos recursos que habitan zonas inundables.
  • Reforestar las zonas impactadas a través de forestación con especies nativas que progresivamente reemplacen las especies exóticas invasivas
  • Eliminar canales clandestinos
  • Desarrollar un Plan de Alerta temprana y de evacuaciones.
Todo ello, no menos importante, tiene que “ser informado, validado y consensuado con las poblaciones involucradas”, según reglamenta el propio Pliego de la Licitación.
Sin embargo, menos de un año después de estas recomendaciones, una nueva inundación volvió a poner en evidencia que la Cuenca del Río Luján está fuera de control. Por intervenir en un sistema natural, creamos el problema recurrente de las inundaciones, que por lo tanto no pueden ser consideradas un desastre “natural”, sino netamente “ambiental”. Allí es donde necesitamos el enfoque de la Ecología Política.
Texto original completo de EDUARDO SOLER, EN COMUNICACIÓN AMBIENTAL, AQUÍ
El presidente Mauricio Macri anunció en febrero, en la Reserva Natural de la localidad bonaerense de Pilar, una nueva ley nacional para proteger los humedales que “ocupan casi un cuarto del territorio de Argentina” y señaló que el país “tiene que ser protagonista contra el cambio climático”.
“Tenemos que cuidar esto que es tan valioso para nuestro país, desde la Laguna de los Pozuelos en Jujuy, pasando por los Esteros del Iberá, por el Palmar Yatay de Entre Ríos, la reserva de la Costanera Sur hasta la Península de Valdés”, graficó el Presidente en el marco del Día de los Humedales que se celebra hoy.

“Tenemos que ser un importante protagonista contra los factores que producen el cambio climático; tenemos que cuidar y potenciar este tipo de regalos que nos da la naturaleza en función del país, las futuras generaciones y el mundo entero”, añadió.

Los humedales son uno de los entornos más productivos del mundo y funcionan como fuente de agua y sustento no solo para innumerables especies de animales y vegetales, sino también para las personas.

El mandatario indicó que la falta de preservación de estas áreas, generalmente planas y con los suelos en condiciones de inundación o saturados de agua, pueden ocasionar -entre otras cosas- anegamientos en lugares poblados.

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