América Latina

Así pega el cambio climático en Argentina

EXTREMOS INCENDIOS BUENOS AIRES CALOR

(Por Matilde Rusticucci *).- Una de las principales consecuencias del cambio climático es que provoca aumentos en la frecuencia, la intensidad, la extensión espacial y la duración de fenómenos meteorológicos y climáticos extremos –olas de calor, sequías, lluvias extremas–, y puede dar lugar a extremos sin precedentes. Y lo más importante, estamos más seguros que nunca de que estos cambios se deben a la acción del hombre.

En la Argentina sabemos que la frecuencia de estos eventos, principalmente las olas de calor, ha ido aumentando, década a década. Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires, en los ’60 y ’70 se presentaban cerca de diez días en olas de calor extremas cada diez años, mientras que en la primera década de este siglo, este número trepó a 40 días.

En todo el país, esto se triplicó o cuadruplicó desde la década del ’60 hasta el presente. Según los modelos climáticos globales que se utilizan para proyectar el clima en los próximos años, esta frecuencia seguirá aumentando. Esto quiere decir, claramente, que si en el pasado un determinado valor de temperatura extrema ocurría una vez cada 20 años, en el futuro ocurrirá una vez cada dos años o todos los años. Lo mismo se proyecta para las lluvias extremas.

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Esto no implica, sin embargo, que nos convirtamos en un territorio tropical. Un clima tropical significa que, por ejemplo, la temperatura es constante a lo largo del año, y en nuestras latitudes tenemos estaciones bien marcadas. Se usa mal esa expresión. Lo que sabemos, por estudios realizados en nuestro país, es que las temperaturas aumentaron significativamente, en casi todos los meses. Se ha extendido la época de temperaturas cálidas, pero el invierno sigue teniendo temperaturas frías.

Las pérdidas económicas causadas por desastres relacionados con fenómenos meteorológicos, climáticos y geofísicos son mayores en los países desarrollados, pero las tasas de mortalidad y las pérdidas económicas expresadas como proporción del Producto Bruto Interno son mayores en los países en desarrollo. El 95% de las muertes causadas por desastres relacionados con el clima, entre 1970 y 2008, fue en países en desarrollo. Se concluye que la gravedad de los desastres debidos a los fenómenos climáticos extremos no depende solamente de los mismos fenómenos, sino también de la vulnerabilidad y exposición de la población.

Por lo tanto, esto nos debe hacer reflexionar como sociedad. Ahora que se recibió el mensaje (que los científicos que estudiamos el cambio climático hemos tratado de transmitir desde hace tiempo), es el momento de reclamar a quienes toman las decisiones que incluyan en su agenda política el tema del cambio climático. No es posible proyectar hacia el futuro ninguna actividad económica, en ningún sector (energético, agrícola, de la salud, de los recursos hídricos) sin considerar como una variable fundamental que el clima va a cambiar en los próximos años, y que deberemos adaptarnos a nuevas condiciones.

*Directora del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires. Investigadora independiente del CONICET. Coautora del más reciente informe de evaluación de las bases físicas del cambio climático, presentado en septiembre de 2013 por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de la ONU. Publicado originalmente aquí

 

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