Ciencia / Historias

Cli-fi: la ficción del cambio climático

CC LITERATURA

De la Sci-fi a la Cli-fi, en la novela que anticipó el Sandy o en Solar, de Ian McEwan. Como excusa o como argumento central, el asunto comienza a atraer a los novelistas. Y entusiasma a los científicos como herramienta de divulgación. ¿Podrían escribirse hoy Robin Hood o Las nieves del Kilimanjaro?

Cuando el huracán Sandy golpeó la ciudad de Nueva York el pasado otoño, la editorial Farrar, Straus and Giroux, como casi todo lo demás, quedó totalmente cerrada. Pasó una semana antes de poder regresar a FSG, según Brian Gittis, un publicista de alto nivel. Cuando regresó a su oficina, Gittis retomó la clasificación de las copias de galera de la editorial. Y una de ellos lo sorprendió con la guardia baja.

La tapa del libro tenía una ilustración de la silueta de Manhattan semisumergido bajo el agua. “Definitivamente fue una especie de momento Twilight Zone”, recuerda Gittis.

El libro era “Odds Against Tomorrow”, de Nathaniel Rich. Su protagonista es un niño genio que proyecta los peores escenarios y vende sus cálculos complejos a las empresas. Teniendo en cuenta lo que sucede a continuación en el argumento – un desastroso huracán en Nueva York- es tentador decir que Rich predijo Sandy. No lo hizo, por supuesto. El autor quedó tan sorprendido como cualquier otra persona.

“Tuve la extraña experiencia de haber hecho la edición final de mi novela una noche, irme a dormir, despertarme y, básicamente, verla adaptado en televisión por cable a la mañana siguiente”, dice Rich. “Fue espeluznante. Pero creo que este es el tiempo en que vivimos. Vivimos en una época en que nuestros peores temores se están haciendo realidad con frecuencia”.

Estas “apuestas” son la última novedad de lo que parece ser un género literario emergente. Durante la última década, más y más escritores han comenzado a establecer sus novelas y cuentos en mundos, no muy diferentes al nuestro, pero donde los sistemas de la Tierra quedan notablemente desalineados. El género se ha dado en llamar de ficción climática, abreviado:”cli-fi”.

“Creo que necesitamos un nuevo tipo de novela para hacer frente a un nuevo tipo de realidad -dice Rich- y que vamos hacia algo terrible y grande y transformador. Y es tarea del novelista tratar de entender, de preguntarnos qué está provocando eso en nosotros”.

Por supuesto, la ciencia ficción de sesgo ambiental ha estado presente desde los 60 (hay que pensar en JG Ballard y su “The Drowned World – Mundo sumergido”). Pero mientras la ficción científica transcurre generalmente en un futuro distópico, la cli-fi ocurre en un presente distópico.

Según Judith Curry, profesor y director de la Escuela de la Tierra y de las Ciencias de la Atmósfera del Instituto de Tecnología de Georgia, cuando los novelistas abordan el cambio climático en sus textos llegan a la gente de una manera en que los científicos no pueden.

“Usted sabe, los científicos y otra gente están tratando de transmitir su mensaje acerca de diversos aspectos de la cuestión del cambio climático”, dice Curry. “Y parece que la ficción es una manera de hacer esto sin explotar, una forma de contrabandear algunos temas serios en la conciencia” de lectores que no pueden estar detrás de cuestiones científicas.

Curry, quien comenzó a ensamblar una lista de historias cli-fi hace unos meses, dice que vio por primera vez un renovado interés en la ficción sobre el cambio climático con la novela de Michael Crichton “2004, State of Fear”, sobre ecoterroristas. Luego vinieron libros como “Solar” de Ian McEwan, y “Flight behavior”, de Barbara Kingsolver. Cuando Kingsolver habló con NPR, en noviembre pasado, dijo que su libro fue impulsado por una simple pregunta: “¿Por qué creer o no en la evidencia sobre el cambio climático?”

“Tenía muchas ganas de estudiar cómo tomamos esas decisiones y cómo es posible comenzar una conversación a través de algunas de estas divisiones”, explicó Kingsolver. “Entre los científicos y los no científicos, entre las zonas rurales y urbanas, entre progresistas y conservadores. Cuando se trata de la comprensión de las verdades científicas sobre el mundo, tiene que haber otra manera de llevar la información a la gente… eso va más allá de ser simplemente condescendiente y decir ‘bueno, si conocieras los hechos, si supieras lo que hice, entonces serías inteligente’. Y eso no te lleva a ninguna parte”.

Los escritores pueden ser astutos en ese sentido. Al leer las 300 páginas de “Odds against Tomorrow” no aparece la frase textual “cambio climático” una sola vez. Rich dice que fue intencional: “Creo que el lenguaje en torno al cambio climático está arruinado y, en su mayor parte, son ejemplos pésimos, verdaderos clichés: “cambio climático” es un cliché, “calentamiento global” es un cliché”.

En lo que se refiere a Rich, el cambio climático en sí es una conclusión inevitable. La historia -el suspenso, el romance- es en la manera de lidiar con él.
“No creo que el novelista tenga necesariamente la responsabilidad de escribir sobre el calentamiento global o la geopolítica o la desesperación económica”, dice.

“Pero sí siento que los novelistas deberían escribir sobre lo que estas cosas hacen en el corazón humano, escribir básicamente acerca de la condición moderna”.
Otros escritores son un poco más explícitos. La novela de Daniel Kramb “From Here” trata sobre activistas contra el cambio climático y el autor dice que quería que fuera abiertamente política.

“Algunos están utilizando el cambio climático como una especie de marco más amplio”, -dice Kramb- mientras otros, como ciertamente mi novela, sitúan el asunto en el corazón mismo de la obra”. Para él, la ficción climática seguirá siendo una especie de nicho, pero terminará dejando su huella en el mundo de la literatura.

“De hecho –arriesga el novelista- cuando se mire hacia atrás en este siglo XXI, definitivamente se verá el cambio climático como uno de los grandes temas de la literatura, si no el tema principal”.

La guerra y la paz … y ¿el cambio climático?

Texto original completo aquí

:::

CC LITERATURA 2

Debido al cambio climático y otros problemas medioambientales, durante los próximos años pudieran desaparecer de la vida real y convertirse en simples recuerdos literarios algunos espacios geográficos u otros elementos de la naturaleza reflejados magistralmente en algunos clásicos de las letras universales.

Uno de los sitios más llamativos se encuentra en Inglaterra: el bosque de Sherwood, famoso por constituir el refugio de Robin Hood, personaje legendario que supuestamente vivió ahí en el siglo XIII y resultó motivo de inspiración de varias obras, desde baladas épicas en el XV, hasta la descripción de sus episodios en la novela Ivanhoe, de Walter Scott, en 1819, y sobre todo en la novela Robin Hood el proscrito, de Alejandro Dumas, entre otras versiones de su historia que han continuado haciéndose en los siglos más recientes.

En la época de Robin Hood, el bosque abarcaba unas 40 mil hectáreas desde el condado de Nottingham hasta Sheffield. Pero según informaba un estudio dado a conocer por la BBC de Londres hace un tiempo atrás, “hoy la parte central del lugar abarca solamente unas 180 hectáreas y escasas zonas arboladas se pueden observar en el resto de la demarcación”.

Dadas estas circunstancias, se puede afirmar que si en la actualidad a Robin se le ocurriera buscar protección, estaría obligado a pensar en otro sitio. En el espacio al que ha quedado reducido Sherwood resultaría fácilmente descubierto por el alguacil de Nottingham, su archiconocido y encarnecido enemigo.

Según las investigaciones llevadas a cabo, “la deforestación ha ocurrido por diferentes motivos: la obtención de madera para los barcos medievales, la creación de terrenos para la agricultura, la explotación de minas de carbón, la explosión demográficas en los pueblos de los alrededores, por supuesto los años y el cambio climático que están causando daños profundos”.

“Robles únicos con edades de 600 y 800 años, que viven allí desde 1415 se encuentran en peligro. Se solía perder un ejemplar al año, de media, pero últimamente la cifra ha subido a cinco.”

El techo de África

Las nieves del Kilimanjaro” es una de las más logradas narraciones del escritor norteamericano Ernest Hemingway. La escribió luego de realizar una prolongada excursión de caza a tierras africanas.

Hogar de elefantes, leopardos, búfalos y otras singulares criaturas el Kilimanjaro es la montaña más alta de ese continente. Ubicada en Tanzania, mide 5 mil 896 metros de altura y es llamada “el techo de África”. Sus cumbres nevadas, que sirvieron de inspiración a Hemingway, atraen a más de 40 mil visitantes anuales.

Todo esto pudiera cambiar drásticamente. Según plantea un estudio publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences(PNAS), el hielo del Kilimanjaro ha afrontado un proceso de descongelamiento. Se estima que ya ha desaparecido el 85% de la nieve que lo cubría en 1912. Y la que queda —debido al aumento de las temperaturas y a las condiciones más secas que en otro momento— podría acabarse por completo en un plazo de entre 13 y 24 años. De manera que las nieves que se presentan en el famoso cuento de Hemingway, también pudieran acabar siendo una mera nostalgia literaria.

Otra buena cantidad de ejemplos se encuentra a la mano, como es el caso de la novela La vorágine, de José Eustasio Rivera, o Los pasos perdidos, de Alejo Carpentier, que se desarrollan en parte en las selvas del Amazonas, en estos tiempos sumamente amenazada ecológicamente.

El cambio climático, los problemas medioambientales, tienen incidencia en todos los campos del ser humano, incluso en uno tan curioso como la producción literaria.

Texto original aquí

“Las Torres del Olvido”,  una novela que anticipó el cambio climático

CC LITERATURA 3

Escrita hace veinte años, describe el colapso del mundo frente a una crisis medioambiental irreversible. George Turner construye una novela de ciencia ficción y un excelente ejemplo narrativo de la corriente de anticipación científica conocida como “near future” (futuro cercano).

El calentamiento global finalmente causó el deshielo de los polos. Y el aumento del nivel de los mares acabó por inundar las principales ciudades costeras del mundo, dejándolas reducidas a fantasmagóricas torres de hormigón y acero, carcomidas por el tiempo y el óxido.

El planeta dejó de ser el mismo y la humanidad también, viéndose obligada a crear una nueva sociedad, dividida en aquellos que se apiñaban en la periferia, sin educación ni alimentos, y aquellos que todavía podían disfrutar de lujos como tiempo de ocio y espacio para vivir. ¿Cómo pasó todo? Eso es lo que ahora busca desentrañar la protagonista de esta novela, la historiadora Andra Andrasson, descendiente de los sobrevivientes del cataclismo planetario, mientras recorre los restos de una Australia inundada.

Con “Las Torres del Olvido”, George Turner construye una novela de ciencia ficción impecable y un excelente ejemplo narrativo de la corriente de anticipación científica conocida como “near future” (futuro cercano).

Original, aquí

“Los idealistas no nos salvarán del cambio climático”

CC LITERATURA LIBRO IAN MCEWAN

“El planeta sufre arcadas”. A esta conclusión llega Michael Beard, el protagonista de la última novela del escritor inglés Ian McEwan: un científico en horas bajas, glotón y mujeriego, que terminará concienciándose de la gravedad del cambio climático.

“Llevaba años intentando abordar el tema del cambio climático en uno de mis libros, pero era un reto difícil, porque se trata de un tema un tema farragoso, lleno de estadísticas y cifras comparativas, y también muy politizado”, explicó McEwan, que llegó ayer a Barcelona para presentar su obra, Solar (traducida al castellano por Anagrama), en el marco del festival literario Kosmopolis.

El conocido autor británico, galardonado con el premio Booker por Amsterdam (Anagrama, 1999), ha utilizado esta vez el calentamiento global como telón de fondo para una novela de humor protagonizada por un físico inglés premiado hace años con el Nobel, que atraviesa una crisis “postergada de los 40”. Beard es un mujeriego aburrido de su vida, a punto de divorciarse de su quinta mujer, y profesionalmente desmotivado. Un sujeto indeseable con aires de Mr.Bean que Mc.Ewan utiliza para reflexionar sobre la decadencia de la moral y el egoísmo de la sociedad occidental.

Beard, “sería una versión extrema de nosotros mismos”, explicó un McEwan de aspecto relajado, después de un largo viaje desde EEUU. “No quería crear un héroe con espada, capaz de salvar el mundo del cambio climático”, sino un científico con suficiente “calidez humana” para que el lector pueda sentirse reflejado”, añadió el autor. También aclaró que el protagonista, que al principio se muestra escéptico ante el calentamiento global – al que llega a calificar de otra “tendencia apocalíptica que sirve de alimento a los políticos”- , no representa de ningún modo la postura de la mayoría de los científicos.

El humor es una de las constantes en las páginas de Solar, aunque McEwan insiste en que su intención no era hacer una novela cómica. Especialmente en la primera parte del libro, donde se narra el viaje al Ártico del protagonista junto a un grupo de artistas y científicos con el fin de observar los efectos del calentamiento global.

El autor busca la carcajada fácil y coloca a Beard en situaciones forzosamente ridículas, como cuando está a punto de congelársele el pene por querer orinar a la intemperie.

El humor, según McEwan, es fundamental “para relacionar ciencia y humanidad, para acercar el mundo científico al ciudadano medio”.

En el año 2005, McEwan fue invitado a participar en un viaje similar por los fiordos del Ártico junto a otros 25 artistas. Por las mañanas hacían excursiones y por las noches mantenían acalorados debates sobre el cambio climático. “Allí me di cuenta de la brecha existente entre el idealismo y lo que realmente hacemos”, recuerda el autor.

Mc Ewan está convencido de que los humanos actúan por impulsos egoístas o por interés propio, y no por querer ser “buenos”. Es el caso de Beard, que logra revolucionar el campo de la energía solar gracias a una tecnología plagiada de uno de sus alumnos. “Los “idealistas” no son los que salvarán el mundo del cambio climático”, concluye McEwan.

Texto original aquí

Tags: , , , , , ,

Comments

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Twitter widget by Rimon Habib - BuddyPress Expert Developer