De EEUU a Rusia, el Norte bajo agua

Las lluvias torrenciales caídas a mediados de agosto en Luisiana (sur de Estados Unidos) provocaron la muerte de siete personas y la evacuación de otras 30.000. El presidente Barack Obama declaró el estado de catástrofe natural.

El gobernador de Luisiana, John Bel Edwards, habló de inundaciones “sin precedentes”, que obligaron a socorrer a más de 30.000 personas. Unas 14.000 fueron trasladadas a refugios, especialmente en Baton Rouge y sus alrededores.

El jefe de la policía regional, Mike Edmonson, confirmó la muerte de siete personas, pero alertó de que podría aumentar el número de víctimas, en declaraciones a la cadena CNN.

La televisión mostró imágenes de áreas residenciales en las que el nivel del agua había subido dejando a los automóviles y casas semisumergidos.

El nivel del agua en varios ríos debería seguir anormalmente alto hasta este martes y comenzar a descender a partir del miércoles, según los servicios meteorológicos nacionales.

Las precipitaciones de las lluvias torrenciales, del 12 al 15 de agosto, alcanzaron los 50 centímetros en algunos sectores, agregaron. Unas 40.000 casas y negocios se quedaron sin energía.

Obama declaró el estado de catástrofe natural, que permite otorgar fondos federales de emergencia para financiar la ayuda a las víctimas.

Sin dar cifras exactas, el gobernador Edwards afirmó que “miles” de viviendas quedaron dañadas. También aseguró que los socorristas habían rescatado a centenares de animales.

Según la Guardia Nacional de Luisiana, cerca de 1.700 militares habían sido movilizados ante esta emergencia climática.

Los soldados- utilizando botes, helicópteros y vehículos altos para agua – distribuyeron unos 600.000 sacos de arena y varias decenas de miles de botellas de agua y de raciones de alimentos.

La Cruz Roja estadounidense también movilizó a un gran número de voluntarios, quienes organizaron colectas para las víctimas de las inundaciones, y recogieron víveres, aguas o mantas.

Las lluvias torrenciales en Moscú batieron el lunes un récord de casi 130 años a mediados de agosto de 2016, con precipitaciones de unos 48 mm en pleno verano, anunció el centro meteorológico ruso.

“Un nuevo récord histórico para mediados de agosto fue registrado” en Moscú “con un nivel acumulado de 48 mm de precipitaciones” en el día, mientras que las temperaturas diurnas no pasaban de los 14°C, indicó el centro en un comunicado.

El récord precedente para un 15 de agosto, con 25,2 mm de precipitaciones, se anotó en Moscú en 1887, subrayó.

Provocadas por un ciclón llegado del sureste, las lluvias arreciaban desde la noche del domingo no sólo en Moscú y sus alrededores sino también en regiones como Kursk y Orel (suroeste) y Belgorod (sur), según el centro.

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