Cambio Climático

El CO2 rompe la barrera letal de las 400 ppm

CC GASES INVERNADERO MAUNA LOA OBSERVATORIO

En 2013, por poco tiempo, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera había cruzado las 400 partes por millón (ppm) por primera vez en la historia humana. Sin embargo, recién cruzó ese umbral a mediados de mayo. Este año, la primera lectura de 400 ppm llegó dos meses antes y viendo su marcha reciente es probable que se supere otro hito ya en abril.

“Ya estamos viendo valores sobre los 400. Probablemente veamos en abril y mayo que se supere los 400. Es sólo una cuestión de tiempo antes de que permanezca sobre 400 siempre”, dijo Ralph Keeling, en un blog.

Keeling dirige un programa de monitoreo de dióxido de carbono para el Instituto de Oceonografía Scripps, un cargo en el que sucedió a su propio padre, Charles David Keeling, quien había comenzado la tarea.

El programa mide diariamente el CO2 desde el Observatorio de Mauna Loa, en Hawaii. Las medidas se registran continuamente desde marzo de 1958 y los resultados aumentaron de manera constante desde la primera medición, que fue de 313 ppm, a medida que los humanos siguen quemando más combustibles fósiles.

CC MAUNA LOA 2014 ABRIL

El gráfico superior sobre las concentraciones es conocido como la Curva de Keeling y es una de las imágenes más icónicas en ciencia. Además de mostrar cómo aumentan las emisiones de CO2, demuestra también las variaciones estacionales. En el hemisferio Norte, durante la primavera, las plantas nacen y absorben el dióxido de carbono en el aire hasta que mueren en el otoño siguiente.

Así, el dióxido de carbono en la atmósfera usualmente llega a su pico en mayo. Si los niveles continúan aumentando en los próximos meses-y no hay razón para creer que no será así- abril o mayo probablemente será la primera vez que el promedio de dióxido de carbono atmosférico mensual esté por encima de 400 ppm.

Las estimaciones para cuando la atmósfera contenía este rango de dióxido de carbono en el pasado van desde hace 800.000 años hasta llegar a 15 millones años.
Loss 400 ppm pueden resultar un número simbólico, pero el cambio climático que lo causa no lo es.

Entre otros impactos, el aumento de las emisiones de dióxido de carbono contribuye al calentamiento de la superficie de la tierra y a elevar las temperaturas de los océanos, que a su vez derrite los hielos y aumenta el nivel de los océanos.

CC CARBONO LABORATORIO MAUNA LOA HAWAII

Los océanos ya crecieron 20,3 cm en el siglo pasado y puede subir otros 7,6 cm para el fin de este siglo con graves costos para las comunidades costeras. Cuando en el pasado el dióxido de carbono alcanzó estos niveles, se derritió el hielo polar e inundó los océanos, aumentando los niveles de hasta 39,6 metros más alto que los niveles actuales.

Las temperaturas también subieron unos 6,1°C sobre las actuales. En el próximo siglo se estima que las temperaturas aumenten hasta 4,8°C si las emisiones no se reducen.

La gran diferencia entre los niveles actuales de las emisiones de dióxido de carbono y la última vez que estuvieron tan altos es la rapidez con que han aumentado en los últimos tiempos. Esa tasa no muestra señales de desaceleración.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN: JIMENA GONZÁLEZ.

Texto original aquí

LOS BOSQUES DE LA AMAZONIA REDUCEN EL CALENTAMIENTO GLOBAL

CC IPCC 2013 AMÉRICA LATINA AMAZONAS SEQUÍA

(La Opinión Pública de Murcia).- Un estudio de siete años dirigido por la NASA ha confirmado que los bosques naturales en la Amazonía eliminan más dióxido de carbono de la atmósfera del que emiten, y por lo tanto, reducen el calentamiento global. Este hallazgo resuelve un largo debate acerca de la balanza global de carbono de la cuenca del Amazonas.

El balance de carbono del Amazonas es una cuestión de vida o muerte: los árboles vivos toman el dióxido de carbono en el aire a medida que crecen, los árboles muertos y emiten este gas de efecto invernadero de nuevo al aire a medida que se descomponen.

El nuevo estudio, publicado en Nature Communications, es el primero en medir el efecto de las muertes de árboles causadas por procesos naturales a lo largo de la selva amazónica, incluso en zonas remotas donde no hay datos han sido recopilados a nivel del suelo.

Fernando Espírito Santo -del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, autor principal del estudio- creó nuevas técnicas para el análisis vía satélite. Encontró que cada año, los árboles amazónicos muertos emiten unas 1.900 millones de toneladas de carbono a la atmósfera. Para compararlo con la absorción de carbono del Amazonas, los investigadores utilizaron los censos de crecimiento de los bosques y los diferentes escenarios de modelado.

En todos los escenarios, la absorción de carbono por los árboles vivos compensaba las emisiones procedentes de los muertos, lo que indica que el efecto predominante de los bosques naturales de la Amazonía es la absorción.

 Texto original completo aquí

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