Cambio Climático

El costo económico de no hacer nada

EXTREMOS EEUU FEBRERO 2014 1

The Economist, la revista especializada más respetada por inversores, empresarios, banqueros y economistas, refleja en un editorial la creciente preocupación del mundo de los negocios por los impactos del cambio climático, en este caso en Estados Unidos.

(The Economist).- Ha sido el mayo más caluroso que se haya registrado, dice la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) estadounidense. La temperatura media de la superficie del mundo fue 0,74ºC por encima del promedio de todo el siglo 20. Alaska quedó casi 2ºC por encima de su nivel de 1971-2000.

El calor provocadó una erupción en el mundo de los negocios en Estados Unidos. Dos semanas después que el presidente Barack Obama propusiera nuevas normas que ordenan a las centrales eléctricas reducir las emisiones de carbono, jefes de varias empresas grandes (como Coca-Cola y General Mills) exigieron que otros gobiernos lo imiten y negocien un tratado de gases de efecto invernadero. Ahora Michael Bloomberg, ex alcalde de Nueva York, y varios otros multimillonarios -incluidos tres ex secretarios del Tesoro- irrumpieron con nuevas previsiones de los daños económicos que el cambio climático podría causar. Su estudio es notable por su riqueza de detalles y por concentrarse en las cosas palpables.

Apunta a tres áreas donde el clima hace la gran diferencia: las propiedades costeras, la agricultura y el efecto del calor en los trabajadores. Señala que, si los océanos continúan subiendo al ritmo actual, el nivel del mar frente a la ciudad de Nueva York se elevará de 27 a 49 cm en el 2050 y de 64 a 128 cm en 2100. En Norfolk, Virginia, sede de la base naval más grande de Estados Unidos, el aumento podría ser de 134 cm. Semejantes subas pondrían a propiedades valuadas ahora entre los 66 mil y los 106 mil millones de dólares por debajo del nivel del mar para 2050.

 

Por supuesto, estar físicamente bajo el agua no es lo mismo que estar bajo el agua en el sentido metafórico. Una casa podría todavía ser protegida. Pero eso cuesta dinero y de todos modos seguiría siendo más vulnerable que una propiedad en un terreno más alto. El estudio calcula que los daños materiales de las marejadas y el mal tiempo en las regiones costeras podría alcanzar entre 238 mil y 507 mil millones en 2100. Entre un quinto y dos quintas partes pasaría en el sureste estadounidense. Las ciudades costeras como Miami están especialmente en riesgo por el aumento del nivel del mar.

EXTREMOS FRÍO EEUU CLIMATE PROGRESS

En el interior del país, el gran problema es el efecto del calor y de la sequía en la agricultura. La sequía en Dakota del Norte en 2006, por ejemplo, arruinó el 10% del valor de la cosecha de trigo del estado. Este daño es probable que se agrave. Un reciente informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (un controvertido grupo de científicos que asesoran a los gobiernos) argumentó que los cereales son más sensibles al calor de lo que se pensaba y que los daños en las zonas agrícolas calurosas serían mayores que las ganancias en áreas más frías que se están templando (tales como el noroeste del Pacífico).

Con las tendencias actuales, en 2050 la región cerealera más productiva de Estados Unidos, el Medio Oeste, tendrá entre 9 y 28 días al año en los que las temperaturas medias durante el día serán de 35°C (95°F) o superiores; durante los últimos 40 años, ha tenido, en promedio, sólo dos de esos días de cada año. En los aún más sofocantes Texas, Oklahoma y Kansas, el número de días calurosos podría aumentar de 39 a entre 67 y 99 al año para 2050. El calor podría reducir los rendimientos en el Medio Oeste en una quinta parte, reconoce el estudio, en el caso de que los agricultores no se adapten mediante la siembra de cultivos tolerantes al calor, que por supuesto harían. El problema es que, por ahora, las nuevas variedades de cultivos no pueden resistir tanto calor y sin grandes reducciones en el rendimiento.

Las temperaturas tórridas hacen que la gente se marchite, como los cultivos. Estudios anteriores han demostrado que, cuando el termómetro alcanza los 37,8°C, la oferta de mano de obra en la agricultura, la construcción y otros trabajos al aire libre cae una hora al día, en comparación con días templados  de entre 24 y27°C. El nuevo estudio es más cauteloso: se calcula que la productividad laboral entre los trabajadores al aire libre podría caer un 3% si hubiera entre 27 y 50 días extra de las temperaturas diurnas de más de 35°C. Éso es todavía mucho (en comparación, la productividad total de la mano de obra griega cayó sólo un 0,7% en 2013). Además, las altas temperaturas no sólo afectan a los trabajadores al aire libre. Otro estudio encontró que el valor de una semana de temperaturas exteriores com más de 32 ° C reduce la producción en las plantas de automóviles en un 8%.

Esta semana, la Corte Suprema ha limitado la autoridad del presidente Obama para utilizar normas ejecutivas para frenar las emisiones de carbono de algunos grandes contaminadores, pero no de los que representan la mayor parte de la contaminación. Es una nimiedad en un momento en el que en Estados Unidos en su conjunto la preocupación del mundo de los negocios por el clima aumenta fuertemente, aun cuando en la opinión pública no pase lo mismo.

Texto original aquí

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