Cambio Climático

El fantasma de un año sin verano ataca otra vez

FRIO PARIS INVIERNO 2013 VERANO

En pleno calentamiento global, cuando Groenlandia se deshiela ¿por qué Europa soporta una primavera helada y teme quedarse sin verano en 2013? 

La actual primavera ya está considerada como una de las más frescas y poco soleadas de los últimos 30 años en Francia, y la actualización de las previsiones estacionales, dejan pocas esperanzas de que la estación responda a la fama de su nombre. Y así, el fantasma de un “año sin verano” parece plausible en Europa Occidental.

Después de un largo y frío invierno, ¿acaso el oeste de Europa se prepara para enfrentar un verano frío y húmedo? Ahora parece un escenario probable en un 70%, incluida Francia, particularmente en desventaja desde el comienzo de la primavera.

El desarrollo del pronóstico estacional de Le Chaine Méteo se basa en el análisis de los principales modelos numéricos (de Europa y América, en particular), en los que los resultados no son optimistas: algunos cálculos prevén la persistencia de una anomalía fría durante los tres meses de verano (junio, julio, agosto), combinada con exceso de precipitaciones.

Ciertamente, hay un promedio trimestral que incluye algunos picos de calor ocasionales, normales en la temporada, pero el patrón que surge es el de un pésimo verano en Francia.

Estadísticas en contra

Estos datos digitales se compara también con un análisis estadístico con el fin de proporcionar una mayor seguridad en las predicciones: mirando lo que sucedió durante los años en que la primavera resultó hostil, resultó que más del 80% de los veranos que siguieron fueron fríos y húmedos.

En la década del 60 y nuevamente en la del 2000, buenas primaveras fueron seguidas por muy buenos veranos. En los 70, 80 y 90, hubo tres excepciones notables: en 1975, 1983 y 1995, donde los veranos fueron muy calurosos, pero también con muchas tormentas. Sólo 1983 es la excepción que confirma la regla, un mes comparable a los que conocemos, seguido por una ola de calor en julio.

Además de estas estadísticas, que no pronostican necesariamente ese final, el contexto mundial actual abona esta hipótesis de un verano más bien frío en Francia: las temperaturas del Atlántico, de Canal de Inglaterra, del Mar del Norte y del Mediterráneo son mucho más bajas de lo normal y mantienen un potencial de aire frío alrededor de Europa occidental.

Dada la magnitud del déficit de temperatura (hasta cerca de -5 ° en el Canal de Inglaterra y en el Mar del Norte), es poco probable que el retraso se limite a las próximas semanas, lo que aleja aún más la posibilidad de la instalación del calor. Esta es la razón por la cual el panorama en la parte occidental del continente parece peor, incluyendo la Península Ibérica, ya que el calor tiende a subir más hacia Europa del Este y Rusia.

Otro factor limitante para que persista el calor es la humedad. Muchos estudios han demostrado que un clima de alta humedad del suelo alrededor del Mediterráneo contiene el riesgo de olas de calor en Europa, y de hecho, la aparición de una ola de calor en ese contexto conducen a un alta evaporación y, por lo tanto, a la formación de tormentas que rápidamente ponen fin a esa onda.

Por lo tanto, lo que podemos esperar es que algunos picos de calor (algunas olas de calor ocasionales son posibles) se conviertan rápidamente en tormenta. Una vez más, hay algunas excepciones: en 2006 y 2009, Francia experimentó olas de calor (especialmente en el sur), mientras que las lluvias de invierno y primavera se concentraron en los países de costa mediterránea.

¿Un año sin verano?

Oymyakon tapa

La combinación de un largo y tardío invierno, que enfrió las aguas en los mares y la actividad solar que se volvió muy débil en los últimos meses puede tener un efecto directo sobre el clima del verano de Europa: algunos cálculos que consideran una anomalía de -2 ° a – 3 en Francia, con acumulados de lluvia dos veces superiores a la normal. 

Este escenario, sin embargo, parece bastante extremo, por lo que optamos por estimar un verano poco soleado, marcado por golpes de calor de corta duración seguido de violentas tormentas. Sin embargo, puede esperarse una cierta mejora general con un retorno a la normalidad a finales de la temporada (fines de agosto y septiembre), con un desdibujamiento gradual de la anomalía fría.

En septiembre y octubre, por lo tanto, podría disfrutarse del tiempo más lindo y cálido de Francia en 2013…

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NO ES PARA TANTO…

La Agencia Estatal de Meteorología ( AEMET ) prevé un “verano seco y caluroso, como es normal” en España, y destaca que las predicciones relativas al frío en esta época del año son “desmesuradas”. Así lo ha explicado el portavoz de la AEMET , Alejandro Lomas, quien ha calificado como “poco fiable” algunas de las predicciones de los últimos días que apuntaban a uno de los veranos más fríos de los últimos años.

“La predicción estacional de la AEMET no da anomalías y eso que ha saltado por ahí es una cosa desmesurada y poco fiable. En España, aunque el tiempo fuera más fresco de lo normal, sería todavía veraniego y con temperaturas altas”, ha apuntado.

En este sentido, ha recordado que a lo largo de todo este periodo veraniego se pueden registrar varios días con chubascos o tormentas, si bien la mayor parte del verano será “seco y caluroso, lo que es más normal y hasta obligado en España”.

Texto completo aquí 

 

El modelo americano NOAA, muestra, en su última salida para junio, un mes en el que térmicamente abundan las variaciones negativas (colores azules). Esto se traduce en una previsión en las que las temperaturas de nuestro país, en términos generales, estarían por debajo de lo que es habitual para esas fechas. Así, nos podríamos encontrar un mes de junio con valores de -1ºC, -2ºC e incluso -3ºC a la media.

CC AÑO SIN VERANO JUNIO 2013

El mes de julio, vuelve a pintar algo más fresco, con colores azules especialmente en el centro y sur peninsular con temperaturas que serían en el orden de -1ºC o -2ºC inferiores a la media para este mes.

CC AÑO SIN VERANO JULIO 2013

Terminamos este pequeño análisis con el mes de agosto, donde vuelven a predominar los colores azules en el centro y sur peninsular, con entre -1ºC y -2ºC:

CC AÑO SIN VERANO AGOSTO 2013

Fuente:

El modelo americano NOAA, muestra, en su última salida para junio, un mes en el que térmicamente abundan las variaciones negativas (colores azules). Esto se traduce en una previsión en las que las temperaturas de nuestro país, en términos generales, estarían por debajo de lo que es habitual para esas fechas. Así, nos podríamos encontrar un mes de junio con valores de -1ºC, -2ºC e incluso -3ºC a la media.
El mes de julio, vuelve a pintar algo más fresco, con colores azules especialmente en el centro y sur peninsular con temperaturas que serían en el orden de -1ºC o -2ºC inferiores a la media para este mes.
Terminamos este pequeño análisis con el mes de agosto, donde vuelven a predominar los colores azules  en el centro y sur peninsular, con entre -1ºC y -2ºC:

Fuente:  FRENTES Y BORRASCAS

El modelo americano NOAA, muestra, en su última salida para junio, un mes en el que térmicamente abundan las variaciones negativas (colores azules). Esto se traduce en una previsión en las que las temperaturas de nuestro país, en términos generales, estarían por debajo de lo que es habitual para esas fechas. Así, nos podríamos encontrar un mes de junio con valores de -1ºC, -2ºC e incluso -3ºC a la media.
El mes de julio, vuelve a pintar algo más fresco, con colores azules especialmente en el centro y sur peninsular con temperaturas que serían en el orden de -1ºC o -2ºC inferiores a la media para este mes.
Terminamos este pequeño análisis con el mes de agosto, donde vuelven a predominar los colores azules  en el centro y sur peninsular, con entre -1ºC y -2ºC:
Fuente:

EL CALENTAMIENTO GLOBAL HA LLEGADO PARA QUEDARSE

CC CALENTAMIENTO GLOBAL CURVA 1970-2015 HA LLEGADO PARA QUEDARSE

(Por Kevin Trenberth, científico de la University Corporation for Atmospheric Research). ¿Se ha estancado el calentamiento global? Esta pregunta se hace cada vez más porque el clima local parece haberse tornado fresco y húmedo, o porque la temperatura media mundial no crece al ritmo de antes o al ritmo esperado a largo plazo previsto por las proyecciones de los modelos climáticos.

La respuesta depende en gran medida de lo que se entiende por “calentamiento global”. Para algunos, quiere decir “temperatura media global”. Esa sigue subiendo, aunque tiene altibajos de un año a otro.

¿Por qué debería subir? Bueno, porque el planeta se está calentando como consecuencia de actividades humanas. Con el aumento de dióxido de carbono y de otros gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera, hay un desequilibrio en la energía que entra y sale de la parte superior de la atmósfera: los gases de efecto invernadero atrapan cada vez más radiación y por lo tanto crean calentamiento. “Calentamiento” realmente significa calefacción, y esto puede presentarse de muchas maneras.

El aumento de las temperaturas en superficie terrestre es sólo una manifestación. La fusión de los hielos del Ártico es otra. También el derretimiento de glaciares y de otras regiones heladas que contribuyen al aumento del nivel de los océanos. El aumento del ciclo del agua y las tormentas cada vez más fuertes son otras.

Sin embargo, la mayoría (más del 90%) del desequilibrio de esa energía se vehiculiza por los océanos, y varios análisis lo han demostrado. Pero incluso en ese caso, es un asunto clave en qué medida se calientan las capas superiores del mar, en oposición a cuánto ocurre en lo más profundo del océano, donde no puede tener mucha influencia inmediata.

Las subidas y bajadas de la temperatura global

Mis colegas y yo acaban de publicar un nuevo análisis que demuestra que, en la última década un 30% del calor se ha filtrado hasta niveles por debajo de los 700 metros de profundidad, donde se detiene la mayoría de los análisis anteriores.

El primer punto a considerar es que ese fenómeno es bastante nuevo, sin antecedentes en los registros. La causa de este giro es un cambio en particular en los vientos, sobre todo en el Océano Pacífico, donde los vientos alisios subtropicales se han vuelto notablemente más fuertes, alterando las corrientes oceánicas y proporcionando un mecanismo para que el calor se filtre hacia abajo en el océano. Esto se asocia con patrones del clima en el Pacífico, que se relacionan con la fase La Niña del fenómeno El Niño (ENSO http://es.wikipedia.org/wiki/El_Ni%C3%B1o).

El segundo punto es que hemos encontrado variaciones distintivas en el calentamiento global con El Niño. Un mini calentamiento global, en el sentido de un aumento global de la temperatura, ocurre en las últimas etapas de un evento El Niño, ya que el calor emana del mar y calienta la atmósfera. Y la temperatura del mar también se ve afectada por las erupciones volcánicas, que también afectan a la percepción del calentamiento global.

El tiempo normal también interfiere con la generación de nubes que reflejan la luz del Sol, y hay fluctuaciones en el balance energético global de un mes a otro. Pero estos promedios corresponden a un año o algo así.

Otra fuente importante de variabilidad natural de desequilibrio energético en la Tierra son los cambios en el propio Sol, visto con mayor claridad a través del ciclo de manchas solares. De 2005 a 2010, el Sol pasó por una fase tranquila y el aporte de su energía al calentamiento global es estima que disminuyó de 10 a 15%.

Parte de la penetración del calor en las profundidades del océano es reversible, cuando ocurra el próximo fenómeno El Niño. Pero mucha otra no y contribuye a calentar las profundidades del océano. Esto significa menos calentamiento a corto plazo en la superficie, pero a expensas de un mayor calentamiento a largo plazo, y un aumento del nivel del mar más rápido. Y eso sí que tiene consecuencias.

CC OJO EN EL MUNDO

El calentamiento global ha llegado para quedarse

Volviendo a los registros de la temperatura global, una cosa está clara. La última década es, con mucho, la más calurosa de la historia. El calentamiento global inducido por la acción humana, realmente, comenzó durante la década de 1970 y ha sido bastante estable desde entonces.

Mientras el calentamiento global es de unos 0,16 ° C por década, hay tres períodos de 10 años en los que había una pausa en el calentamiento, como muestra el gráfico de arriba, de 1977 a 1986, de 1987 a 1996 y de 2001 a 2012.

Pero en cada extremo de estos períodos hubo grandes saltos. Nos encontramos exactamente con el mismo tipo de períodos chatos en las proyecciones de modelos climáticos, que duran fácilmente hasta 15 años de duración.

Centrarse en las variaciones e insistir en ignorar el panorama general del calentamiento es una temeridad, pero es el enfoque impulsado por los negadores del cambio climático. El nivel del mar sigue marchando a un ritmo de más de 30 cm por siglo desde 1992 (cuando fueron posibles las primeras mediciones globales a través de la altimetría por satélites), y que es tal vez el mejor indicador de que el calentamiento global continúa sin retrocesos. El aumento del nivel del mar proviene tanto de la fusión del hielo de la superficie tierra, lo que añade más agua en el océano, como del calentamiento, y por lo tanto, de la expansión de los propios océanos.

El calentamiento global se manifiesta de varias maneras, y hay un persistente desequilibrio radiactivo en la parte superior de la atmósfera. La pausa actual de calentamiento de la superficie terrestre es temporal, y el calentamiento global no se ha ido.

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NI MITO NI LEYENDA: 1816 FUE HISTORIA

FRIO AÑO SIN VERANO 1816

El año sin verano no es un mito ni una leyenda: 1816 es conocido por científicos e historiadores como el «año sin verano», el «año de la pobreza» o «mil ochocientos y helados a muerte». Varios fueron los factores que propiciaron aquella crisis climática extrema.

El sol se encontraba entonces en medio del conocido como Mínimo de Dalton, un espacio de tiempo de varios años en el que su actividad magnética era sumamente baja. Como ya suceciera con el período llamado Mínimo de Maunder, que duró desde mediados del siglo XVI hasta comienzos del XVIII y en el que se acumularon decenas de años muy fríos en el hemisferio norte cuando la Pequeña Edad de Hielo se encontraba plenamente vigente, el nuevo mínimo solar también trajo consigo unos inviernos muy duros en Europa y Norteamérica, espacios de los que se conservan datos meteorológicos y de observación.

A esto hay que sumar el mayor cataclismo volcánico de los últimos diez mil años, protagonizado por Tambora, un volcán situado en la pequeña isla de Sumbawa (Indonesia). La erupción tuvo lugar en abril de 1815 y su explosión alcanzó tal magnitud que su altura se redujo casi a la mitad (los 4.000 metros que alcanzaba la cima se redujeron hasta 2.850 tras el cataclismo).

Según las crónicas de la época, una intensa lluvia de cenizas pronosticó lo que sería una de las erupciones más violentas jamás vistas por el hombre. Varias islas quedaron cubiertas por un manto de cenizas de varios metros de espesor, provocando la muerte inmediata de sus habitantes. Los tres días siguientes a la explosión una densa nube ensombreció el cielo del archipiélago, siendo visible incluso a 300 kilómetros de distancia. La columna producida por el Tambora fue tan densa que la temperatura descendió bruscamente en medio planeta debido a la reducción de la luz del sol, lo que derivó en graves problemas políticos, económicos y sociales.

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ENTONCES, ¿QUÉ PASÓ CON EL CALENTAMIENTO GLOBAL?

CC ANTARTIDA LARSEN CON PINGUINOS

Londres: -3ºC, Moscú: -19ºC, Viena: -6ºC, México: 7ºC, Miami: 3ºC. Temperaturas invernales extremadamente inusuales para el Hemisferio Norte. Dadas las circunstancias, no es del todo sorprendente que muchos se pregunten, alzando las cejas, “¿Qué pasó con el calentamiento global?”.

La respuesta de los científicos es inequívoca: “Es indudable que en los últimos cien años el mundo se ha calentado”, le dijo a la BBC Rob Varley, investigador de la Oficina Meteorológica del Reino Unido (Met, por sus siglas en inglés), “y está claro que las temperaturas seguirán aumentando. El hecho de que mi jardín esté un poco más nevado en estos días, no modifica eso en un ápice”.

Si bien las temperaturas heladas pueden inducirnos a creer que lo que está ocurriendo es precisamente lo contrario, los expertos advierten que no hay que confundir el clima con el estado del tiempo.

El tiempo es la variación climática que ocurre día a día o mes a mes. El clima, en cambio, es el estado del tiempo durante un período de 30 años y eso, afirman los expertos, es lo que está cambiando.

Conclusiones apresuradas

CC ANTARTIDA DERRETIMIENTO

Según le explicó al diario británico Telegraph Stephen Dorling, experto en Ciencias Medioambientales de la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido, no es correcto sacar conclusiones de un hecho aislado, ya se trate de una ola de frío o de una de calor, ya que estos eventos forman parte de la variabilidad del clima.
Lo que hay que tomar en cuenta, señala Dorling, son las tendencias del clima a largo plazo, que son las que ofrecen evidencias más firmes sobre los cambios que ocurren en el clima.
Nigel Taylor, curador del Jardín Botánico de Londres, Kew Gardens, coincide con Dorling.

“Hay que evitar las interpretaciones de corto plazo”, le djio Taylor a la BBC. “Si analizas lo que está sucediendo con las plantas a largo plazo, es evidente que un invierno frío no representa el final del calentamiento global”.

Los registros de Kew, que datan de hace 50 años, muestran claramente como la floración de las plantas está comenzando cada vez con mayor anticipación, a raíz del aumento de las temperaturas.

Para agosto de 2009, la Met pronosticó un verano seco y caluroso, un error que se disipó muy pronto con la llegada de lluvias y un calor que nunca llegó a materializarse. Para diciembre y enero el pronóstico auguraba un invierno templado y lluvioso. Nuevamente, el anuncio fue errado.

Pero, para los científicos, estos errores no son más que una confirmación de que el clima está cambiando: según los expertos, una de las consecuencias del cambio climático es precisamente la imposibilidad de hacer predicciones acertadas de uno a seis meses, debido a que el calentamiento global está interfiriendo con los patrones del clima, que ya no siguen su curso habitual.

Algo que también parece confirmar el estado del tiempo en otras regiones del globo. Según la Met, si bien algunas regiones del hemisferio norte están sufriendo temperaturas heladas inusuales, otras regiones como Alaska, Canadá o el Mediterráneo se ven actualmente afectadas por temperaturas más cálidas que de costumbre.

Por otra parte, es importante notar que, como le dijo a BBC Mundo Alberto Arribas, otro investigador de la Met, “los modelos y simulaciones elaborados por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) muestran que el cambio climático podrá dar lugar a un incremento en el número de los fenómenos extremos en el futuro”.

Entonces, aunque esta ola de frío no pueda atribuirse directamente al calentamiento global, “sí podemos decir que un aumento en la cantidad de fenómenos extremos es consistente con las simulaciones”, aclara Arribas.

Mientras tanto, los servicios meteorológicos anuncian que el fin de la ola de frío aún no está cerca, lo que probablemente continuará alimentado las dudas y cuestionamientos sobre el calentamiento global.

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EL CALENTAMIENTO GLOBAL EN 13 SEGUNDOS (VIDEO)

OTRO ESTUDIO, Y VAN…

Oymyakon 2

Aunque pueda parecer extraño, los crudos inviernos que azotan Europa desde hace diez años están relacionados, en gran parte, con el calentamiento climático, según un estudio publicado en el Journal de Recherche Géophysique.

A primera vista, el frío glacial que sufre actualmente Europa parece poco compatible con el alza media de las temperaturas prevista antes de fin de siglo y que podría alcanzar los 5 o 6 grados.
A los escépticos que alegan que el cambio climático no existe porque los inviernos son cada vez más fríos, varios científicos responden que estas olas de frío son un enfriamiento temporal, parte de un calentamiento global.

Un nuevo estudio va sin embargo más lejos y muestra que el alza del termómetro es precisamente el origen de estos inviernos nevados y tan fríos. La causa sería el deshielo del casquete glaciar ártico. El calentamiento, dos o tres veces superior a la media, provocó su reducción de 20% en estos últimos 30 años. Este casquete podría incluso desaparecer totalmente durante los meses de verano antes de fin de siglo.

Los rayos de sol, que ya no son repelidos por el hielo, calientan más la superficie de la tierra en esta zona. Un mar sin hielo y todo el sistema de presiones se ve afectado.

“Pongamos que el océano esté a cero grados”, explica a la AFP Stefan Rahmstorf, especialista del clima en el prestigioso Instituto Potsdam (Alemania) en la investigación sobre el impacto climático.

El océano “está mucho más caliente que el aire ambiente de esta zona polar en invierno. Hay entonces un flujo caliente que sube hacia la atmósfera, que normalmente no está cuando todo está recubierto de hielo. Es un fenómeno extraordinario”, añade.

El resultado, según un estudio publicado a principios de mes en el Journal de Recherche Géophysique, es un sistema de altas presiones que empuja al aire polar, en el sentido contrario de las agujas del reloj, hacia Europa.

“Estas anomalías podrían triplicar la probabilidad de tener inviernos extremos en Europa y en el norte de Asia”, explica el físico Vladimir Petujov, que dirigió el estudio.

Otras explicaciones para estos inviernos atípicos, como una baja de la actividad solar o los cambios en el Gulf Stream, “tienden a exagerar los efectos”, agrega Petujov. También destaca que en el invierno glacial de 2005-2006, cuando las temperaturas bajaron de 10 grados respecto a las habituales en Siberia, no se constató ninguna anomalía en la oscilación noratlántica, un fenómeno meteorológico sugerido a veces como posible explicación de estos crudos inviernos.

Los científicos señalan que estos inviernos tan fríos en Europa no reflejan la tendencia global constatada en el conjunto del planeta, donde el 2010 debería ser uno de los tres años más calientes de la historia.

“Cuando miro por mi ventana, veo 30 cm de nieve y el termómetro dice -14 grados”, explica Rahmstorf por teléfono desde Potsdam y añade que “al mismo tiempo, en Groenlandia, estamos por encima de cero en diciembre”.

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HIELOS GROENLANDIA EN 2012

Sólo unos días después del intenso deshielo de este mes (en julio de 2012, cuando se derritió casi toda la capa superficial de hielo de Groenlandia), imágenes de la NASA muestran el ritmo de deshielo más rápido en 30 años, desde que tenemos satélites.

La relación con el calentamiento global podría parecer evidente, pero los científicos afirman que un deshielo como éste puede ocurrir cada 150 años. Sin embargo, si el deshielo se mantiene, subirá el nivel del mar, según los expertos.

La mayor parte del deshielo tuvo lugar en un periodo de cuatro días. Los mapas de los satélites muestran que el 8 de julio se había derretido aproximadamente el 40 por ciento de la capa de hielo más superficial. El 12 de julio la cifra subió hasta el 97 por ciento. Sin embargo, los registros de los satélites de las tres últimas décadas muestran de media que más o menos la mitad de la superficie de Groenlandia se derrite en algún momento del mes de julio.

La velocidad y alcance del deshielo de este mes ha sorprendido a algunos científicos. «Es algo tan extraordinario que al principio cuestioné los resultados: ¿habría algún error en los datos?», afirmó el miembro del equipo Son Nghiem del Laboratorio de Propulsión a Chorro de California (Estados Unidos).

El deshielo ha alcanzado incluso el punto más alto y frío, Summit Station, a 3,2 kilómetros por encima del nivel del mar. «Por lo que sabemos, esto no ha ocurrido desde que tenemos satélites. De hecho, no ha ocurrido nunca», afirmó Thomas Mote, también miembro del equipo y experto en clima de la Universidad de Georgia, a National Geographic News.

¿Parte del ciclo natural?

Lora Koenig, experta en glaciares del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA señala sin embargo que este tipo de acontecimiento ha tenido lugar antes de la existencia de satélites. «Los núcleos de hielo de Summit Station muestran que aproximadamente cada 150 años hay deshielos de este tipo», el último en 1889.

Por ello es difícil saber si el calentamiento global ha sido un factor determinante esta vez. Teniendo en cuenta la edad de las muestras de los núcleos de hielo, «podría defenderse tal posibilidad», señala Mote. Los científicos creen que una cresta inusualmente fuerte de aire caliente ha contribuido al deshielo, lo que hace más difícil todavía determinar la causa.

«Tenemos una piscina de aire caliente sobre la capa de hielo», dice Mote. «Es algo parecido, aunque no en magnitud ni en duración, a lo que estamos viendo en las Grandes Llanuras con la sequía» en Estados Unidos.

Más deshielo podría afectar al nivel del mar El experto en glaciares Alexander Robinson, que no participó en el reciente estudio, describió la velocidad y extensión del deshielo como «muy sorprendente».

«Es intrigante», añade Robinson, del Instituto de Investigación Potsdam sobre Impacto Climático de Alemania. «Creo que habrá varios estudios que investigarán si este tipo de patrón climático puede ser producido por el calentamiento global».

De momento, los efectos del deshielo parecen tan difíciles de determinar como las causas. En julio, por ejemplo, se inundaron algunos ríos de Groenlandia, aunque según Mote, «no podemos relacionarlo con este acontecimiento».

Si este tipo de deshielo tiene lugar con mayor frecuencia a causa del cambio climático, los científicos creen que podría subir el nivel del mar.

Los deshielos tan extendidos pueden hacer que la llamada neviza, o nieve firn (nieve compacta que se encuentra en el exterior de una capa de hielo) tenga más dificultad a la hora de reabsorber el agua del hielo derretido.

«Si hay deshielo en la superficie y una capa de firn gruesa, se puede volver a congelar y volveremos a tener hielo», explica Robinson. «Sin embargo, si hay deshielo y congelamiento de forma repetida, lo que acaba ocurriendo a largo plazo es que se reduce el grosor de la capa de firn, lo que reduce la capacidad de la capa de hielo de congelarse».

Los científicos creen que si se derritiera toda la capa de hielo de Groenlandia, el nivel del mar global aumentaría 7 metros.

«Hay que aclarar, sin embargo, que no es lo que estamos viendo», indica Mote. «Groenlandia está perdiendo masa, pero se necesitaría mucho tiempo para perderla toda».

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LOS MARES SUBEN POR DESHIELO EN GROENLANDIA Y LA ANTÁRTIDA

El derretimiento de las capas de hielo polar ha provocado un aumento del nivel global del mar de 11 milímetros en las últimas dos décadas, según el informe más completo presentado hasta ahora.

Más de 20 equipos de investigación polar de todo el mundo han unido sus fuerzas en un informe para hacer un cálculo estimado del estado del hielo en Groenlandia y la Antártica, publicado en la revista Science.

Hasta ahora, todos los estudios hechos habían dejado grandes márgenes de error, a pesar de que el estado del nivel del mar es una de las cuestiones más urgentes para la comunidad científica de nuestro tiempo.

El hielo polar tiene una capacidad inmensa para causar subidas masivas, con sus consecuente impacto sobre las ciudades y comunidades en las costas de todo el mundo.

Pero la lejanía y lo escarpado de las capas de hielo hacen difícil hacer mediciones precisas, siendo un gran desafío incluso para los satélites, que tienen que distinguir el hielo de la nive.
El nuevo cálculo muestra que el deshielo polar ha contribuido a un quinto del aumento total del nivel del mar desde 1992 (otros factores incluyen el calentamiento, que causa que creza el agua del mar).

La investigación, apoyada por las agencias espaciales de Estados Unidos y la Unión Europea, auna datos recabados por satélites encargados de medir la altitud de la superficie helada, el comportamiento de los glaciares y el efecto gravitacional de la masa de hielo.

Texto original completo aquí

EL DESHIELO DE GROENLANDIA, A UN CLIC Y EN TIEMPO REAL

HIELOS DESHIELO GROENLANDIA TIEMPO REAL

El Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve de Estados Unidos (NSDIC, en sus siglas en inglés), inspirado por dicho fenómeno, ha lanzado una web para monitorear el derretimiento de la isla, presentar pruebas en tiempo real de ese efecto y aportar análisis de expertos en el tema.

Con gráficas y todo tipo de contextualización y análisis, el análisis del NSDIC busca arrojar luz sobre este derretimiento, un fenómeno muy preocupante aunque de momento no suponga un riesgo catastrófico. Las zonas costeras de la isla sufren grandes deshielos, pero en altitudes cercanas a los 2.500 y 3.000 metros no se ha producido ningún derretimiento.

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