Meteorólogos

El Niño 2014 deshoja la margarita: mucho, poquito, nada…

METEORÓLOGOS EL NIÑO 2014

Dos climatólogos sugirieron en un un reciente trabajo, difundido por el analista Andrew Freedman, que este año puede llegar un Fenómeno El Niño (ENSO) de características extraordinarias, comparable con el de hace 17 años:

     “Desde que los pronosticadores declararon la alerta “El Niño Watch”, el 6 de marzo, las probabilidades de este evento en el Océano Pacífico tropical ha aumentado y, con base en los últimos acontecimientos, algunos científicos piensan que, incluso, puede competir con los registros alcanzados por el de 1997-1998″.

El Niño es un calentamiento episódico del Océano Pacífico oriental tropical, que a menudo tiene consecuencias climáticas en todo el mundo.

Entrevistados por Freedman, los científicos Eric Blake (del Centro Nacional de Huracanes) y Paul Roundy (del SUNY-Albany), coincidieron en que observan  indicadores tempranos que recuerda a las etapas de desarrollo de episodios fortísimos de El Niño en el pasado.

Un importante indicador de que se está preparando El Niño es un cambio en los vientos alisios observadas en el Pacífico ecuatorial, desde los que imperan en dirección Este hacia los de dirección Oeste (westerly). En las últimas semanas y meses, se han producido fuertes “estallidos” de vientos desde el Oeste.

CIENCIA CC EL NIÑO

Escribe Freedman: 

   “Es algo que no hemos visto desde el El Niño de 1997, dijo Blake sobre las ráfagas de viento del Oeste y sobre las observaciones oceánicas. En lugar de tener vientos alisios que soplan desde el Este a entre 5 y 10 millas por hora, algunos lugares en el Pacífico occidental han tenido vientos del Oeste que soplan a velocidades de hasta 30 millas por hora, dice Blake. Esto es importante, ya que tiene un efecto dominó en el mar y por debajo de la superficie del mar”.

Muy impresionado por la fuerza y la persistencia de los vientos del Oeste, Roundy dijo a Freedman que cree que hay “alrededor” de un 80 por ciento de posibilidades de que haya un El Niño inusualmente fuerte.

Por su parte, el meteorólogo Michael Ventrice, de Weather Services International, analiza otro posible indicador relacionado con los pronósticos de un gran El Niño: una fuerza motriz que empuja las aguas del océano hacia el Este, conocida como Onda Kelvin, bajo la superficie del mar.

Este tipo de onda bajo el agua, provocada por las ráfagas de viento del Oeste, es clave para el transporte de aguas cálidas del Pacífico occidental en dirección al Pacífico oriental, y provocar El Niño. Pero Ventrice le subraya que para un súper El Niño igual se necesita factores adicionales que lo impulsen:

   “La actual Onda Kelvin en el Océano Pacífico ha logrado la misma fuerza que la que precedió al Súper El Niño de 1997. Esto es un hecho extremadamente raro, pero todavía tiene que darse una cantidad de elementos antes de que podamos decir que vamos hacia un El Niño muy fuerte. Debe darse la continuación de fuertes vientos del Oeste, cerca de la línea ecuatorial en el Pacífico Central para mantener el impulso hacia un evento así”.

CIENCIA CC EL NIÑO MIMETEO

En el artículo de Freedman, Blake y Roundy hacen hincapié en que un fuerte El Niño no es nada seguro. Explican que los vientos del Oeste podían debilitarse y detener la formación del El Niño.

Freedman también ofrece esta evaluación cautelosa de Tony Barnston, pronosticador del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI):

“A menos que sigamos registrando vientos del Oeste en las próximas semanas, no hay garantía de que será un gran evento, y hay un alrededor de 40% de probabilidades de que ni siquiera tengamos El Niño”.

Oficialmente, la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera (NOAA) estadounidense dice que hay algo más de un 50 por ciento de probabilidades de que efectivamente en 2014 comience un El Niño de algún tipo, débil, moderado o fuerte (la posibilidad normal de un El Niño sería del 33%, ya el patrón climático general conocido como El Niño Oscilación del Sur o ENSO tiene tres fases: El Niño, La Niña y una fase neutral o La Nada).

Supongamos que un fuerte episodio de El Niño se materializa a finales de este verano o durante el otoño en el Hemisferio Norte. ¿Qué podría significar?

. Grandes cantidades de calor desde el océano Pacífico tropical serían liberadas a la atmósfera, probablemente aumentando la temperatura global a niveles de récord.

. Precipitaciones por encima de lo normal favorecerían a California, muy afectadas por sequías.

. Probablemente el Atlántico se quede sin temporada de huracanes.

. Washington, DC podría ver menos nieve en el próximo invierno. Nuestros dos inviernos con menos nevadas (0,1 pulgadas en el Aeropuerto Nacional Reagan) coincidieron con dos de los tres eventos más fuertes de El Niño (1997-1998 y 1972-1973).

La evolución hacia El Niño es, literalmente, una situación fluida, pero hay que mantener los ojos puestos en el Pacífico.

Texto original aquí

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