Extremos / Meteorólogos

El nombre del huracán tan temido

Sandy, 31 de octubre

Ahora que llega la temporada de huracanes (en el Atlántico, va del 1 de junio al 30 de noviembre), no conviene perder el tiempo en enviar un correo electrónico al Centro Nacional de Huracanes (NHC) sugiriendo un nombre favorita para entrar en la lista que designará las grandes tormentas de este año.
Debo recibir una docena de e-mails al mes con sugerencias de nombres de las tormentas tropicales, y más aún con el asunto de las tormentas tan en boga”, dice Dennis Feltgen, funcionario de Asuntos Públicos del NHC.

El sistema de designación de huracanes es demasiado formal como para prestar atención a peticiones informales por correo. Los nombres usados en la cuenca del Atlántico (Océano Atlántico, Mar Caribe y Golfo de México) provienen de seis listas que se utilizan una y otra vez a excepción de los nombres de las tormentas, especialmente mortales o costosas, que se han dado de baja.

Sólo se agregan nuevos nombres para reemplazar a los retirados, como ocurrió con el Sandy el 11 de abril, por el Comité de Huracanes de la Organización Meteorológica Mundial, que se reúne en Curacao. Cuando la lista del año pasado se recicle, en 2018, “Sara” será el reemplazo de Sandy, que será el 77mo en ser retirado de la lista, aunque el único de baja en 2012.

El sistema oficial para bautizar tormentas en la cuenca del Atlántico comenzó en 1950 siguiendo los patrones de deletreo de los aliados estadounidenses y británicos en la II Guerra Mundial: Able, Baker, Charlie, Dog, Easy y así sucesivamente.

La quinta tormenta de 1950, el huracán Easy (Fácil) a principios de septiembre, no fue nada “fácil” para Florida. Después de cruzar Cuba, se trasladó hacia el Golfo de México y se movió lentamente hacia el norte a lo largo de la costa. Llegó a Cedar Key el 5 de septiembre, dio dos giros completos y prácticamente destruyó la ciudad con precipitaciones récord y una categoría 3 (en el sistema actual). Tocó tierra por segunda vez al norte de Tampa y se debilitó a tormenta tropical.

Para la temporada de 1953, el Centro de Huracanes cambió el sistema de nombres femeninos en inglés. Una de las razones para el cambio fue que los nombres eran de uso general, para explicar palabras o como parte de los números de identificación de aeronaves, lo que podría dar lugar a confusiones. Además, se utilizaban los mismos nombres año tras año.

El actual sistema de alternancia de nombres masculinos y femeninos en inglés, francés y español comenzó en 1979. Para entonces, más mujeres se estaban convirtiendo en meteorólogas y algunos vieron como sexista la práctica anterior de utilizar sólo nombres femeninos.

El uso de nombres en español y francés, así como los ingleses, también tiene sentido porque son los otros idiomas principales de la región en que golpean los huracanes. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos lidera las operaciones de previsión de huracanes en la región y los servicios meteorológicos de las otras naciones deciden si emiten alertas y avisos según lo recomendado por ese organismo.

VIENTOS HURACANES ANDREW 1992 SERIE

¿Por qué nombres de mujer?

La idea vino muy probablemente por el uso informal de nombres femeninos, probablemente de novias, por parte de los meteorólogos de Ejército y de la Armada norteamericana en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

Estos meteorólogos, a su vez, podrían haber tomado la idea de la novela “Storm”, de George R. Stewart, publicada en 1941 y leída por muchos meteorólogos de la generación de la II Guerra Mundial (y más jóvenes incluso).

Una tormenta es el personaje principal de la novela. El personaje humano principal carece siquiera de nombre y es identificado apenas como “el meteorólogo junior”, que sigue y marca en los mapas meteorológicos una tormenta que llama “María”, que recorre el Pacífico occidental hasta que llega a California y, finalmente, afecta a un gran parte de América del Norte.

Las razones del joven meteorólogo para nombrar a la tormenta resumen bastante bien cómo se nombran huracanes y ciclones tropicales. “Ni loco el meteorólogo revelaría a su jefe que estábamos poniendo nombres –y de chicas- a grandes áreas de baja presión”, escribe Stewart en su novela. La justificación del meteorólogo era que “cada tormenta es realmente un individuo al que es más fácil asumir como tal (para sí mismo, claro) que como ‘centro del área de baja presión que estaba ayer en latitud 1-5-5 este, longitud 42 norte'”.

Imagínese cómo sonarían los informes a medida que el huracán Sandy se desplazaba hacia el norte en 2012, si los huracanes no tuvieran nombres: “El huracán que azotó a Cuba hace dos días es cada vez más fuerte y los meteorólogos están empezando a ver señales de que esta tormenta va a amenazar la ciudad de Nueva York”.

Peor aún, imagínense cómo los presentadores del tiempo se las hubieran arreglado para explicar lo que estaba ocurriendo el 26 de septiembre de 1998, cuando el huracán Georges alcanzó Key West en su camino hacia Nueva Orleans, mientras al mismo tiempo los huracanes Jeanne, Karl e Iván agitaban el océano Atlántico, si ninguna de las tormentas hubieran tenido nombres nombres.

Texto original aquí

EXTREMOS HURACAN ALVIN

ALVIN, EL PRIMERO DE 2013

La tormenta tropical “Alvin”, la primera de la temporada de huracanes 2013, se formó este 16 de mayo en el Océano Pacífico lejos de las costas mexicanas, informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de México.

Alvin, situada 1.070 kilómetros al sur-suroeste del puerto de Acapulco, en el sureño estado de Guerrero, registra vientos máximos de 65 kilómetros por hora y rachas de 75 kilómetros. En las próximas 48 horas “Alvin” podría convertirse en huracán, aunque permanecerá alejado del país dado que se espera que mantenga su rumbo.

El meteorólogo Francisco Dévero dijo que se espera que la temporada de huracanes sea “normal”, aunque “los meses más peligrosos serán agosto y septiembre”. El SMN mexicano estima que en la Cuenca del Pacífico habrá 14 ciclones con nombre, de cuales cuatro serán huracanes intensos, cuatro moderados y seis tormentas tropicales.

En la Cuenca del Atlántico, donde la temporada empieza el 1 de junio, el pronóstico es que se formen 18 ciclones, entre los que habrá cuatro huracanes intensos, cinco moderados y nueve tormentas tropicales.

EXTREMOS SANDY OBAMA

DESPUÉS DEL SANDY

Después del devastador golpe de la súper tormenta Sandy en octubre de 2012, los residentes y propietarios de viviendas en la costa atlántica deberán prepararse para otra temporada activa en 2013.

El equipo de AccuWeather.com predice 16 tormentas tropicales con nombre, ocho huracanes y cuatro grandes huracanes para esta temporada de huracanes en el Atlántico. De ellos, se prevé que al menos tres toquen tierra en Estados Unidos.

El calentamiento de las aguas del Atlántico y del Caribe, combinado con las pausas de viento menos frecuentes, puede resultar en un número de tormentas superior a lo normal, que para las tropicales es de 12, según la NOAA. Además, en 02013 se podría dar un escenario para tormentas más fuertes de las que se han visto en 2012.

La llegada de polvo proveniente del Sahara, un factor que puede frenar el desarrollo de una tormenta, puede resultar menos frecuente esta temporada y permitir que se desarrollen tormentas con fuerza de categoría 2 o más.

El desarrollo de la temporada en genera se prevé normal, si se la compara con la del año pasado, cuando hubo que nombrar dos huracanes antes del inicio oficial de la temporada en el Atlántico, cada 1 de junio.

La mayor preocupación para la próxima temporada incluyen el desarrollo de tormentas en el Golfo de México, un impacto en la Florida y otro en la Costa Este. Florida lleva mucho tiempo sin ser afectada directamente por un huracán, desde el Wilma en 2005.

La preocupación es alta en la Costa Este, por la devastación que dejó el Sandy en 2012. “Sería muy difícil que una tormenta vuelva a golpear justo ahí”, dijo el meteorólogo Dan Kottlowski. Pero el impacto de tempestades, vientos fuertes y lluvias intensas siempre son posibles a pocos cientos de kilómetros de una tormenta, explicó.
Las áreas afectadas por el Sandy siguen siendo vulnerables porque las marejadas que provocó causó estragos en los sistemas de dunas que existían a lo largo de la costa. Sin dunas, hay una mayor posibilidad de graves inundaciones tierra adentro de la Costa Este.

Texto original aquí

LA OMM TOMA LECCIONES DEL SANDY

EXTREMOS HURACANES MAREJADAS

El Comité de Huracanes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) introdujo en abril cambios en el sistema de vigilancia y de avisos de huracanes y tormentas tropicales, como parte de las lecciones dejadas por el Sandy, retirado de la lista rotativa oficial de nombres debido a la devastación que provocó en octubre de 2012, y será reemplazado por el de “Sara”.

El Comité de Huracanes aprobó una propuesta de su Centro Meteorológico Regional Especializado (CMRE) de Miami para ampliar las definiciones sobre vigilancia y avisos para huracanes y tormentas tropical de tal modo que se mantengan en vigor aun después de que un ciclón tropical se convierte en post-tropical, si ese tipo de tormentas representen una amenaza significativa de vida y material.

En el futuro, el CMRE de Miami asegurará una continuidad del servicio con la emisión de avisos durante la etapa de post-tropical.
Estos cambios fueron motivados por las dificultades especiales que planteó el Sandy, que evolucionó de huracán a ciclón post-tropical antes de llegar a la costa de Estados Unidos, y serán incorporados al Plan Operativo del Comité de Huracanes de la OMM Asociación Regional IV (América del Norte y Central y el Caribe).

(…) Sandy se formó como una depresión tropical el 22 de octubre y se fortaleció a su paso por la parte oriental de Jamaica el 24 de octubre. Impactó en Haití y llegó a tierra en el este de Cuba como un huracán de categoría 3, con vientos de hasta 185 km/h, con una marejada de 2 metros de alto en la costa y olas de hasta 9 metros. Se debilitó a huracán de categoría 1 al moverse hacia el noroeste de Bahamas y creció considerablemente en tamaño. Sandy tocó tierra como un ciclón post-tropical cerca de Atlantic City, Nueva Jersey, con vientos sostenidos de hasta 130 km/h.

Debido a su gran tamaño, sin embargo, Sandy provocó una marejada catastrófica en la costa de Nueva York y Nueva Jersey. Las estimaciones preliminares de daños rondan los 50 mil millones de dólares, lo que convirtieron al Sandy en el segundo huracán más costoso para Estados Unidos desde 1900. Hubo por lo menos 147 muertes directas provocadas por el Sandy, 72 de ellas sobre el Atlántico y el noreste de Estados Unidos, el mayor número de víctimas mortales directas por ciclones tropicales en territorio norteamericano desde el Agnes (1972).

Marejada mortal

La mayoría de las muertes causadas por Sandy en Estados Unidos se debió a la marejada y la mayoría de las víctimas mortales no pudieron o no quisieron abandonar sus hogares a pesar de recibir la orden de evacuarse. Informes posteriores concluyeron que el fenómeno no fue entendido por el público en general, que asociaron el huracán con eventuales daños provocados sólo por el viento. Para hacer frente a la falta de comprensión de los impactos de la oleada de la tormenta, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos emitirá ahora advertencias de marejadas a partir de 2015.

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