Meteorólogos

El peor pronóstico es el mal comunicado

SANDY BARRIO INUNDADO

A un año del devastador “Sandy” (159 muertos), el autor del artículo concluye que el huracán fue un éxito de pronóstico, pero un fracaso en la comunicación de su aviso a la población en riesgo. La experiencia lleva a reformular la relación de la meteorología con las ciencias sociales, clave en caso de fenómenos extremos. “La meteorología progresa, pero nuestra capacidad de reaccionar y de prepararnos, no”, dice otro especialista.

(Climate Central).- Gracias a una amplia red de instrumentos de recolección de datos sobre el terreno, a la que se suman los globos meteorológicos lanzados dos veces al día en Estados Unidos, los satélites en órbita y los modelos informáticos de supercomputadoras de velocidad cada vez mayor, los pronósticos son más precisos que nunca, como se demostró hace un año con el huracán “Sandy”.

Una semana antes de la “supertormenta” que devastó la Costa Este, los modelos disponibles para el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, en inglés) mostraron que el “Sandy” haría algo ninguna había hecho antes: castigar la costa de Nueva Jersey en un ángulo de casi 90 grados, de este a oeste. Ese trayecto provocaría oleadas masivas sobre la ciudad de Nueva York, Nueva Jersey y Long Island, una tormenta casi perfecta, o peor.

Sin embargo, el “Sandy” también demostró las limitaciones frustrantes de un pronóstico preciso. A pesar de la notificación previa, la tormenta causó la muerte de 159 personas, incluidas 44 en la ciudad de Nueva York. La mayoría de las víctimas de Nueva York se ahogaron en inundaciones costeras.

Incluso ahora, casi un año después de que el “Sandy” ayudó a reformular la cuestión del tiempo en Estados Unidos, se amplía una brecha entre las capacidades de los meteorólogos y la comunicación de riesgos y preparación para emergencias en el país.

La creciente desconexión entre lo que los meteorólogos pueden hacer -predecir el curso y la intensidad de la tormenta con suficiente antelación- y cómo usan el público y los funcionarios esa información quedó evidenciada por Gary Szatkowski, un meteorólogo a cargo de la oficina de pronóstico en Filadelfia.

LOS HURACANES AVISAN SANDY (CON EPÍGRAFE)

Más que cualquier otro pronosticador, Szatkowski dio la voz de alarma a los residentes de Nueva Jersey, en particular, y ganó reconocimiento nacional por sus claras y constantes advertencias y por el uso de las redes sociales para llegar al público.

En un momento, antes de la tormenta, Szatkowski decidió compartir su número de teléfono celular en una reunión pública de información e invitar a la gente que lo llamara directamente a quejarse, si “Sandy” alcanzaba otro rango que el pronosticado (como había pasado con la tormenta tropical “Irene” en 2011) y si habían tenido que  evacuar sus hogares, en lugar de ignorar las órdenes de evacuación y arriesgar sus vidas.

“Si creen que la tormenta está sobrevalorada y exagerada, por favor equivóquense por precavidos”, escribió. “Pueden llamarme el viernes y gritarme todo lo que quieran… Yo estaré muy contento de que estén vivos y estén bien, no importa lo mucho que me griten”.

Szatkowski dijo que “Sandy” demostró que un pronóstico exacto no alcanza para evitar la pérdida de vidas y daños masivos a partir de un evento extremo.

“Creo que este huracán elevó el listón en cuanto a pronósticos y avisos meteorológicos, y lo más importante, abrió la puerta a nuevas preguntas”, dijo Szatkowski en un mail a Climate Central. “He estado analizando el contraste entre la precisión del pronóstico y cómo se ustilizó la información (en algunos casos, no tan bien)”, dijo.

Yellow Submarine

En dos meteduras de pata bien documentadas, la autoridad de transporte de New Jersey estacionó decenas de vagones y de caros motores en muchas zonas bajas de Hoboken con aviso de inundación causando más de $ 120 millones de dólares en daños.

En Nueva York, los funcionarios tuvieron que evacuar a toda prisa a los pacientes del hospital de Coney Island, el Bellevue y el Langone Medical Center de la New York University, entre otros servicios, incluidos enfermos en estado crítico y más de 15 neonatos en cuidados intensivos. El Bellevue Hospital y el Centro Médico Langone se quedaron sin energía eléctrica cuando las aguas del East River afectaron una subestación eléctrica.

“La mejor previsión técnica no alcanzará los resultados deseados si la amenaza no se entiende o no se dan las prioridades correctas”, dijo Szatkowski. “Todos los sitios inundados por el Sandy habían sido marcados como inundables”.

“Creo que nuestra evaluación del riesgo como sociedad es muy interesante”, dijo Szatkowski. “Como sociedad, pronto recuperamos grandes cantidades de comida si algo inadecuado se encuentra en una sola botella o frasco. Como sociedad, cerramos enseguida una terminal de autobuses o de trenes si aparece una bolsa sin dueño. Sin embargo, como sociedad, con un huracán asesino que viene desde la costa este, desafiamos las decisiones de evacuación y de protección de infraestructura costosa “.

EL MANEJO DE ALERTAS, CLAVE POST SANDY

SANDY BLOOMBERG
El alcalde neoyorquino, Michael Blomberg.

El “Sandy” provocó una serie de cambios a lo largo de los diferentes rincones de la comunidad meteorológica, incluidos los sectores público y privado.

Ahora se pone énfasis en mejorar la forma de comunicar los avisos de fenómenos meteorológicos severos, y desarrollar nuevos productos de predicción para ayudar al público a comprender mejor las amenazas climáticas.

Además, Estados Unidos invirtió fondos para ayudar a superar las debilidades que exhibían los modelos de pronóstico computarizados y el desarrollo de satélites.

Si alguna vez hubo un fenómeno meteorológico destinado a ser éxito de pronóstico pero un fracaso en la comunicación de avisos, ése fue el huracán “Sandy”.

La tormenta era compleja, debido en parte a su ADN de huracán y en parte a su condición extra-tropical del noreste, y su trayecto no tenía comparación anterior posible.

Produjo hasta 3 pies de nieve en West Virginia, pero al mismo tiempo inundaba la zona baja de Manhattan. Además, golpeó la zona un año después de que la tormenta tropical “Irene” decepcionara en su paso por Manhattan e indujera a la población a ser más escéptica de lo habitual sobre previsiones de un pésimo tiempo.

Tomando las previsiones de oleaje, por ejemplo, fueron exactas, pero se entregaron con un formato basado en texto que hacía casi imposible para la mayoría de la gente entender sus implicaciones. El formato de esas previsiones de oleajes, se sospecha, fue una de las razones por la que muchos neoyorquinos y residentes de Costa de Nueva Jersey fueran sorprendidas por la altura y la fuerza de la marejada.

(…) Aunque el servicio meteorológico nacional estadounidense (National Weather Service, NWS) pronosticó con precisión la magnitud y horas del oleaje, la agencia ofreció pocas guías gráficas para que las personas imaginaran el impacto en sus barrios. Sin esa ayuda visual, los residentes de zonas costeras no tuvieron manera de entender lo que esa altura de olas podrían significar para sus hogares.

SANDY METRO NUEVA YORKL

“Hay muchas maneras de hacer ese mapa más explícito”, reconoció Louis Uccellini, director del NWS. “Tenemos que conseguir comunicarlo al ciudadano de a pie”, afirmó.

A pesar de las deficiencias de comunicación, Uccellini opina que las predicciones y avisos de la agencia salvaron innumerables vidas. “También creemos que nuestras previsiones y nuestras comunicaciones salvaron vidas. Que hubo evacuaciones en zonas que, de lo contrario, hubieran perdido muchas más vidas perdidas “.

(…) Las previsiones confusas de marejadas pudieron haber sido en parte la razón por la cual el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, restó importancia a la amenaza de la tormenta el 27 de octubre, a menos de 48 horas de tocar tierra.

“No se espera que sea una tormenta tropical o con marejadas”, había dicho Bloomberg. “Es probable que veamos un aumento progresivo del nivel del agua en lugar de uno repentino, que es lo que cabe esperar de un huracán y que es lo que hemos visto con Irene hace 14 meses, por lo que será menos peligroso, aunque habrá una gran cantidad de agua y áreas bajas experimentarán inundaciones”, había afirmado Bloomberg.

Ahora, incentivado por la experiencia con el “Sandy”, así como por el anterior “Isaac”, que azotó Louisiana en 2012, el NWS está desarrollando advertencias de marejadas por tormenta, así como herramientas de mapeo que permitan a los meteorólogos esclarecer mejor al público.

(…) Se espera que los 10 millones de dólares dedicados a mejorar los modelos de pronóstico aumentarán el desarrollo de estas advertencias y permitirá al NWS entregar la información a nivel nacional antes.

EXTREMOS SANDY INUNDACIONES EN NEW JERSEY

El NWS también está trabajando para desplegar gráficosde  inundación experimentales en 2014 y de advertencias de marejadas en 2015. Estas advertencias y los mapas utilizados para expresarlos se están diseñando en colaboración entre meteorólogos y expertos en comunicación de riesgos.

Mientras que el NWS y la comunidad meteorológica amplía su trabajo para desarrollar mejores modelos computarizados y sistemas de satélites, además de advertencias de tormenta más eficaces, la lección principal de Sandy no puede referirse sólo a la tecnología o a pronósticos, ni siquiera a satélites.

Más bien, como dijo David Bernard, jefe de meteorología de la cadena CBS en Miami, el problema que enfrentan los meteorólogos en futuras tormentas es que avances hay que hacer para mejorar la comunicación de riesgos y la respuesta a las amenazas.

SANDY BLOOMBERG PLAN DEFENSAS

“La meteorología progresa, pero nuestra capacidad de reaccionar y de prepararnos, no”, afirmó Bernard.

(…) “Antes de Sandy, el NWS había empezado a trabajar en el rediseño de sus productos de predicción y de avisos al público. Después, la agencia ha acelerado sus esfuerzos”. (Es) no es sólo ciencia física”, dijo Uccellini sobre la tarea de pronosticar fenómenos extremos. “Es ciencia física más ciencias sociales, si es que queremos que la gente dé la respueta que esperamos cuando pronosticamos”.

“Sandy hizo que los académicos, el sector privado y el gobierno dejaran de asociar ciencias sociales, comunicación y e investigación sólo de la boca para afuera”, afirmó Marshall Pastor, profesor de la Universidad de Georgia y presidente de la Sociedad Meteorológica Americana.

Hasta ahora, sin embargo, el NWS no ha contratado a ningún científico social para trabajar a tiempo completo con sus meteorólogos. Por ahora, capacita a algunos expertos sobre el terreno, conocidos como meteorólogos coordinadores de advertencias, para aprender lo que las ciencias sociales pueden aportar sobre el proceso de advertencias meteorológicas. “Esto va a ser una parte cada vez más integrada a su trabajo”, dijo Uccellini.

También los especialistas en marejadas como Rhome están trabajando en estrecha colaboración con expertos en comunicación para el diseño de avisos.

Bryan Norcross, el principal experto en huracanes del Weather Channel que estuvo al aire durante el “Sandy”, dijo a Climate Central que la comunidad meteorológica tiene que luchar a brazo partido con un lamentable estado de la gestión del riesgo en Estados Unidos.

“Se ha vuelto terriblemente predecible lo que la investigación dirá tras cada tormenta grande: la mayoría de las personas no comprenden la amenaza. Sabían que la tormenta se acercaba, pero no pudieron traducir la avalancha de boletines, avisos, alertas y opiniones en una comprensión clara de la amenaza que se cernía sobre sus viviendas y sus familias”, resumió.

Texto original completo aquí

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