Cambio Climático

El temido regreso del súper El Niño

La cuestión de cómo el calentamiento global influencia el Fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) plantea un serio desafío a los científicos del clima. Un nuevo estudio sugiere ahora que difícilmente el número de fenómenos aumentará, pero sí es probable que se dupliquen los “súper” El Niño. Pero sus conclusiones ya son rebatidas por otros investigadores.

El Niño es un patrón de agua inusualmente cálida que se extiende sobre la franja ecuatorial del Pacífico oriental, que ocurre cada 3 a 7 años e influencia patrones globales del clima: aumenta la probabilidad de tiempo cálido y húmedo en el Sudeste, fuertes lluvias en la región de California, tiempo caluroso y seco en el Noreste del Pacífico y otros impactos. 

El Niño más fuerte del que se tiene registro recientemente ocurrió en 1997-98. Provocó fuertes lluvias en el sudeste de Estados Unidos, deslizamientos de tierras en Perú, incendios en Indonesia y trastornos en la pesca de anchoas en el este del Pacífico. Éstos y otros eventos causaron daños estimados en 35 mil / 45 mil millones de dólares y 23 muertos.

Otro “súper” El Niño en 1982-83 provocó desastres similares a nivel global. Ahora, en un estudio publicado en Nature Climate Change, un grupo de investigadores sostuvieron que el cambio climático podría duplicar la frecuencia de ese tipo de fenómenos El Niño.

Para obtener sus resultados, el equipo liderado por el climatólogo Wenjun Cai, de la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation de Australia, usó 20 modelos simulando temperaturas oceánicas y lluvias en el Pacífico tropical, con y sin cambios en los gases invernadero.

Cai investigó específicamente en el período diciembre-febrero, cuando El Niño tiende a exacerbarse y sus impactos son más extendidos.

“Bajo el influjo del calentamiento global provocado por los gases invernadero, el Pacífico oriental se calienta más rápido que las regiones a su alrededor, tornando más posible el máximo SST (temperaturas de la superficie del mar, por sus siglas en inglés) en esa parte del océano y, por lo tanto, más ocurrencias de eventos extremos de El Niño”, explicó Cai por e-mail.

El agua de la superficie en el Pacífico tropical oriental  promedia 72°F, unos 10°F más fresca que las del Pacífico occidental.

Cai dijo que eso hace más fácil que se caliente, lo que reduce la diferencia global de temperatura entre las dos regiones y hace que las condiciones más favorables para que la ocurrencia de un súper El Niño.

METEORÓLOGOS EL NIÑO 2014 WENJUN CAI

En concreto, los resultados muestran que la probabilidad de que un súper El Niño se duplique es de una cada 20 años en el siglo anterior a uno cada 10 años en el actual.

Aunque los resultados de la investigación muestran un incremento en el número de fenómenos El Niño fuertes fuera de lo habitual, en cambio no muestran alteraciones en el número total de eventos. El estudio también muestra que la influencia que tiene la corriente de El Niño en la meteorología de otras regiones difícilmente varíe. Ambas son conclusiones a las que han llegado otros estudios también.

Sin embargo, el núcleo central de las conclusiones de Cai, que habrá más probabilidad de tener súper El Niño, ha sido discutida por Kevin Trenberth, un veterano científico del National Center for Atmospheric Research.

Trenberth sostuvo que algunos de los modelos usados en el estudio exagera el número de eventos pasados de El Niño con un gran margen y los representa erróneamente, al igual que sus impactos.

“Esto socava seriamente la confianza en la capacidad de los modelos para simular adecuadamente los fenómenos ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). Entonces ¿por qué deberíamos confiar en sus proyecciones?”, argumentó Trenberth en un correo electrónico.

Trenberth también dijo que algunos modelos climáticos de largo alcance fallan en simular adecuadamente otros patrones climáticos naturales que influyen en el Niño y más aún en cómo podrían cambiar en  el contexto del calentamiento global.

Lisa Goddard, directora del International Research Institute for Climate and Society hizo una evaluación similar de algunos de los modelos utilizados en el estudio. Sin embargo, en su caso opinó que la metodología es sólida y si los resultados son precisos podrían proporcionar información útil para los científicos que hacen predicciones estacionales de todo el mundo y para tomadores de decisiones que dependen de ellos.

“Dado que la mayoría de los conocimientos en pronósticos estacionales se comprueban durante los eventos de El Niño (y las predicciones se vuelven más eficientes en más regiones terrestres), estaríamos en capacidad de prepararnos mucho mejor para los impactos de estos eventos”, dijo Goddard. “Los eventos climáticos adversos y costosos ocurren todos los años. Estamos en mejores condiciones de predecirlos en años con eventos fuertes de El Niño y La Niña”.

Aunque súper El Niño de 1997-98  causó grandes daños, los funcionarios responsables habían invertido en California un extra de 7,5 millones de dólares en preparativos para inundaciones, sobre la base de las predicciones estacionales hechas acertadamente con meses de antelación.

El Estado sufrió aún así unos 1.100 millones de dólares en pérdidas durante el evento, pero eso fue la mitad del total sufrido durante el súper El Niño de 1982-83.

Los administradores del agua potable en la Bahía de Tampa utilizan regularmente los pronósticos estacionales y la previsibilidad de El Niño para planificar la disponibilidad de agua en los meses siguientes.

Hay evidencia de que El Niño ya ha ido cambiando. Investigaciones publicadas en enero de 2013 mostraron un aumento de aproximadamente 20 por ciento en la intensidad de El Niño en el transcurso del siglo 20, aunque no atribuyeron específicamente el cambio a las emisiones de gases de efecto invernadero de origien humano.

Texto original aquí

ASÍ SE GENERAN EL NIÑO Y LA NIÑA


El fenómeno de El Niño-Oscilación Sur (ENOS) es un patrón climático recurrente que implica cambios en la temperatura de las aguas en la parte central y oriental del Pacífico tropical.

En períodos que van de tres a siete años, las aguas superficiales de una gran franja del Océano Pacífico tropical se calientan o enfrían entre 1 ° C y 3 ° C, en comparación con la normal.

Este calentamiento oscilante y el patrón de enfriamiento, conocido como el ciclo ENOS (o ENSO por sus siglas en inglés), afecta directamente a la distribución de las precipitaciones en las zonas tropicales y puede tener una fuerte influencia sobre el clima en los otras partes del mundo.

El Niño y La Niña son las fases extremas del ciclo ENOS; entre estas dos fases existe una tercera fase llamada Neutral o La Nada.

El nombre de El Niño (refiriéndose al niño Jesús) fue dado por los pescadores peruanos a una corriente cálida que aparece cada año alrededor de Navidad. Lo que ahora llamamos El Niño les pareció como un evento más fuerte de ese mismo fenómeno, y el uso del término se modificó para hacer referencia sólo a los hechos irregularmente fuertes.

No fue hasta la década de 1960 que se notó que El Niño no era un fenómeno local peruano, y se le asoció con cambios en todo el Pacífico tropical y más allá.

La fase cálida de El Niño suele durar aproximadamente entre 8-10 meses. El ciclo ENOS entero dura generalmente entre 3 y 7 años, y con frecuencia incluye una fase fría (La Niña) que puede ser igualmente fuerte, así como algunos años que no son anormalmente fríos ni cálidos (La Nada).

Sin embargo, el ciclo no es una oscilación regular como el cambio de estaciones y puede ser muy variable, tanto en la intensidad como en la duración.

 

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