América Latina

En el horizonte argentino, sólo sequía

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) argentino emitió su pronóstico trimestral marzo-mayo 2018  con un escenario de lluvias por debajo del promedio y temperaturas por encima, al igual que desde el fin de la primavera en 2017, cuando se inició una de las sequías más fuertes de la historia del país.

“En el centro y noreste argentino, las lluvias no llegan. El verano transcurrió con pocas precipitaciones y lluvias muy por debajo a lo esperado para esta época del año”, analizó el SMN en su reporte estacional.

Según el organismo, todavía se observan condiciones frías consistentes con un evento “La Niña” de débil intensidad, mientras que para el trimestre marzo-mayo se prevé que pase a una fase neutral.

Sobre la base del análisis de las previsiones numéricas de los principales modelos globales de simulación del clima y de modelos estadísticos nacionales, sumado al análisis de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas, el SMN prevé las siguientes probabilidades para cada categoría:

Precipitaciones. Mayor probabilidad de ocurrencia de precipitación inferior a la normal sobre las provincias del Litoral, región de Cuyo, centro y norte de la Patagonia; normal o inferior a la normal sobre Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, Santiago del Estero, oeste de Santa Fe, Chaco y Formosa; normal o superior a la normal sobre el sur de Patagonia; superior a la normal sobre las provincias del noroeste Argentino (NOA).

Temperatura media. Mayor probabilidad de ocurrencia de temperatura superior a la normal sobre las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis, Buenos Aires, La Pampa, Neuquén y Patagonia; normal sobre el NOA y las provincias de Formosa, Chaco, norte de Santa Fe, Corrientes y Misiones.

La sequía en la pampa húmeda argentina es la peor de los últimos 44 años para la actividad agropecuaria, considerando las lluvias registradas desde noviembre de 2917.

Luego de una situación totalmente opuesta el año pasado, con inundaciones que hacían temer una menor superficie sembrada y una caída en la producción por los excesos hídricos, en noviembre pasado las precipitaciones se cortaron de manera abrupta.

Según se desprende del análisis de imágenes de la Consultora de Climatología Aplicada (CCA), publicadas por el diario La Nación, en los últimos cuatro meses se registraron entre 100 y 400 milímetros menos respecto de lo normal para el promedio de lluvias caídas desde 1973.

En ese período, clave para la siembra y el desarrollo del maíz y de la soja, las lluvias suelen estar entre los 450 y los 550 milímetros. “Estamos ante una anomalía fortísima, muy generalizada”, dijo a LA NACION Germán Heinzenknecht, meteorólogo de CCA.

Durante la sequía ocurrida en la campaña 2008/2009, la cosecha de soja se derrumbó en más de 15 millones de toneladas y terminó en 30,9 millones de toneladas.

Para este año, la cosecha llegaría a los 47 millones de toneladas, 10,5 millones de toneladas menos respecto del ciclo pasado.

Según un informe de la asociación de productores Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la pérdida económica, si a la soja se le suma el maíz y otros cultivos, llegaría a los 4.350 millones de dólares.

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