Ciencia

Europa lanza el mayor sistema de observación de la Tierra

CIENCIA SATÉLITE SENTINEL 1

(Por Daniel Mediavilla, para Materia).- Esta semana, a 700 kilómetros de Altura, Europa a empezado a montar el sistema de vigilancia de la Tierra más ambicioso hasta la fecha. El jueves, desde la base de Kourou, en la Guayana Francesa, la Agencia Espacial Europea lanzó el satélite Sentinel-1A.

Es el primero del programa Copérnico, diseñado para proporcionar información sobre seis áreas clave: monitorización del terreno, vigilancia del mar, gestión de catástrofes y crisis, seguimiento de la atmósfera terrestre y del cambio climático y seguridad. La Comisión Europea pretende invertir 3.800 millones de euros, desde 2014 hasta 2020, para la operación del sistema y la construcción de nuevos satélites.

Cada una de las áreas mencionadas se cubrirá con dos satélites que permitirán ayudar a la navegación por regiones heladas del océano, a detectar vertidos contaminantes en el mar o a extinguir fuegos en la selva amazónica. Las imágenes, podrán distribuirse a los países europeos de forma gratuita prácticamente tres horas después de haberse obtenido.

Otro tipo de mapas, distintos de los que dibujará el enjambre de satélites de Copérnico, se publicaron esta semana en Nature. El primero de ellos muestra con detalle las conexiones entre las neuronas del cerebro de un ratón.

Es el primer mapa de este tipo que se hace en un animal vertebrado y ayudará a comprender la forma en que se comunican las regiones del cerebro. Este mapa permitirá comparar, entre otras cosas, la estructura de cerebros sanos con otros afectados por patologías como el autismo y ver las diferencias para tratar de comprender su naturaleza. nuevas opciones para comprender las diferencias de esas zonas entre el cerebro humano y el de animales”.

El segundo es un mapa de la expresión de los genes en el cerebro antes de nacer, que indica dónde y cómo se expresan los genes encargados del desarrollo cerebral.

Sospechas de fraude científico

 La revista Nature también ha sido protagonista esta semana por la retirada de dos artículos en los que se publicaba uno de los hallazgos candidatos a convertirse en los descubrimientos científicos del año. 

En enero, Haruko Obokata, investigadora del centro Riken de Biología del Desarrollo de Japón, firmaba dos estudios sobre un tipo de células madre, las STAP (células madre pluripotentes conseguidas mediante estrés), con un gran potencial para la medicina regenerativa. Ahora, la dificultad para validar los resultados al no poder repetirse en otros laboratorios ha hecho que se retiren las publicaciones y se repitan los estudios.

Regresando al espacio, Cassini, una sonda que salió de la Tierra hace ya 17 años, sigue prestando un servicio insustituible a la ciencia. Tres pasadas de este artefacto sobre Encélado, una de las lunas de Saturno, han confirmado la existencia de un océano en contacto con su superficie rocosa. El hallazgo lo convierte en uno de los mundos cercanos con mejores condiciones para estudiar si es posible la vida extraterrestre.

Por último, esta semana también se ha resuelto, al menos de momento, el enigma sobre las rayas de las cebras. Ya Charles Darwin se preguntó por el motivo de este peculiar pelaje y hasta ahora había cinco hipótesis que pretendían explicarlo: una forma de camuflaje, un código útil para que las cebras se reconozcan entre ellas, un sistema para reducir el calor, un sistema para crear confusión a los depredadores cuando están en grupo y una forma de librarse de las picaduras de moscas.

Esta última ha sido la explicación que ahora parece haber resuelto este viejo misterio, según un estudio realizado por científicos de la Universidad de California (EEUU).

Texto originalmente publicado en Materia

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