Extremos

Filipinas, crónica de un súper tifón anunciado

EXTREMOS HAIYAN 11 NOV 1
Un estadio en pie, la ciudad de Tacloban arrasada.

¿Cuánto hay de desastre natural y cuánto de exclusión social en el desastre que desató el super tifón “Haiyan” en Filipinas,  que afectó a más de nueve millones de personas, dejó sin techo a otras 500 mil, provocó la muerte de al menos 6.000 (el gobierno había tachado de exageradas las primeras estimaciones de 10.000 rebajándolas a no más de 3.000) y dejó un gran surco de destrucción? ¿El cambio climático provoca, o sólo favorece, la formación de estas bestias?

Dos cosas aumentaron en esta región de ciclones tropicales: la pobreza de millones de habitantes y las temperaturas del océano, que por el cambio climático convierten a fenómenos como “Haiyan” en monstruos naturales cada vez más destructivos que se ensañan con las poblaciones más desprotegidas.

EXTREMOS HAIYAN DESTRUCCIÓN
Vista aérea de los destrozos del Haiyan.

El gobierno de Filipinas declaró este 11 de noviembre el estado de desastre nacional tras el paso del “Haiyan”, o “Yolanda”. La ONU lanzó a su vez un llamado a reunir 301 millones de dólares para financiar las tareas de socorro, mientras varios países desplegaban buques para asistir a la distribución de agua y alimentos.

Oficialmente, el 17 de noviembre se habían contado 3.974 muertos y 1.186 desaparecidos tras el paso del super tifón por el centro del país insular.

El ciclón destruyó casi totalmente ciudades enteras, como Tacoblan (Leyte), la más afectada, o Guiuan y Basey, en la provincia de Samar, afectó en conjunto a más de nueve millones de habitantes, la décima parte de la población, y provocó unos 10 mil muertos según estimaciones preliminares, en el desastre de origen natural más mortífero de la historia del país.

En el extremo norte de la provincia de Cebu muchas ciudades sufrieron entre el 80 y el 90 por ciento de destrucción, dijo el funcionario de desastres Dennis Chong, a la BBC, y en Baco, una ciudad de 35 mil habitantes de la provincia de Mindoro Oriental, quedó casi totalmente bajo agua.

Las autoridades había evacuado a cientos de miles de personas antes de  que el tifón tocara tierra, pero muchos centros de evacuación (escuelas, inglesias y edificios gubernamentales) se probaron endebles para hacer frente a los vientos, marejadas e inundaciones que provocó la tormenta.

En 1991, la tormenta “Thelma” había provocado 5.100 muertos y en 2012 el “Bopha”, casi 2.000 muertos. En 1976, un terremoto de 7,9 grados de magnitud provocó un tsunami en el golfo Moro (sur del país), que mató a entre 5.000 y 8.000 personas.

Fuente: agencias.

PECADO DE LOS CONSERVADORES
EXTREMSO HAIYAN POST PHIL PLAIT

(…) Haber concluido que la huella del calentamiento global en estas circunstancias sería débil como para comprobarse parece haber sido demasiado conservador. Aparentemente, el calentamiento global está afectando ahora mismo la formación de ciclones, haciéndolos más y más poderosos.

¿Podemos concluir que el “Haiyan” se transformó en un monstruo debido al calentamiento global? No. Pero lo que sí hace el calentamiento global es crear las condiciones que potencialmente permiten a los ciclones volverse más y más fuertes.

Cualquier tifón podría crecer o disiparse debido a muchos otros factores. Sin embargo, dada la cantidad, la tendencia es clara. Los dados están cargados y estamos apostando contra la casa.

Texto completo del post de Phil Plait aquí

EXTREMOS HAIYAN CADÁVERES
Los sobrevivientes del súper tifón soportan el hedor de la muerte.

Tata Abella-Bolo, de Intermón-Oxfam, describe un paisaje desolador en el norte de la isla de Cebú, a su vuelta de un viaje de reconocimiento al norte de la isla filipina golpeada por el tifón. “Las casas están completamente destruidas, incluido el Ayuntamiento. No hay electricidad, ni agua para beber. Las autoridades locales dicen que tardarán al menos un mes en poder reestablecer la corriente eléctrica”.

Abella-Bolo explica que el problema más acuciante es precisamente la falta de agua. La mayor parte de la población se encuentra refugiada en centros público a donde fueron evacuados preventivamente 8.000 personas, pero que e incluso allí algunos tejados han volado. “Hay muchos en el centro cultural, pero el tejado ha salido volando por los aires”.

Las casas particulares, construidas con madera y uralita han quedado arrasadas. El acceso a las poblaciones más afectadas ha sido hasta ahora complicado debido a la cantidad de árboles y postes de la electricidad que yacen sobre las vías de comunicación. “Falta agua, alojamiento y medicinas”, indica en conversación telefónica Abella-Bolo, quien apunta a un problema menos urgente, pero crucial para la supervivencia de la población local. “Aquí la gente vive sobre todo de la pesca y han perdido sus barcos, que han quedado destruidos en el mar”.

Texto completo aquí

LOS NIÑOS, ÚLTIMO

EXTREMOS HAIYAN NIÑOS
Una madre y dos hijos se guarecen en Filipinas.

En Filipinas, país de más de 7.100 islas, los ciclones tropicales son algo conocido (éste fue el 24 del año). Y de hecho, mientras las 9,5 millones de personas que quedaron en la trayectoria del “Haiyan”,  el país se enfrentaba esta semana a otra depresión tropical, la “Zoraida”.

“Siempre estamos entre dos tifones. Cuanto más lejos estamos del anterior, más cerca estamos del próximo”,  ironizó Amalie Obusan , activista climático de Greenpeace. “Ahora parece una broma muy cruel… Pero cada año, cada tifón es mucho más fuerte que el anterior”.

Lynette Lim, de Save the Children, sobrevivió a la tormenta en Tacloban, la ciudad más afectada, y dijo que la severidad del tifón tomó a todos por sorpresa. “La mayoría de los funcionarios del gobierno son incapaces de responder a las necesidades de los niños y sus familias, incluso ahora, cuatro días después del paso del ciclón”, dijo Lim. “Estamos empezando desde cero”.

Lim estima que dos de cada cinco cadáveres que vio eran de niños. Desde Manila, a donde había regresado para ayudar a coordinar la respuesta de su organización, Lim dijo que vio evidencia “generalizada” de la malnutrición entre los niños que ya padecen hambre. “Es un panorama bastante desgarrador. Esta cantidad de días sin comer será fatal para ellos”.

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EXTREMOS HAIYAN SIN AGUA
Un niño aguarda agua en Filipinas.

La encargada de la Oficina de la ONU para la Reducción de Riesgo de Desastres, Margareta Wahlström, comentó que las ciudades costeras de todo el mundo, y especialmente de Asia, han entrado en territorio desconocido de situaciones de desastre después del “Haiyan” (foto AP).

La funcionaria urgió a dar un salto gigantesco en los esfuerzos por proteger a poblaciones vulnerables y a la infraestructura expuesta a la amenaza de extremos climáticos y naturales.

“Hay una necesidad urgente de revisar los vínculos entre los desastres y la pobreza. Es evidente que la educación, el alerta temprana, la planificación urbana y los códigos de construcción son aspectos fundamentales de una reconsideración global del impacto de estos desastres. Este super tifón es un importante revés para aquellos de nosotros que creíamos que el mundo tenía cada vez más éxito en la reducción de pérdida de vidas por estos fenómenos meteorológicos”, admitió.

Fuente aquí 

Violento uragano nelle Filippine
Filipinos claman por ayuda después del “Haiyan”.

La incidencia de la pobreza en Filipinas siguió casi igual en 2012 que en 2006, lo que quiere decir que 28 de cada 100 filipinos viven en la indigencia y que los planes para erradicar esta lacra han fracasado en los últimos siete años. }

La Junta Nacional Coordinadora de Estadísticas confirmó hoy que la tasa de pobres en el primer semestre de 2012 fue del 27,9 %, y comparó el dato con los registrados en los mismos periodos de 2009 (28,6 %) y de 2006 (28,8 %).

(…) Expertos gubernamentales advierten de que el país necesita invertir más en proyectos de infraestructuras y en el sector agrícola. Filipinas tiene alrededor de 95 millones de habitantes y una economía que creció un 6,6 % en 2012 y que crecerá un 6 % este año, según la previsión del Banco Asiático de Desarrollo.

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EXTREMOS FILIPINAS INUNDACIONES MANILA 2
Calles de Manila inundadas.

Las Filipinas del boom económico no son un país para pobres. Los obispos lanzan la alarma ante las crecientes desigualdades en el estado asiático con mayor número de católicos.

Manila, que se ha convertido en un motor pujante de la región, espera recibir al tercer Pontífice: después de Pablo VI y Wojtyla, Francisco también anunció que le gustaría viajar al archipiélago. Sin embargo, mientras tanto, están explotando los problemas sociales. “Los más débiles no se benefician de los progresos, el gobierno excluye a los pobres del crecimiento económico”.

La Conferencia Episcopal de las Filipinas, a través de una nota del presidente de Justicia y Paz, monseñor Broderick Pabillo, denuncia “la concentración de la riqueza en mano a una pequeña parte de la población”. Un país de casi 100 millones de habitantes, la mayoría jóvenes, en el que los costos (desde los salarios hasta las rentas) compite con China y cuenta con una mano de obra de alto nivel, gracias a buenas escuelas y universidades.

Sin contar con el elevado índice de consumo, que cubren el 70% del PIB, gracias al importante flujo de capital del extranjero que envían los familiares de alrededor de 10 millones de filipinos que han dejado el país.

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EXTREMOS CHINA SEQUÍA
El agua que también escasea ahora en Filipinas.

Unas 32,4 millones de personas quedaron sin hogar en 82 países durante 2012 por desastres naturales, el 98% relacionados con el clima: tifones, inundaciones, incendios.

El Observatorio de Desplazamientos Internos del Consejo Noruego para los Refugiados (IDMC), uno de los principales organismos que investiga desplazamientos a nivel mundial, informó que la cifra total casi se duplicó a partir de 2011 y que el 68% (22,2 millones) vive en Asia.

LEER EN TIEMPO INESTABLE 

EXTREMOS HAIYAN TACOBLAN 10 NOV
Así dejo el super tifón la ciudad de Tacloban, Leyte.

Los ejércitos del aire, mar y tierra de Filipinas se dirigen con urgencia a la isla arrasada debido a la inquietante situación de descontrol y aislamiento. Las autoridades solicitan voluntarios y piden ayuda a policías, bomberos y militares del resto del archipiélago asiático, pues el caos es tan extremo que la prensa local lo compara con el Apocalipsis.

“Es imprescindible mantener el orden de los civiles, de lo contrario habrá más víctimas por la violencia entre los supervivientes que por el azote de la naturaleza”, declara Efren Nagrama, director del aeropuerto de Tacloban. Los habitantes de Tacloban deambulan desesperados, hambrientos, deshidratados, heridos y con la mente pérdida. }

Para Andrew Pomeda, profesor de instituto y encargado de uno de los pocos refugios que se mantuvo casi ileso “algunos parecen zombis sin alma con ansiedad y salvajismo”.

La agresividad de sus gentes aumenta por momentos y los instintos más animales y primarios son los que se mantienen en alza para la supervivencia. Los robos en los pequeños colmados, los grandes centros comerciales, los hospitales y los colegios forman parte de un paisaje desolador donde los impulsos más básicos del ser humano nos recuerdan nuestra procedencia animal. Buscan entre las pertenencias de los muertos para encontrar alguna moneda de intercambio que palie su furia famélica. Necesitan comida, agua, arroz y leche para los niños. “Me temo que en una semana, la gente se morirá de hambre o se matarán entre ellos” decía el maestro.

(…) Los filipinos no entienden lo sucedido, y es que a pesar de estar acostumbrados a la climatología tropical, “esto no es lo normal y hacía más de veinte años que no sucedía algo de semejante magnitud” explicaba Conchita Taylor, quien a sus 80 años se mostraba sorprendida y aterrada. “En menos de un mes hemos tenido un terremoto, un tornado, este inmenso tifón y lo que viene… “, añade.

(…) A su vez un sector de la población con una situación abismalmente privilegiada frente a la extremada pobreza del país, y asidua a las redes sociales, se lamenta en sus muros virtuales de lo poco efectivas que están resultando las ayudas del gobierno y de la falta de claridad en sus escasas comparecencias. El pueblo de Leyte ya sufrió hace 9 años el azote de un tsunami y ahora el tifón, “así es imposible que podamos remontar…”, narra en la radio Eduardo Montenegro, jefe de la unidad de quemados del Hospital de San Pablo. “Muchos de los heridos nos llegan con supersticiones, creen que se debe a la magia o a un castigo divino por la maldad de los hombres”.

La incultura, la falta de recursos y la miseria latente en el país, hicieron que muchos de los fallecidos prefiriesen quedarse al amparo de sus chabolas rezando y cuidando lo poco que tienen.

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Y MIENTRAS TANTO, EN LA CUMBRE CLIMÁTICA…

EXTREMOS FILIPINAS INUNDACIONES MANILA 2
Lo que padecía Filipinas en 2012, con el “Bopha”.

Naderev Saño, jefe negociador de la delegación de Filipinas en la Cumbre de Cambio Climático de la ONU (COP 19) que coincidentemente comenzó a deliberar en Varsovia al día siguiente del paso del tifón “Haiyan” por su país, clamó antes sus pares: “Lo que mi país está atravesando es una locura. La crisis climática global es una locura”.

“Para cualquier persona que siga negando la realidad del cambio climático, lo desafío a que baje de su torre de marfil y deje la comodidad de su sillón:

A ir a las islas del Pacífico, las islas del Caribe y las islas del Océano Índico y a ver los impactos del aumento del nivel del mar; a ir a las regiones montañosas del Himalaya y de los Andes para ver cómo las comunidades  enfrentan inundaciones glaciales.

Al Ártico, donde las comunidades luchan con casquetes polares reduciéndose rápidamente, a los grandes deltas del Mekong, del Ganges, del Amazonas y del Nilo, donde se ahogan las vidas y los medios de vida.

A las montañas de América Central, que afrontan huracanes monstruosos; a las vastas sabanas de África, donde el cambio climático se ha convertido igualmente en una cuestión de vida o muerte según escasean la comida y el agua.

Eso sin olvidar los huracanes masivos en el Golfo de México y la Costa Este de América del Norte. Y si eso no les basta, es posible que deseen hacer una visita a Filipinas en estos días“.

Saño estimó que cada temporada de tifones le cuesta al país más de 2% de su PIB, y la reconstrucción cuesta otro 2%, lo que significa que cada año resigna casi 5% de su economía por el impacto de las tormentas.

“No hemos recibido financiamiento climático para adaptar o para prepararnos para tifones y otras condiciones meteorológicas extremas que ahora estamos viviendo. No hemos visto fondos de los países ricos que ayuden a adaptarnos. No podemos seguir así. No puede ser una forma de vida que terminemos corriendo siempre por las tormentas”, había dicho Saño hace un año, en las reuniones de Doha, después del paso por Filipinas del tifón “Bopha” (al menos 1.800 muertos y desaparecidos).

“Las negociaciones sobre cambio climático no se pueden basar en la forma en que actualmente medimos el progreso. Hay claras señales de la disfunción global, económica y ambiental…

Texto original aquí

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Imagen satelital del Haiyan.

Las tormentas tropicales como “Haiyan” o “Bopha” están relacionadas directamente con la temperatura del mar. A medida que los océanos se calientan con el cambio climático, hay más energía en el sistema. Un ciclón, de hasta mil kilómetros de diámetro, se forma si la temperatura del mar pasa los 26°C, pero una vez que pasa sus aguas se enfrían: la tormenta resulta una válvula de seguridad que libera ese exceso de energía acumulada por el océano.

El V Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) difundido en septiembre confirmó que la atmósfera y los océanos se han calentado, que hay menos nieve y hielo, que el nivel del mar subió y también las concentraciones de gases de efecto invernadero. Las tres últimas décadas han sido sucesivamente más calientes que cualquiera de las anteriores desde 1850.

Pero, más importante en el caso de Filipinas, el calentamiento de los océanos, que domina el aumento de energía almacenada en el sistema climático, representó más del 90% de toda la energía acumulada entre 1971 y 2010. Los primeros 700 metros de la superficie de los océanos se calentaron desde 1971 hasta 2010, y probablemente también entre 1870 y 1971.

Así, la frecuencia de las tormentas pueden ser la misma, pero las aguas del Pacífico se están calentando más rápido de lo esperado, y hay un amplio consenso científico que los tifones están aumentando en fuerza, como ha sido el caso del “Haiyan”. El centro de Filipinas, en especial la ciudad de Tacloban, soportó vientos de hasta 378 km/h y olas de hasta 15 metros azotando las costas, con 400 mm de lluvia torrenciales.

METEORÓLOGOS CIENCIA IPCC 2013 INVESTIGACION CIENTÍFICOS SOCIALES 3
Directivos del IPCC.

Analistas que participan de las reuniones de la última Conferencia de Partes (COP 19) o Cumbre Climática que delibera en Varsovia en busca de un gran acuerdo que reemplace al Protocolo de Kyoto en París 2015, reportan la principal preocupación de los países más vulnerables: que los países ricos hayan perdido voluntad política para enfrentar el asunto inmediatamente.

De ser prioridad en la agenda política mundial hace cuatro años, el cambio climático está apenas mencionado por las élites políticas en Londres o Washington, Tokio o París, opinó John Vidal, en un artículo para The Guardian.

Australia ni siquiera envió un ministro al COP 19 de Varsovia. Y las limitadas promesas de ayuda económica a países como Filipinas o Bangladesh para adaptarse al cambio climático apenas se concretaron. En contraste, se subsidia a los combustibles fósiles por más de 500 mil millones de dólares al año.

IMÁGENES HAIYAN WPOST NOCHE
Una vista nocturna del Haiyan.

La reunión se propuso discutir, por ejemplo, si los países del Sur reciben ayuda financiera o indemnizaciones por el calentamiento generado por las naciones más ricas y desarrolladas del Norte. En una conferencia previa, la COP de Durban de 2011, se acordó como último plazo para definir un acuerdo la de 2015 en París (en el camino, se debatirá en Lima 2014), y para que rija desde 2020.

Lo que Varsovia debe ir definiendo es, básicamente, si los acuerdos serán voluntarios o vinculantes, si se establecerán topes explícitos a la reducción de emisiones de gases invernadero, qué se exigirá a los países desarrollados de un lado y al resto del otro, y si las metas alcanzarán para cumplir la meta de limitar el calentamiento global en el siglo, al menos, a los 2°C.

En Copenhague en 2009, se anunciaron Fondo Verde del Clima por 100.000 millones de dólares por año hasta 2020 para adaptar y mitigar el cambio climático, pero los países más necesitados alegan que nada les llegó y los principales donantes (Estados Unidos y la Unión Europea), incluso, ya pretenden rebajar la meta a 60.000 millones en 2015 debido a la crisis económica que atraviesan.

De la cumbre de Doha 2012, surgió el cumplimiento de una segunda etapa del Protocolo de Kyoto, hasta 2020, pero los países que asumieron el compromiso (de la UE, Australia, Noruega y Croacia) sólo suman 15% de las emisiones globales de gases invernadero. Japón, Canadá y Rusia abandonaron directamente el protocolo y Estados Unidos, gran emisor, ni lo ratificó.

Y todavía falta sumar a Kyoto a China, India y Rusia. Algunos países insulares y menos desarrollados, que se consideran víctimas inocentes del cambio climático incentivado por las potencias del Norte, plantean un mecanismo de indemnización, resistido por los eventuales demandados, que prefieren hablar de “acuerdos institucionales”.

 

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