Historias

Guerra del agua en Ciudad de México

La capital con menos agua potable del mundo busca alivio en una fuente próxima, pero los empobrecidos pobladores que la rodean se resisten con fuerza, ellos mismos con problemas de abastecimiento por falta de obras. Una historia que recién comienza.

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Por Alasdair Baverstock, para Vice News).– Después de llenar un vaso en su grifo del  jardín, Juan Ramírez expone el agua al intenso sol mexicano. Satisfecho con su pureza, choca el vaso suavemente contra el mío. “A tu salud”, brinda, antes de bebérsela de un trago.

Los reservorios de Ciudad de México figuran entre los suministros más contaminados de las capitales del mundo. Sencillamente, no se recomienda tomar de la canilla. El agua de Ramírez, sin embargo, viene directamente de un manantial volcánico en San Bartolo Ameyalco, una de las tantas ciudades empobrecidas de las colinas que rodean por el sudoeste la Ciudad de México, en el barrio Alvaro Obregón.

“Mi abuelo bebió de la fuente de nuestra ciudad, y su abuelo antes que él”, me dijo Ramírez cuando visité la ciudad este fin de semana. “Ahora el gobierno quiere instalar ductos de agua de nuestra ciudad directamente hacia los hogares ricos y nos dejan con su suciedad contaminada. No vamos a permitir que eso suceda”.

Ramírez es el líder de un grupo en San Bartolo Ameyalco que intenta mantener el suministro de agua local. El miércoles pasado, junto con aproximadamente otros dos mil residentes de Ameyalco se enfrentó con mil quinientos agentes antidisturbios de la policía local que custodiaban la etapa final de la construcción de un conducto que conectará la fuente de agua de la ciudad con Santa Fe, uno de los barrios más ricos de la capital mexicana.

En videos disponibles on line, se ve a los residentes de San Bartolo golpeando a un oficial antidisturbios que había caído al suelo .

Los residentes hicieron retroceder a la policía ya los ingenieros de la obra dejando al menos 100 policías heridos, 20 de gravedad. Los residentes dijeron que tuvieron decenas de heridos de su parte, y las autoridades arrestaron a cinco personas. El gobierno de Ciudad de México advirtió que habría más detenciones.

Aunque la batalla de esa mañana del 21 de mayo fue ganada por los vecinos de San Bartolo Ameyalco, lo que los lugareños llaman ahora popularmente la “Guerra del Agua” será seguramente larga y tensa .

“Las gente de aquí está unida”, dijo María Chávez , una de los líderes de la resistencia de la ciudad, que se abroqueló en la biblioteca pública local. El edificio municipal está empapelado con mensajes de apoyo de otros pueblos de la región. Una pancarta proclamaba: ” Nuestra agua no está en venta “.

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“Cuando el año pasado se elaboraron los planes del gobierno local para ampliar nuestros ductos de distribución de agua, las autoridades se negaron a negociar con nosotros. Leonel Luna, el delegado ciudad, nos dijo que el agua va a ayudar a otras comunidades de la región”, declaró Chávez a VICE News. “Ahora que peleamos dicen que quieren hablar sobre el asunto”.

El gobierno de la Ciudad de México considera la ciudad satélite de Santa Fe, una urbanización de gama alta construida rápidamente sobre un vertedero sin infraestructura de agua previa, como un pilar de la economía local e incluso nacional.

Aunque los detalles del plan siguen siendo oscuro, los residentes de San Bartolo Ameyalco sospecha con razón de cualquier plan para desviar el agua pura de su pueblo a edificios próximos de corporaciones internacionales.

Ameyalco, que significa “lugar donde el agua surge ” en náhuatl, la lengua nativa pre hispánica, fue engullido por la expansión urbana de la Ciudad de México en la década de 1950. Su fuente produce 60 litros de agua pura cada segundo, una cantidad que apenas cubre el consumo de las 35.000 personas que dependen de él.

Las calles estrechas todavía canalizan los olores de la savia del pino y de las tortillas recién cocinadas en el aire frío de la montaña. Los vecinos charlan en el mercado acerca de las victorias pasadas y sobre las estrategias futuras y  los niños patean balones de fútbol en la plaza principal contra los murales de la preciada fuente local.

“Cuando yo era un niño el agua era interminable”, dijo Alejandra Espinosa, otra residente de la ciudad. Espinosa ha vivido sus 54 años en San Bartolo. “Ahora, debido a la mayor población, algunas zonas de la ciudad se pueden quedar hasta una semana a la vez sin agua corriente”.

Ciudad de México tiene serios problemas con la escasez de agua . Uno de cada tres hogares no tiene acceso a agua corriente , lo que obligó a depender en gran medida de los camiones de agua llamados pipas, que llenan los tanques de agua de las casas a precios exorbitantes. Setenta y cuatro por ciento del agua de la capital se bombea desde el subsuelo, lo que está causando que la propia ciudad se hunda.

El delegado Luna asegura que la fuente será redirigida para servir a otros pueblos de la zona. Luna afirma que la oposición al proyecto es financiada por los mismos hombres de negocios que venden agua de pipas y que no quiere perder su base de clientes cuando el agua corriente esté disponible para otros pueblos .

Desde el anuncio del gobierno, en abril de 2013, de que la fuente abastecería una red más amplia de la ciudad, los habitantes de San Bartolo instalaron un campamento junto al tanque de alimentación principal para defender su preciado recurso. El proyecto para explotar la fuente de San Bartolo para un uso más amplio ha estado en obras durante casi dos décadas, hacen notar las autoridades.

El 21 de mayo , las campanas de la iglesia de la ciudad sonaron por toda la ladera para anunciar la llegada de las autoridades. Los vecinos respondieron a la señal lanzando piedras en las calles estrechas, fuegos artificiales a la policía desde las ventanas y destruyendo equipos de ingeniería hidráulica.

“Esta agua nos pertenece”, dice Manuel Rueda, otro activista que conocí en la biblioteca pública que el movimiento está utilizando como base de operaciones. “No podemos terminar pagando por la mala planificación de la ciudad”.

En última lavadero público en funcionamiento de la ciudad, donde una piscina comunitaria está flanqueada por lavabos , Laura Hernández retuerce  la campera de fútbol enjabonada de su hijo. Ella se las había arreglado para lavar la ropa de su familia entera con el único cubo de agua que había racionado a sí misma.

“Sólo la mitad de las casas de mi calle tienen agua corriente en estos días, y yo vivo en la parte superior de la ciudad”, dijo. “La gente de la zona baja de la colina pueden pasar semanas sin agua. ¿Cómo podemos vender nuestra agua en otro lugar cuando tenemos tan poco?”.

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 Otros dicen que San Bartolo es egoísta con su recurso.

“Estas personas no entienden que otras personas en la región necesitan su ayuda”, dijo Rodrigo Pérez García, un fotógrafo de eventos y asiduo visitante de la ciudad. “Tienen una fuente gratuita de agua pero se niegan a compartirla”.

“Es puro egoísmo”, continuó Pérez. “Por lo menos hay una oportunidad de venderla recortando los camiones de agua”.

Los líderes del movimiento, sin embargo, dijeron que no se moverán de sus posiciones. Ya planificaron una serie de marchas para las próximas semanas. En los últimos días, los miembros de diversos movimientos sociales afines o completamente independientes en la región metropolitana de Ciudad de México han enviado mensajes de apoyo a San Bartolo, lo que indica una lucha más amplia en la esfera política pública en México relacionada con esta fuente de agua.

“Estamos dispuestos a negociar”, dijo Juan Ramírez , el hombre que me sirvió un vaso de agua fresca de manantial de su grifo de jardín. “Simplemente, no queremos ser tratados como bestias. Conocemos nuestros derechos como todo el mundo”.

Esta historia fue originalmente publicada por VICE News

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