Historias

La auténtica Gran Estafa de las emisiones de CO2

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El francés Cyril Astruc, buscado en Europa por cometer fraudes por al menos 72 millones de euros con el mercado de derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2) creado por el Protocolo de Kyoto, fue arrestado en enero en el aeropuerto de París-Roissy, imputado y  encarcelado en la capital francesa.

Astruc (en la foto), apodado “el Flaco”, de 40 años, había sido condenado primero a tres años de prisión en Toulouse por un gran fraude conocido como “el carrusel del IVA”, montado con varias empresas conectadas entre sí en distintos estados de la Unión Europea (UE), que costó al Tesoro francés 15 millones de euros.

Cuando lo condenaron en Tolouse, e Interpol y el FBI se habían sumado a los pedidos de captura, Astruc ya había dejado Francia para establecerse en Israel, donde bajo el nombre de Alex Khann comenzó a operar en el mercado de emisiones de CO2.

Entonces, un juez de Bélgica terminó pidiendo la extradición de Astruc-Khann por otro fraude, por 72 millones de euros contra el Fortis Bank, cometido a través del comercio de derechos de emisión del CO2 y detectado por una investigación abierta ya en 2009.

El fraude descubierto en Bélgica resultó apenas una parte del total de fondos dudosamente negociados con derechos de emisión de CO2 en toda Europa, de hasta 5 mil millones de euros según las estimaciones de las autoridades.

Texto original aquí

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“Cuando era chico, tenía la costumbre de compartir mis juguetes con otros niños. En Francia, donde me crié, la sociedad es muy variada y, por alguna razón, siempre me sentí cerca de los niños negros , sobre todo con ganas de compartir mis juguetes con ellos”.

Así, suelto de cuerpo, hace seis años, Astruc-Khann explicaba a la revista Forbes desde su lujoso apartamento de Tel Aviv su intención de ayudar a los países menos desarrollados a financiar proyecto para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Declaraba su admiración por Mandela, por Bob Marley y por Israel como un lugar donde vivir y criar a sus hijos como judíos.

El periodista francés Aline Robert , autor de un libro sobre el fraude en el mercado del CO2 (“La conexión del carbono. El robo del siglo”, Max Milo Editions, 2012) que detalla un fraude de 1.600 millones de euros al Tesoro francés, describió al estafador franco-iraelí como “el más grande ” en el rubro.

HISTORIAS C02 ASTRUC-KHANN
Otra de las escasas imágenes difundidas de Astruc-Khann.

Nacido  con el Protocolo de Kyoto (1997) para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, Europa decidió establecer un mecanismo de comercio de emisiones de CO2 dentro de la UE. Básicamente funciona así: las empresas contaminantes deben comprar derechos de emisión siempre que excedan su nivel de emisiones de gases de efecto invernadero autorizados . Si se contaminan menos, pueden vender sus cuotas.

Las autoridades europeas cargaron a estas cuotas con IVA vinculándolas con las materias primas, una decisión llamativa porque se parecen más a un instrumento financiero como las acciones o los bonos. Como comercialización de las cuotas, a diferencia de un mercado de valores, resultó muy abierta, bastaba incluirse en un registro nacional.

Resultó casi un juego de niños registrarse bajo un nombre falso, montar un nuevo “carrusel” de reembolsos del IVA sin siquiera cruzar una frontera con mercaderías en un camión ni el riesgo de ser detenido en la frontera. Una cuota de CO2 es puramente virtual.

Cuando el Fortis Bank, intermediario de las operaciones de  Astruc-Kahnn advirtió la maniobra ya era demasiado tarde: una de las empresas del entramado de “el Flaco”, Groupe Energy One (GEO), eludió el pago de 72 millones de euros en IVA a favor del Tesoro belga. El francés había desaparecido. Su abuela, preguntada por su paradero, se declaró extrañada de que su nieto pudiera ser capaz de semejante negocio: “Sólo es un vago”.

Los estafadores de venta de cuotas de CO2 tuvieron éxito en Europa aprovechando las lagunas en el sistema. En diciembre de 2009, la Europol evaluó el daño del total de las maniobras en 5 mil millones de euros, una cifra que aumentó desde entonces y que puede llegar a los 8 mil millones, consideran los expertos belgas en el asunto.

Texto original aquí

AMÉRICA LATINA ENERGÍAS CARBONO MARTIN MURANSKY

El comercio de derechos de emisión es una herramienta administrativa utilizada para el control de emisiones de gases de efecto invernadero. Estos derechos tienen cinco años de vigencia.

Una autoridad central (normalmente un gobierno o una organización internacional) establece un límite sobre la cantidad de gases contaminantes que pueden ser emitidos. Las empresas son obligadas a gestionar un número de bonos (también conocidos como derechos o créditos), que representan el derecho a emitir una cantidad determinada de residuos.

Las compañías que necesiten aumentar las emisiones por encima de su límite deberán comprar créditos a otras compañías que contaminen por debajo del límite que marca el número de créditos que le ha sido concedido. La transferencia de créditos es entendida como una compra.

En efecto, el comprador está pagando una cantidad de dinero por contaminar, mientras que el vendedor se ve recompensado por haber logrado reducir sus emisiones.

De esta forma se consigue, en teoría, que las compañías que hagan efectiva la reducción de emisiones son las que lo hagan de forma más eficiente (a menor coste), minimizando la factura agregada que la industria paga por conseguir la reducción.

Existen programas de comercio de derechos para varios tipos de contaminante. Para gases de efecto invernadero el más importante es el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (EU ETS).

En Estados Unidos existe un mercado nacional para la reducción de lluvia ácida y varios mercados regionales de óxido nitroso. Los mercados para otros contaminantes tienden a ser más pequeños y a estar más localizados.

El comercio de derechos de emisión es visto como un enfoque más eficiente que la tasación o la regulación directa. Puede ser más barato, y políticamente más deseable para las industrias existentes, para las que la concesión de permisos se hace con determinadas exenciones proporcionales a las emisiones históricas.

Además, la mayoría del dinero generado por este sistema se destina a actividades medioambientales. Las críticas al comercio de derechos de emisión se basan en la dificultad de controlar todas las actividades de la industria y de asignar los derechos iniciales a cada compañía.

Fuente: Wikipedia.

LA NEOLIBERALIZACIÓN DEL CLIMA

HISTORIAS C02 FINLANDIA CONTAMINACIÓN

(…) La historia de los mercados de carbono arrancó con los esquemas de tope y trueque de contaminación. (La expresión inglesa original es cap and trade. Aún está en debate si tope y trueque es una traducción adecuada, especialmente por­que en este caso no aplica la connotación positiva del trueque. Sin embargo, esta traducción ya ha tenido cierta difusión y es la que utilizaremos en adelante).

Los topes o supuestos límites que los gobiernos imponen a las industrias contaminan­tes, lo hemos visto, lejos de ser una herramienta para reducir la contaminación se han converti­do en un estímulo para incluso contaminar más. Con serios antecedentes de tráfico de influencias, los gobiernos distribuyen permisos de emisiones prácticamente de manera gratuita y en muchos casos sobrepasando los límites reales de emisio­nes, con lo cual los grandes contaminantes son premiados cuando tienen entre manos permisos excedentes que pueden comercializar.

Paralelamente se puso en marcha un com­plejo sistema financiero en el que se estableció el valor de cambio del CO2. Así aparecieron los mer­cados de carbono, creándose una serie de equiva­lencias falsas entre las emisiones industriales y la absorción de carbono de los ecosistemas.

Larry Lohmann, autor de este libro, nos dice …el nuevo sistema sentó las bases para que proyectos desplegados en países en desarrollo pudieran generar créditos que, posteriormen­te, pudieran adquirir y utilizar los países de­sarrollados para cumplir con sus obligaciones de reducción de emisiones. El fondo fue trans­formado en un mecanismo de comercio, las sanciones se transformaron en premios y un sistema jurídico se transformó en un mercado.

A esto se suma que las cuotas o permisos de contaminación que se asignan lo hicieron en base al récord histórico de las industrias. Se ha com­probado que se repartieron demasiados derechos particularmente entre las industrias de produc­ción de energía y calor, refinerías de petróleo, plantas metalúrgicas y acería, fábricas de papel e industrias con alta intensidad energética.

Lohmann se pregunta si este desfase fue real­mente un error o una prueba más de la siempre creciente influencia del capital transnacional en el diseño de mercados –incluso ficticios y por su­puesto inútiles– y de las políticas que los alientan. Decimos inútiles, pues mientras el mercado del carbono florece, la contaminación, en cambio, no mengua, con lo cual se evidencia una gran con­tradicción con el objetivo de neutralizar el cam­bio climático.

En realidad, alentados por la voracidad de acumulación del capital, los mercados de car­bono siguen expandiéndose. Estos mercados adquieren la forma de una burbuja, similar a aquella relacionada con las hipotecas subprime y que llevó al reciente colapso financiero cuyas on­das se expandieron a nivel planetario. Para Loh­mann, la clave de esta “nueva” burbuja es el hecho de que en el centro de los mercados de carbono se encuentra un activo poco claro.

En un sugerente ejercicio de comparación con la burbuja inmobiliaria nos dice que el mercado de hipotecas de alto riesgo debía enriquecer a miles de personas; al final, em­pobreció a millones. (.) En teoría, los merca­dos de carbono deben mitigar el problema del calentamiento global; en la práctica, lo están empeorando.

Las formas dominantes de mirar los pro­blemas del cambio climático, que privilegian el capital por sobre la vida, el mantenimiento de modelos industriales depredadores aun a costa de la sobrevivencia de pueblos y culturas, el con­sumismo sobre la sustentabilidad, en la práctica, inhiben la aplicación de acciones que enfrenten las causas del calentamiento global. Por el con­trario esta priorización favorece las evasivas para no encontrar soluciones definitivas y por lo tanto ahondan los problemas.

Fuente: Carbon Trade Watch

HISTORIAS CO2 LIBRO

EL MERCADO DE EMISIONES, COMO FUNCIONA Y POR QUÉ FRACASA (BAJAR LIBRO AQUÍ)

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