Cambio Climático

La línea del acuerdo climático se corrió a 2015

CC COP19 FILIPINAS SAÑO BUENA 

La renovación del Protocolo de Kyoto deberá esperar: sin consensos contundentes sobre cómo reducir la emisión de gases invernadero, la Cumbre Climática (COP19) de Varsovia postergó un nuevo pacto global y vinculante hasta 2015, en la COP 21 de París, con escala en la COP20 de Lima 2014.

Entre los pocos acuerdos alcanzados, los 192 países de la conferencia establecieron nuevos mecanismos para proteger los bosques tropicales, frenar la deforestación y aumentar la absorción de dióxido de carbono.

También avanzaron en el debate sobre la financiación a largo plazo de medidas contra el cambio climático, con un llamamiento a los países desarrollados para alcanzar la movilización de 100.000 millones de dólares para 2020 a partir de fondos públicos y privados.

Las dos semanas de deliberaciones se habían abierto cuando aún se contaban los miles de muertos y desaparecidos del desastre provocado en Filipinas por el súper tifon “Haiyan”, y cierra cuando siguen las tareas de socorro, se evalúan los millonarios daños materiales y quedan cientos de miles de desplazados y sin techo.

Sobre la reducción de emisiones, los casi 200 países de la cumbre sustituyeron el término “compromisos” de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero establecidos a nivel nacional por el más laxo “contribuciones”, que satisfizo a gran parte de países en vías de desarrollo y, especialmente, a la India y China.

Fuente: agencias.

AMÉRICA LATINA ENERGÍAS CARBONO MARTIN MURANSKY

Ni las sombras del desastre causado en Filipinas por el super tifón “Haiyan” habían destrabado las negociaciones durante la primera semana de la Conferencia del Clima (COP 19) de Varsovia, otro intento por superar el Protocolo de Kyoto (1997) y alcanzar un nuevo pacto para 2015, que se cumpla a partir de 2020.

Peor todavía: un gigante económico como Japón anunciaba en Varsovia que relajará sus compromisos de reducir sus emisiones de gases, a 3,8% para 2020 respecto de 2005:  el tsunami que inutilizó Fukushima  en 2012 obligó a paralizar toda su red de centrales atómicas y a recostarse más aún sobre las de carbón. En 2009 había proyectado una reducción de 25% para 202 respecto de 1990.

Y Australia, por distintas razones, anunciaba también que bajarba sus compromisos de reducción de gases a sólo 5%.

CC COP19 JAPON

La COP19 se abrió con emotivos discursos de la delegación filipina, que terminaron en lágrimas y en un reclamo desesperado de medidas urgentes para frenar el cambio climático al que los expertos atribuyen, unánimemente, la inusitada severidad que están adquiriendo fenómenos extremos regulares como los tifones.

“Pero el sentimiento de urgencia con el que comenzó la conferencia debido al desastre en Filipinas se ha perdido. No se respira entre las delegaciones un sentimiento de que se solucionarán los problemas pronto”, declaró a la prensa el director de la delegación mexicana en Varsovia, Roberto Dondisch,

“Los gobiernos han vuelto a decepcionar a sus ciudadanos en la lucha contra el catastrófico cambio climático y sus efectos devastadores”, afirmó el responsable de Greenpeace en la COP19, Martin Kaiser. Otra conocida organización ambientalista, el fondo WWF, evaluó que una baja de compromisos como los anuncizados tendrían un “efecto devastador” en las negociaciones.

AMÉRICA LATINA BRASIL GASES INVERNADERO AMAZONIA 2

Las malas noticias sumaron a Brasil, otro grande de la economía mundial, que confirmó esta primera semana de negociaciones que su tasa de deforestación aumentó 28 % el año pasado, un equivalente a 5.843 km2 de árboles cortados, después de cuatro años seguido de descensos, el .

Es el primer aumento relativo  de deforestación en Brasil y, especialmente, su región amazónica desde 2008, cuando había crecido 11% respecto de 2007. Los mismos datos oficiales de 2012 había mostrado una reducción de la deforestación de 29%, casi lo mismo perdido ahora.

Japón es uno de los cuatro países que rechazaron firmar, siquiera, la segunda etapa del Protocolo de Kyoto, el único tratado vigente sobre clima. Ello lo comprometería, como al resto de las naciones desarrolladas, a recortar un 18% adicional sus emisiones de gases invernadero en 2020 respecto de los niveles de 1990.

La segunda etapa del Protocolo de Kyoto sólo involucra por ahora al 15% de las emisiones globales de gases, después de que también Nueva Zelanda, Canadá y Rusia optarn por excluirse. En Varsovia, Australia y Canadá criticaron las políticas de reducción de emisiones que se pretende para sus países.

El premier australiano Tony Abbott presentó una ley para rechazar un impuesto al carbón aplicable a los 300 mayores contaminantes del país. El gobierno canadiense saludó esa iniciativa y sostuvo también que las tasas al carbón castigan a las familias y “suben los precios de todo”.

EXTREMOS SANDY OBAMA

Tampoco se cree que Estados Unidos se comprometa a algo mayor en la COP 19 y ha restado cualquier apoyo a los intentos por crear un mecanismo de compensación para los países menos desarrollados, que menos emiten gases  y que son los más perjudicados por el cambio climático.

Un estudio reciente del Banco Mundial determinó que  entre 2010 y 2050 el costo de tener que adaptarse a un aumento de 2°C o más de la temperatura media global en 2060 será de entre 70 mil y 100 mil millones de dólares al año.

La delegación de China, a su vez, advirtió que la falta de voluntad de las naciones más ricas de asumir compromisos serios de reducción de emisiones llevará la negociación definitiva a la conferencia citada para París en 2015. “Para nosotros, es clave en términos de mitigación de las emisiones que los países desarrollados asuman el liderazgo”, dijo el jefe de la delegación china, Li Gao.

“Necesitamos revisar las pretensiones de los países que se unieron a la segunda fase del Protocolo de Kyoto (KP2) en 2012 y la de los que se excluyeron, para poder compatibilizarlas”, explicó .

Fuente: agencias y RTCC

EL PASO A PASO DE KYOTO

CC KYOTO 1997

1992. Se aprueba la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático con la intención de estabilizar, en el año 2000, las emisiones de gases de efecto invernadero y volver a colocarlas en el nivel de 1990.

– 1997. En Japón, donde se celebró la tercera conferencia de los países miembros de la convención, se aprobó el Protocolo de Kyoto. Los países desarrollados pactan reducir sus emisiones de CO2 un 5,2% de media entre 2008 y 2012 con respecto a los niveles de 1990. Estados Unidos, el principal emisor, no lo ratificó.

– 2005. Entra en vigor el Protocolo de Kioto con la ratificación de 141 países firmantes. Su objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.

– 2007. En Bali, los países acuerdan que en dos años habría un nuevo tratado que reemplazara al de Kioto a partir de 2012.

CC KYOTO 2009 COPENHAGUE

– 2009. En la cumbre de Copenhague no se consiguió un acuerdo sobre qué hacer cuando en 2012 expirara el primer periodo del Protocolo de Kioto. Sí se pactó transferir 100.000 millones de dólares anuales (74.844 millones de euros) a partir de 2020 para combatir el calentamiento.

– 2011. En Durban (Sudáfrica), la UE acepta prorrogar Kyoto hasta 2020. A cambio intenta lograr un acuerdo para que en esa fecha se sumen el resto de grandes emisores, EE UU y China. En esta cita también se acordó la estructura del Fondo Verde del Clima, en el que los países ricos deben aportar una cantidad fija cada año para compensar a los países en desarrollo.

– 2012. La reunión de Doha (Qatar) acordó prorrogar el Protocolo de Kyoto hasta 2020, pero con unas obligaciones bastante reducidas. Solo están sometidos a ellas un puñado de países; básicamente los de la UE, Australia y Noruega. En esa reunión también pactaron tener, para diciembre de 2015, un nuevo acuerdo que implique a todos los países y que entre en vigor en 2020.

– 2013. La cita de Polonia se propone avanzar hacia ese gran pacto y para ello se ha fijado la búsqueda intensa de fórmulas para sacar dinero comprometido con los países en desarrollo.

LA ANTIGUA LUCHA DE PUEBLOS POBRES CONTRA PUEBLOS RICOS

CC ATLAS SAHEL

“Estamos en conferencias sobre el clima en las que que se mueven piezas de ajedrez sobre el tablero sin llevar las negociaciones a una conclusión”, resumió Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, al diario The New York Times.

Aunque la brecha entre naciones ricas y pobres ha rondado las negociaciones internacionales sobre el clima desde hace dos décadas, el debate sobre la forma de abordar los efectos desproporcionados ha ido ganando impulso. Las naciones pobres están presionando en la COP19 de Polonia  por un nuevo esfuerzo que vaya más allá de la reducción de emisiones y la adaptación al cambio climático.

Si bien no tienen los medios legales para reclamar una indemnización, han exigido medidas concretas para hacer frente a la “pérdidas y daños” que las naciones más vulnerables afrontan, resultado de cambios ambientales, de infraestructuras frágiles y de recursos limitados para responder.

La magnitud y la complejidad del tema hacen poco probable una compensación. La idea de la búsqueda de justicia para una catástrofe global que afecta a casi todos los países -con enormes implicaciones para el desarrollo económico- no sólo es tremendamente complicado, sino también políticamente difícil.

Se asume la culpabilidad de los países más desarrollados del mundo, incluyendo los Estados Unidos y los de Europa, e ello implica una responsabilidad moral de asumir los costes. Eso, cuando esas mismas naciones tratan de redactar un nuevo tratado en los próximos dos años que obligue a las naciones emergentes como China e India a una rápida reducción de la emisión de gases.

Como grupo, los países en vías de desarrollo representarán dentro de una última década más de la mitad de todas las emisiones históricas, lo que los hará responsables de una gran parte del impacto sobre la humanidad.

Asignar responsabilidades por eventos concretos -como el super tifón Haiyan, que azotó las Filipinas con vientos de casi 370 km/h que lo convirtieron en uno de los más fuertes del que se tenga registro, es casi imposible. Puede tomar a los científicos años sólo para determinar si el calentamiento global contribuyó a la severidad de un evento particular, si es que se puede determinar realmente.

CC GASES INVERNADERO HFC

“Hemos llegado a una etapa en la que no podemos adaptarnos más al cambio climático”, dijo Ronald Jumeau, representante de la ONU para las Seychelles y jefe negociador de su país en Vasovia. Jumeau destacó los efectos devastadores no sólo de las tormentas extremas, sino también de la desertificación, la salinización y la erosión que podría resultar en pérdidas financieras e incluso problemas territoriales que el mundo moderno nunca ha tenido que enfrentar.

(…) John Kioli, presidente del Grupo de Trabajo de Cambio Climático de Kenya, un consorcio de organizaciones no gubernamentales, llamó al cambio climático el “mayor enemigo” de su país. Kenia, atravesada por la línea ecuatorial, se enfrenta a algunos de los mayores retos que plantea la subida de las temperaturas. La tierra cultivable está desapareciendo y enfermedades como la malaria están apareciendo en las zonas altas donde nunca se habían visto antes.

Los países desarrollados, dijo Kioli, tienen la obligación moral de asumir el costo, teniendo en cuenta la cantidad de contaminación que han generado desde la Revolución Industrial. “Si los países desarrollados son bastante razonables,  serán capaces de entender que tienen parte de la responsabilidad”, dijo.

El cómo compensar a las naciones más afectadas por el cambio climático sigue siendo motivo de divisiones, incluso entre sus defensores. Algunos han argumentado que los países ricos necesitan reunir una enorme cantidad de dinero para ayudar a los países más pobres a recuperarse de e inevitables pérdidas de bienes tangibles e intangibles.

Jumeau señaló que el Congreso asignó 60 mil millones de dólares sólo para la reconstrucción de una tormenta, el huracán Sandy, frente a los 100 mil millones al año que se pide para el Fondo Verde acordado por todas las naciones. El fondo, destinado a ayudar a los países más pobres, reducir las emisiones y prepararse para el cambio climático, se ha mantenido poco más que como una declaración de principios desde su creación en 2010, sin cumplir sus metas de recaudación de fondos.

CC MONZONES INDIA

Otros han sugerido una especie de programa de seguros.

Estados Unidos y otros países ricos se han opuesto abiertamente a una indemnización a gran escala. Todd D. Stern, enviado especial del Departamento de Estado norteamericano en asuntos climáticos, dijo sin rodeos en Londres en octubre que la aplicación de recursos a gran escala de las naciones más ricas del mundo no sería inminente.

“La realidad fiscal de los Estados Unidos y de otros países desarrollados no lo permitirá”, dijo Stern. “Y no es sólo una cuestión de la reciente crisis financiera. Es estructural, basado en las enormes obligaciones que enfrentamos de envejecimiento de la población y otras necesidades urgentes de infraestructura, educación, salud y similares. Debemos y nos esforzamos por mantener el aumento de nuestra financiación para el clima, pero es importante que todos nosotros veamos el mundo tal como es “.

Juan Pablo Hoffmaister Patiño, un boliviano que representa la alianza de las naciones en desarrollo conocido como el Grupo de los 77 más China, dijo que el problema no era tanto sobre la asignación de culpabilidad por el desastre climático que se avecina como el hacer algo para ayudar a las naciones más afectadas.

“Tratar de asignar la culpa es algo que científicamente nos puede llevar mucho tiempo, y los desafíos y los problemas son una realidad que sucede ahora”, dijo en una entrevista. “Y tenemos que empezar a tratarlos ahora, en lugar identificar de quién es culpable y en qué grado. No podemos hacer que este tema quede rehén de la búsqueda de responsables “.

Texto original completo aquí

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