Extremos

La nueva era del tiempo loco

EXTREMOS MEDIO ORIENTE INUNDACIONES CC

Europa, Asia, Medio Oriente, Australia, Sudamérica. Lluvias torrenciales, terribles sequías, inundaciones, grandes nevadas. Todos los fenómenos extremos climáticos posibles, extendidos ahora por todo el planeta. Y para nada excepcionales.

Los británicos recordarán 2012 como el año el tiempo descarriló con una combinación de sequías, diluvios e inundaciones, aunque la imprevisibilidad de todo eso resulte demasiado predecible: en todo el mundo, los fenómenos extremos se han convertido en un nuevo lugar común. Sobre todo, últimamente.

China sufrió en 2012-2013 el invierno más frío en casi 30 años. Brasil soporta terribles ola de calor. El Este de Rusia quedó tan congelada – menos 45,5 ° C, en descenso – que los semáforos dejaron de funcionar en la ciudad de Yakutsk.

Los incendios de matorrales cubren toda Australia , impulsados por una devastadora ola de calor récord. Pakistán soportó inusuales inundaciones en septiembre. Una feroz tormenta llevó lluvia, nieve e inundaciones a Medio Oriente. Y en Estados Unidos, los científicos confirmaron lo que la gente podría haber imaginado simplemente saliendo a la calle: 2012 fue el más cálido desde que comenzaron los registros en el país.

“Cada año tenemos eventos extremos, pero es raro tener tantos, en todo el mundo y a la vez”, dijo Omar Baddour, jefe de la división de aplicaciones de gestión de datos de la Organización Meteorológica Mundial, en Ginebra. “La ola de calor en Australia, las inundaciones en el Reino Unido y, más recientemente, las inundaciones y tormentas de nieve en Medio Oriente hicieron de 2012 un año impresionante en términos de calamidades climáticas extremas”.

Estos eventos están aumentando en intensidad y en frecuencia, señal de que el cambio climático no se limita al aumento de las temperaturas, sino a todo tipo de situaciones intensas, desagradables y anómalas, opina Baddour.

En Gran Bretaña, la gente está acostumbrada a pensar en la lluvia como fondo de pantalla de su vida, una presencia omnipresente, en el fondo casi reconfortante. Pero aun el más resistente fue sacudido por la fiereza casi bíblica de las últimas lluvias y las inundaciones que les siguieron en tres momentos diferentes de 2012.

Equipos de rescate a bordo de botes recogieron personas de hogares inundados en St. Asaph, Gales del Norte. Zonas enteras del país quedaron cortadas cuando las carreteras y vías de tren se inundaron en Navidad. En Mevagissey, Cornualles, el dueño de un pub cerró su negocio para siempre después sufrir 11 inundaciones en dos meses.

Ya no fue una anomalía: las inundaciones de 2012, seguidas de las inundaciones de 2007 y de las de 2009, se han traducido en cerca de US$ 6.500 millones en pagos de seguros. La Met Office, el servicio meteorológico británico, declaró a 2012 el año más húmedo en Inglaterra, y el segundo más lluvioso en todo el Reino Unido en su conjunto, desde que se comenzó a tomar registros hace más de 100 años. Cuatro de los cinco años más lluviosos en el último siglo han llegado en la última década (el quinto fue en 1954).

El cambio más grande, según Charles Powell, portavoz de la Oficina de Meteorología, es la frecuencia en Gran Bretaña de estos “eventos climáticos extremos”, como se definen precipitaciones que alcanzan el 1 por ciento de la cantidad promedio esperada para esa época del año. Hace cincuenta años, estos episodios solían ocurrir cada 100 días: ahora suceden cada 70, dijo.

Lo mismo ocurre en Australia, donde los incendios forestales arrasaron Tasmania y la ola de calor, además, llegó después de dos de los años más lluviosos en la historia del país. Sydney llegó a experimentar el 7 enero de 2013 su quinto día más caluroso desde que comenzaron los registros en 1910, con 42,2 ° C (108,1 ° F). Los ocho primeros días de 2013 quedaron dentro del record de los 20 más calurosos.

Desde 1950, cada década es más calurosa que la anterior en Australia, destacó Mark Stafford Smith, director de ciencia de la Climate Adaptation Flagship at the Commonwealth Scientific and Industrial Research Organization.

EXTREMOS RUSIA FRIO 2013 CC

En el Norte, los extremos han oscilado en sentido contrario, con una banda de frío instalada a través de Rusia y Europa del Norte, que trajo nieve gruesa y vientos huracanados en Estocolmo, Helsinki y Moscú. Sin lógica conocida, también hubo severas tormentas de nieve en Sicilia y en el sur de Italia, por primera vez desde la II Guerra Mundial, y en diciembre tornados y trombas marinas golpearon la costa italiana.

En Siberia, miles de personas se quedaron sin calefacción cuando el congelamiento del gas natural licuado en ductos y tuberías los hizo reventar. El transporte en autobús entre ciudades fue suspendido por temor a que las averías en carretera condujeran a más muertes y a los automovilistas se les aconsejó mantenerse en columnas a distancias de no más de dos o tres coches entre sí. En Altai, en el Este, las autoridades de tránsito advirtieron a los automovilistas que si usaban gasolina de mala calidad el frío terminaría obstruyendo sus motores.

Mientras tanto, China ha sufrido su peor invierno de los últimos tiempos, con bajas temperaturas record en Harbin, en el Noreste. En la región occidental de Xinjiang, más de 1.000 casas se derrumbaron por un alud de nieve y en Mongolia 180.000 cabezas de ganado murieron congeladas. El frío ha causado estragos en cultivos y elevó fuertemente el precio de las verduras.

EXTREMOS BRASIL CALOR 2013 CC

En América del Sur, analistas de energía no descartan que Brasil deba recurrir a un racionamiento eléctrico por primera vez desde 2002, cuando una ola de calor y la falta de lluvia agotaron las reservas de sus plantas hidroeléctricas. El verano ha sido terriblemente caluruso. La temperatura en Río de Janeiro ascendió a 43° C (109,8 ° F) el 26 de diciembre, la temperatura más alta para la ciudad desde que los registros oficiales comenzaron en 1915.

Al mismo tiempo, en Medio Oriente, Jordania ha luchado contra un combo de tormentas, lluvias torrenciales, nieve, granizo e inundaciones provocaban cascadas de agua a través de túneles que arrastraban coches y extendían la miseria en los campos de refugiados sirios. Amman prácticamente se paralizó, con coches abandonados, caminos intransitables y oficinas del gobierno cerradas.

Israel y los Territorios Palestinos lidiaron con condiciones similares, tras una semana de intensas lluvias y vientos fríos que marcaron el comienzo de una tormenta de nieve que acumuló 20 centímetros solamente en Jerusalén.

Amir Givati, jefe del departamento de aguas de superficie del Servicio Hidrológico de Israel, dijo que la tormenta era verdaderamente inusual debido a su duración, su intensidad y su amplitud. La nieve y el granizo cayeron no sólo en el Norte, sino en el Sur, hasta la desértica ciudad de Dimona, más conocida por su reactor nuclear.

En Beirut, enormes olas se estrellaron en enero contra la Corniche, el paseo marítimo del centro de la ciudad, con olas de más de 10 metros de agua y espuma. Muchas carreteras quedaron inundadas y cayó granizo en la ciudad.

Varias personas murieron, entre ellas un niño de una familia de pastores arrancado por la correntada de agua de los brazos de su madre. Unos 160.000 refugiados sirios que huyeron a Líbano fueron refugiados en escuelas, cobertizos y entre familias locales, aunque otros quedaron en otros sitios vulnerables al frío y la lluvia.

Barry Lynn, director de una empresa de pronóstico y profesor del departamento de la Universidad Hebrea de Ciencias de la Tierra, explicó que un aspecto sorprendente del fenómeno era el frío intenso y prolongado en la atmósfera superior, un gran cambio que indica que el Océano Atlántico ya no estaba teniendo el efecto moderador sobre el clima de Medio Oriente y de Europa que ha tenido históricamente.

“La intensidad del frío es inusual”, dijo Lynn. “Parece que el tiempo va a ser más intenso, que va a haber más fenómenos extremos”.
Texto original aquí: http://www.nytimes.com/2013/01/11/science/earth/extreme-weather-grows-in-frequency-and-intensity-around-world.html?pagewanted=2&_r=1&smid=tw-share

Y por casa

EXTREMOS BUENOS AIRES ARGENTINA CALOR 2013 CC

En Argentina, según un informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), en los últimos 50 años alrededor del 9 % de las olas de calor en todo el país duraron cinco días. Lo más común es que la secuencia de días sofocantes no supere los tres o a lo sumo cuatro días. El 58 % de las olas de calor duró tres días y el 25%, cuatro días. Sólo el 4 % de las olas de calor duró seis días.

El trabajo del SMN reunió información sobre períodos excesivamente cálidos en los que las temperaturas máximas y mínimas superaron al menos durante tres días consecutivos ciertos valores de referencia (que dependieron de cada localidad) entre octubre y marzo para el período 1961-2011.

El análisis se realizó para la zona Centro-Noreste de Argentina, porque en el resto del país las temperaturas mínimas no son lo suficientemente elevadas.
La estación meteorológica de la Ciudad de Buenos Aires registró en ese período de 50 años 41 olas de calor: 18 en enero, 12 en diciembre, 9 en febrero, 1 en noviembre y 1 en marzo. El 82 % duró entre tres y cuatro días y sólo algo más del 10% se prolongó cinco. Sólo una ola duró ocho días.

Sobre la calurosa última semana de enero de 2013, Héctor Ciappesoni, director del SMN, la atribuyó a una situación especial, en la que un anticiclón (área de altas presiones y circulación de viento que suele originar tiempo despejado) fue entrando al país desde el Pacífico muy lentamente.

“Para elevar la temperatura hacen falta dos componentes: uno es la compresión del aire y el otro es la radiación; y en este caso se dieron ambos. La compresión del aire que desciende la produjo el anticiclón. Y, por otro lado, estamos en una fase de radiación en la que el día es más largo que la noche y por eso hay mayor cantidad de radiación.

Esos dos elementos con cielos poco nubosos hacen que la temperatura aumente”, explicó.

El SMN prevé que en los próximos tres meses las temperaturas en promedio serán mayores a las normales, porque habrá precipitaciones por debajo de lo habitual en algunas zonas. En enero, en la Pampa Húmeda, de más de 100 milímetros que se esperaba en algunas zonas sólo cayeron 50.

Nota completa aquí: http://www.clarin.com/sociedad/vive-calor-largas-ultimos-anos_0_857314350.html

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