Extremos

La Plata, vulnerable como hace un año

ARGENTINA-TEMPORAL

El 2 de abril de 2013, el casco céntrico y otros barrios de la capital bonaerense sufrían la más trágica inundación de su historia: 89 muertos (hubo otros ocho en los anegamientos de las horas previas en la Ciudad de Buenos Aires). El récord histórico de lluvias sobre la ciudad de las diagonales, que era de 1930, fue duplicado. Ante cada alerta de tormenta, la memoria de los platenses se sacude (foto de portada Letra P).

Aquella lluvia torrencial y prolongada como pocas veces había caído sobre La Plata, de 392 mm entre la tarde de ese martes feriado y la mañana del miércoles (225 mm en dos horas), fue más que una “catástrofe natural”: desnudó un cuadro de vulnerabilidad urbanística y social que cambió poco desde entonces y que aplica a otras ciudades argentinas en este contexto de cambio climático. ¿Qué pasó y por qué puede volver a pasar?

Por un lado, las barbaridades urbanísticas cometidas durante el boom de la construcción de los últimos diez años, impulsado por los lobbies empresarios y convalidado por la Municipalidad en códigos urbanos (200 y 2010), contra la tradición ambientalista de La Plata desde su fundación y pese a las claras advertencias de expertos y organizaciones sociales.

Al impermeabilizar los suelos a fuerza de construcciones, “se bajaron los índices de escorrentía del agua en la zona de los arroyos. Entonces, a los arroyos llega más agua desde tierras arriba. A la vez, se permitió construir en zonas de inundación. El impacto fue doble: no sólo llegaba más agua, sino que además los arroyos vieron sus cuencas de inundación ocupadas con viviendas, de gente humilde que las tomaba y también debido a loteos comercializados en el mercado formal. Defendamos La Plata advertía que no sólo se inundaría lo inundable, sino nuevas zonas”, evoca ahora uno de los miembros de esa asamblea de vecinos, Gabriel Lozano, en diálogo con Tiempo Inestable.

EXTREMOS LA PLATA ANIVERSARIO INFOGRAFÍA CLARÍN
Infografía Clarín.

Esa noche también quedó patente el atraso tecnológico para prevenir mejor semejantes tormentas. El radar de Ezeiza, del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), dejó de funcionar varias horas. También es cierto que ni esas limitaciones técnicas (reconocida en los planes oficiales en marcha para renovarlos y multiplicar los radares en todo el país) ni la característica impredecible del fenómeno (inusualmente estático durante horas) hubieran aliviado mucho las consecuencias. El proceso de cambio de recambio tecnológico va a marcha muy lenta.

Un tercer factor de desastre fue la escasa preparación y medios de la defensa civil de la ciudad para reaccionar y actuar ante la emergencia (el intendente Pablo Bruera estaba fuera de la ciudad). Ese déficit en el sistema local y provincial de alarmas, avisos y acciones costó decenas de vidas. Los daños materiales eran más difíciles de ser evitados, vista la pésima planificación urbanística.

Las autoridades anunciaron cambios para reducir la vulnerabilidad social de la ciudad. Sólo podrán ponerse a prueba ante una nueva emergencia. Pero como dijo el propio Bruera: “La gente me pregunta por la calle si esto va a volver a pasar y les digo que no lo sé, que nadie lo sabe. No tengo la respuesta y la tenemos que buscar entre todos”.

Después de la tragedia, ante los avisos de tormenta funcionarios de Defensa Civil de La Plata recorren la ciudad ofreciendo información y asistencia a los vecinos, con la municipalidad dispuso líneas telefónicas gratuitas (0-800-999-5959, 451-0099 y 429- 1004) las 24 horas, como parte de acciones que ahora coordina con la policía bonaerense, Gendarmería Nacional, los bomberos y la Cruz Roja.

“Como demostró en octubre de 2013 el ciclón Phailin, el segundo ciclón tropical que ha azotado India desde que se iniciaron los registros modernos, la mejora de la predicción, junto con las medidas de los gobiernos destinadas a aumentar la resiliencia nacional y proporcionar refugio, reduce enormemente la pérdida de vidas. Debemos seguir intensificando la preparación y fortaleciendo los sistemas de alerta temprana, y aplicando un enfoque multirriesgos a la reducción de riesgos de desastre”, declaró una semana antes del primer aniversario de la inundación en La Plata la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

También un reciente informe del Banco Mundial concluye que una adecuada inversión por país en agencias meteorológicas e hidrológicas con personas capacitadas que estén preparadas ante desastres naturales podría salvar hasta 23 mil vidas por año y ahorrar hasta 30 mil millones de dólares cada año.

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Y, en conjunto, todo esto debe ser leído a la luz del cambio climático global, que en Argentina prevé más fenómenos extremos de ese tipo y preanuncia consecuencias similares tanto en La Plata y la Ciudad de Buenos Aires como en otras ciudades superpobladas del país.

Como explica la doctora Matilde Rusticucci, coautora del último informe de ciencias físicas sobre cambio climático de la ONU (IPCC, 2013), si en el pasado un determinado valor de temperatura extrema en el país ocurría una vez cada 20 años, en el futuro ocurrirá una vez cada dos años o todos los años. Y lo mismo se proyecta para las lluvias extremas.

“Las pérdidas económicas causadas por desastres relacionados con fenómenos meteorológicos, climáticos y geofísicos –advierte Rustitucci, y pensamos en La Plata– son mayores en los países desarrollados, pero las tasas de mortalidad y las pérdidas económicas expresadas como proporción del Producto Bruto Interno son mayores en los países en desarrollo. El 95% de las muertes causadas por desastres relacionados con el clima, entre 1970 y 2008, fue en países en desarrollo. Se concluye que la gravedad de los desastres debidos a los fenómenos climáticos extremos no depende solamente de los mismos fenómenos, sino también de la vulnerabilidad y exposición de la población”.

En un anticipatorio documento elaborado por varias dependencias oficiales, incluido el SMN, y publicado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, se leía un par de años antes de la tragedia de La Plata: “El crecimiento y desarrollo de los centros urbanos han ocupado muy frecuentemente zonas bajas próximas a los cursos de agua, lo cual los hace más proclives a sufrir efectos de las precipitaciones intensas como los anegamientos por desbordes de los cursos de agua”, dice el último reporte oficial sobre Vulnerabilidad y Adaptación al Cambio Climático en Argentina”.

Apenas iniciado 2014, al cumplirse nueve meses de la inundación, unos 300 vecinos platenses reclamaron el esclarecimiento de la cantidad real de víctimas fatales, “condena” para los responsables y obras hidráulicas. Para recordar a las víctimas, recrearon mesas  de fin de año en las que colocaron copas con los nombres de los fallecidos y velas que se encendieron al anochecer.

Recién en febrero, el Ministerio de Infraestructura Bonaerense licitó la construcción de 120 viviendas y obras conexas, para relocalizar a familias que viven a la vera de Arroyo El Gato, área de desastre de la inundación de 2013. La obra “tiene por finalidad brindar a las familias que viven a la ribera del arroyo una vivienda digna, donde puedan estar seguros y evitar así futuras complicaciones debido a las consecuencias del cambio climático”.

Pero como advierten los vecinos de Defendamos La Plata, “dicen que la solución es obra, obra y más obra. Pero es menos costoso y menos traumático prevenir y urbanizar acorde con las condiciones geográficas  que pensar en obras después de la tragedia”.

¿QUÉ PASÓ EN EL CIELO ESE 2 DE ABRIL?

Según el reporte final del SMN, las tormentas fueron el resultado de un eje de valores mínimos de la presión al oeste de la costa de Chile, que rápidamente evolucionó hacia un centro de baja presión que desde el 1 de abril se fue desplazando hacia el Este, sobre el centro de Argentina. 

Desde la mañana del 1 de abril comenzaron a caer fuertes lluvias de corta duración, que se movían hacia el Sur y el Sur-Sudeste, pero cerca de la 1 de la mañana del martes 2 de abril (último día de un feriado largo de cuatro jornadas) se desarrolló una región de lluvias intensas cerca del partido de Tigre, que avanzó hacia el sur y cerca de las 3:30 entró en la capital.  Se mantuvo así más de dos horas y se desplazaron hacia el sur, después de dejar registros de hasta 159 milímetros en el Observatorio Central Buenos Aires.

Ese fatídico martes, las áreas de tormenta se alejaron del área metropolitana de Buenos Aires pero sin cambios en la masa de aire.  Las lluvias siguieron en el Río de la Plata y se movieron hacia el Sur-Sudoeste. Cerca de las 16, “un área importante de lluvias ingresó sobre los partidos de Ensenada y Berisso, para continuar sobre el borde este del partido de La Plata”.

EXTREMOS LA PLATA ANIVERSARIO INFOGRAFÍA SMN

Ahí fue cuando, alrededor de las 17, “una primera celda de tormentas alcanzó la Ciudad de La Plata, manteniéndose en esa zona por un tiempo aproximado de una hora. Al mismo tiempo, en las sucesivas imágenes se observa que las celdas de tormenta no muestran un desplazamiento importante, lo cual hace pensar que las mismas se estaban regenerando siempre sobre la misma zona, favoreciendo con ello la persistencia de las lluvias en dicha región”.

Si bien, el área afectada por las precipitaciones más intensas (según la información del radar) se extendió formando una franja con orientación N-S desde el límite entre Berisso y Ensenada, y hacia el partido de La Plata, cerca de las 20 se desarrolló de una celda de tormenta bastante intensa sobre la ciudad de La Plata, la que se mantuvo allí por aproximadamente dos horas (hasta las 22. Luego, toda el área de mal tiempo comenzó a desplazarse hacia el este, en dirección al Río de la Plata”.

INUNDADOS (Qm NOTICIAS)

LA PLATA, UN ANTES Y UN DESPUÉS

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El antes y el después de La Plata fue, para muchos, ese 2 de abril, pero los más entendidos se remontan a los códigos urbanos de 2000 y 2010, que cambiaron el rostro, y el suelo de la ciudad.

En su momento, el intendente Bruera rogó: “Le pido a la ciencia que nos diga si esto va a volver a pasar y en caso de que así sea, cómo nos vamos a manejar. Fue una catástrofe y tenemos que prepararnos por si se repite”. Y argumentó: “Hay estudios que muestran que el problema es el arroyo El Gato, pero una obra allí no hubiese mitigado esto”. Otros piensan distinto.

El controvertido, y suspendido judicialmente desde 2001, Código de Ordenamiento Urbano de La Plata, a donde 15.000 personas se mudan cada año, permitía más que duplicar el casco urbano construyendo sobre zonas inundables, explica Defendamos La Plata. La norma permitió subir las alturas entre uno y seis pisos y la construcción en altura en más del 50 por ciento de la ciudad. También creaba un sistema de premios y permisos especiales para aumentar el FOT y la densidad.

La ordenanza establecía “Zonas de Arroyos y Bañados”, a las que llamaba “conjunto de parcelas anegables”, vagamente definidas, con limitaciones especiales para el uso del suelo, el parcelamiento y el volumen edilicio, pero donde se permitía el relleno, o sea, una gran construcción de taludes, superficies impermeables y muros de contención que impedirían el libre escurrimiento del agua.

También alentaba la reducción de espacios verdes o libres de edificación, se aumentaba las alturas de los edificios y se cementaban gran parte de las veredas y corazones de manzana y ramblas en varias avenidas. “Esto se traduce en una mayor concentración de contaminación del aire, conservación del calor y reducción exponencial de los suelos absorbentes”, concluye la entidad.

EXTREMOS LA PLATA ANIVERSARIO NO ME OLVIDO DE...

Al impermeabilizar las zonas más elevadas y las antiguas zonas inundables el agua no encuentra tierra suficiente para absorberse y llega con mayor velocidad a los cauces de los arroyos cuando caen lluvias fuertes, lo que provoca crecidas y desbordes.

Como explica Lozano, de la asamblea de vecinos platenses Defendamos La Plata, a Tiempo Inestable, “se permitía construir sin considerar zonas de inundación. El efecto entonces era doble: llegaba más agua y a su vez los arroyos tenían las cuencas de inundación ocupadas con viviendas, no sólo de gente humilde que va y toma tierras, sino por loteos comercializados en el mercado formal y hasta valuados por el municipio”.

Defendamos La Plata advertía que no sólo se inundaría lo inundable, sino nuevas zonas, por esta doble acción de impermeabilizar y ocupar zonas inundables. Y es lo que pasó, porque en la inundación de 2008, apenas asumidas las autoridades municipales de entonces, las lluvias más fuertes cayeron en el área norte de la ciudad, lejos del casco.

“Muchas veces la gente piensa que porque ser rellena una zona baja inundable se consigue solucionar el problema. Pero lo único que se logra es llevar la inundación hacia otro lado, porque por algún lado el agua tiene que escurrir. Toda esta zona escurre al Río de la Plata: si ponés un talud, el agua va a buscar otro lado por donde escurrir”, enfatiza.

Defendamos La Plata asume que se está dando una mayor intensidad en las lluvias. La Plata tuvo cuatro grandes inundaciones en todo el siglo pasado. Ahora ya hubo tres, en 2002, 2008 y 2013. Pero “antes a las lluvias del 2 de abril, las autoridades hicieron oídos sordos de toda advertencia y estudios que se hacían tanto dentro del ámbito universitario como en organismos del Estado. Se los ignoró totalmente. En cambio, el mensaje era “construyan, que no pasa nada”, y encima sin acompañarlo con obras de infraestructura”.

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“Ahora se empezaron a ver obras que el tiempo dirá si son suficientes. Pero la tendencia en La Plata es que sigue construyendo en zonas donde no se debe y poco propicias para las condiciones climáticas actuales”.

Como la mayoría de los platenses, Defendamos La Plata se lamenta por la evolución que sufrió la ciudad. “El caso urbano, hasta el 2000, estaba bastante preservado dentro de todo, guardaba su esencia. Era una ciudad básicamente inclusiva e higienicista -ahora se las llama ambientales-. Contemplaba esos aspectos con arbolado en toda sus veredas y espacios públicos, plazas cada seis cuadras. En el espacio privado, lo que sería el interior de las manzanas, no se permitía construir, se debía dejar el corazón de la manzana con suelo absorbente. Todo eso desapareció a partir del 2000: se modificó y se permitió construir e impermeabilizar”.

En la periferia de la ciudad hay ocupaciones de bañados y la urbanización llega prácticamente a la autopista de La Plata. El bañado, explica Lozano, cubre la función de regular la cantidad de agua que proviene del continente. Todo lo que escurre va ahí y es absorbido y regulado. Es como una esponja que retiene el agua y la va regulando. Todo eso se impermeabilizó y se tapó, tanto en Ensenada como en La Plata. El agua por algún lado tiene que entrar.

“El agua llega desde el continente a la ciudad por dos vías, lluvia y sudestada. La solución, dicen, es obra, obra y más obra, pero es menos costoso y menos traumático prevenir y urbanizar acorde con las condiciones geográficas  que pensar en obras después de la tragedia”.

Se lamenta Lozano: “En Argentina y en La Plata, las ciudades siempre se hicieron para el bolsillo de las constructoras: fue el sector que dijo cómo se hacían las ciudades. Ha sido una victoria cultural: edificio alto significa ciudad que progresa. O hay que entubar porque el bañado es feo y atrae mosquitos y eso es atraso”.

Ahora, “para recuperarse, si hay recursos, la tecnología permite hacerlo, pero es muy difícil en un país como el nuestro. Hay que revertir la tendencia. No se trata de paralizar la construcción, sino establecer que es rentable construir de otra manera. No se trata de no construir, eso es utópico. Las sociedades se están  urbanizando y todo eso depende de la construcción. El objetivo es tratar de pensar que otra ciudad es factible y hay un montón de ejemplos de otra manera de hacerla. Hay que explicarle a la sociedad que no se tiene que urbanizar bañados, ni tapar arroyos”.

OTROS NÚMEROS DEL DESASTRE

AGUA INUNDACIONES LA PLATA 2013 LLUVIAS

Un informe realizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata detalló en junio de 2013 algunas cifras de las inundaciones ocurridas el 2 de abril anterior en la capital bonaerense y alrededores.

Las pérdidas ascienden a 3.400 millones de pesos en bienes. El 34,7 por ciento de los hogares de La Plata -unos 78.631- sufrieron directamente la inundación. El 79,5% tuvo agua en el interior de la casa, lo que equivale a un total de 57.233 hogares -eso es el 27,7% del número total de hogares del partido-.

La cantidad promedio de agua que tuvieron en su interior los hogares inundados fue de 48 centímetros. El 80 por ciento de los hogares inundados vieron afectadas sus instalaciones, con una pérdida promedio de 11.557 pesos. El 75% registró daños en el mobiliario por un valor promedio de 24.780 pesos y el 56,87% sufrió pérdidas totales o parciales de electrodomésticos por un valor estimado promedio de 10.023 pesos. El 48 por ciento de los hogares afectados reportaron ropa y calzado dañado por un monto promedio de 4.500 pesos y el 44% tuvo pérdidas de alimentos por un valor promedio de 1.438 pesos.

El 21,17% de los afectados reportó haber sufrido pérdidas en sus comercios -la pérdida monetaria promedio estimada entre los encuestados fue de 5.127 pesos-. En el 40% de los hogares encuestados por integrantes de la facultad se vio afectado el lugar de trabajo y la cantidad promedio de días sin servicios públicos para los hogares afectados alcanzan los 3,35.

El 26% debió recurrir a gastos relacionados con el sector salud por un promedio de 651 pesos. Para los hogares no damnificados estas proporciones se reducen al 7,6% y a 456 pesos respectivamente.

Texto original aquí

EL CONTEXTO MUNDIAL

EXTREMOS INUNDACIONES GRAN BRETAÑA 2014

Una nueva investigación predice que las regiones costeras podrían afrontar aumentos masivos de los daños causados por las inundaciones de mareas y tempestades, resultado del cambio climático, en el transcurso del presente siglo.

De acuerdo con el estudio publicado en la revista Proceedings, los daños de mareas y tempestades podrían aumentar a partir de alrededor de los 10.000 a 40.000 millones de dólares al año actuales hasta los 100.000 millones al año a finales de siglo, si no se toman las medidas de adaptación oportunas.

El estudio, dirigido por el ‘think-tank’ Foro del Clima Global con sede en Berlín (GCF) y la participación de la Universidad de Southampton, presenta, por primera vez, los resultados completos de simulación global sobre los futuros daños de las inundaciones en los edificios y la infraestructura en las llanuras aluviales costeras.

Se esperan aumentos drásticos en estos daños debido a los crecientes niveles del mar y también de la población y el crecimiento económico en las zonas costeras. Asia y África pueden resultar particularmente afectadas a causa del crecimiento de megaciudades costeras como Shanghai, Manila y Lagos.

EXTREMOS INUNDACIONES INDIA

“Si ignoramos este problema, las consecuencias serán dramáticas “, explica Jochen Hinkel, autor principal del estudio. En 2100, hasta 600 millones de personas (alrededor de un 5 por ciento de la población mundial) podrían verse afectadas por las inundaciones costeras si no se adoptan medidas de adaptación.

“Los países deben tomar medidas e invertir en protección de la costa, como la construcción de diques, entre otras opciones”, insta a Hinkel. Con estas medidas de protección, los daños resultantes podrían reducirse por debajo de los 80.000 millones por año durante el siglo XXI. Se necesita una acción rápida más en Asia y África, donde en la actualidad gran parte de la población costera ya se ve afectada por mareas de tempestad e inundaciones.

Sin embargo, también debe invertirse en Europa como lo demuestran las recientes inundaciones costeras en el suroeste de Inglaterra. El profesor Robert Nicholls de la Universidad de Southampton, quien es co-autor del artículo, dice: “Si dejamos de lado la subida del nivel del mar, los daños por inundaciones irán progresivamente aumentando y las buenas defensas actuales se irán deteriorando hasta sucumbir”.

Texto original aquí

EL CONTEXTO CLIMÁTICO LOCAL

LLUVIAS INUNDACIONES SAAVEDRA BUENOS AIRES 2013

Los estudios realizados en el marco de la Segunda Comunicación Nacional sobre Cambio Climático de la República Argentina para caracterizar los impactos de la variabilidad del clima actual y de los cambios que podrían ocurrir en un horizonte de 10 a 40 años, muestran los siguientes resultados:

En la mayor parte del territorio argentino y en muchas regiones vecinas de los países limítrofes hubo notables tendencias climáticas durante las últimas 3 o 4 décadas, muy probablemente relacionadas con el calentamiento global. Estos cambios del clima han generado importantes impactos que requieren de respuestas de adaptación.

En casi toda la Argentina hubo un aumento de las precipitaciones medias anuales con mayor incidencia en el noreste y en el centro del país, lo que por una parte facilitó la expansión de la frontera agrícola en la zona oeste periférica a la región húmeda tradicional y por otra llevó al anegamiento permanente o transitorio de gran cantidad de campos productivos.

(…) Estas proyecciones permiten estimar (aunque en algunos casos ya se están observando) nuevas vulnerabilidades o aumentos de las mismas en varias regiones y sectores socioeconómicos. Estas vulnerabilidades pueden resumirse en:

(…) La mayor frecuencia de precipitaciones extremas que están ocurriendo en la Argentina han sido observadas también en muchas otras regiones. Se estima que esta mayor frecuencia continuará en este siglo. Por lo tanto, no habiendo resultados en contrario, es de esperar que también en la Argentina se mantengan o intensifiquen las actuales frecuencias de grandes precipitaciones.

Dado que las afectaciones de origen hídrico ya se encuentran vigentes, es posible reseñar los principales problemas emergentes de las mismas y las vulnerabilidades vinculadas a los mismos: el crecimiento y desarrollo de los centro urbanos han ocupado muy frecuentemente zonas bajas próximas a los cursos de agua, lo cual los hace más proclives a sufrir efectos de las precipitaciones intensas como los anegamientos por desbordes de los cursos de agua.

Del reporte del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva “EVALUACIÓN DE NECESIDADES TECNOLÓGICAS ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO. Informe Final sobre Tecnologías para la Adaptación”.

Texto original completo del documento aquí

LA CUESTIÓN DE LOS RADARES

AGUA LA PLATA INUNDACIONES CC CRISTINA

Meses después de la gran inundación de La Plata, el director del SMN argentino, Héctor Ciappesoni, confirmó que el país necesitará tomarse tres o cuatro años más todavía para empezar a poner en marcha la actualización del hardware de radares meteorológicos como el que hubiera podido ayudar, al menos, a prever un poco mejor lo que se venía sobre la ciudad.

“A nosotros se nos cayó la comunicación del radar, y hay que aceptarlo. Se inundaron los pozos donde están los sistemas de duplicado de comunicación. Acá no llegó la información. Al otro día estaban los datos, pero en el momento, no”, dijo con gran honestidad.

Con semejante cimbronazo, “toda la sociedad tomó conciencia de que hay cosas que hay que hacer. Yo lo planteé en el Ministerio de Economía: cuando uno tiene que tener un sistema de alertas, hace falta una cantidad de personas que esté todo el día, todos los días del año, sin importar feriados… Entonces surge la pregunta: ¿qué pasa si el servicio no se usa? Es un costo alto, sí, pero cuando ocurre algo, resulta finalmente bajo. Porque, ¿cuánto vale una vida humana? Mucho más que todo esto”.

El Sistema Nacional de Radares Meteorológicos (SINARAME) cordina actualmente los radares existentes: tres controlados por el INTA (Paraná, Pergamino y Anguil), el de SMN (Ezeiza), dos por la Dirección de Contingencias Climáticas (Mendoza) y uno por la Asociación de Tabacaleros de Jujuy.

Ahora, están en construcción y prueba dos nuevos radares Doppler Polarimétricos que se instalarán en Bariloche y Córdoba. a los que seguirán otros en otras zonas del país, con una red de pluviómetros que calibren las precipitaciones. El INTA tiene 12 estaciones automáticas con información pluviométrica en el área de cobertura de sus radares.

El desarrollo y construcción de radares meteorológicos argentinos y la implementación de un Centro de Operaciones que procese y analice información nacional son algunos de los principales ejes del Sistema Nacional de Radares Metereológicos, según los documentos oficiales.

“La utilización de radares de doble polarización tiene importantes ventajas respecto de radares de polarización simple o Doppler. Este tipo de radares permite estudiar procesos de nubes y la identificación de distintos tipos de partículas. Anteriormente la estimación de lluvia a partir de mediciones de radar se basaba en modelos empíricos que usualmente se derivan de análisis de regresión a partir de la reflectividad de radar y mediciones de pluviómetros o simulaciones numéricas”, dice el Ministerio de Ciencia.

RADARES DUAL POL 2

“Se recomienda el uso de radares de polarización dual (en la foto) para estimaciones de lluvia ya que son relativamente inmunes interferencias, por ejemplo permite eliminar ecos indeseados como clutter, propagación anómala y otros errores en las mediciones del radar simple. La identificación de partículas permite la diferenciación entre lluvia y granizo.

“El Clasificador de Ecos de Radar (REC) puede fácilmente identificar diferentes tipos de ecos para facilitar la operación. Por ejemplo, el (REC) puede clasificar ecos de precipitación y separarlos de artefactos como AP clutter de superficie, ecos de aire libre, clutter de mar, ecos de pájaros o insectos incluyendo hasta saltamontes”.

En La Plata, hubieran hecho mucha falta.

¿PUEDE REPETIRSE?

Por el arquitecto Jorge E. Gil, especialista en impacto ambiental territorial (publicado por Defendamos La Plata).

Factores y causas:

EXTREMOS LA PLATA ANIVERSARIO PLANO 2014 ARQUITECTO

1- La precipitación pluvial, y su distribución en el tiempo y espacio: Factor determinante, máximo responsable, un evento extraordinario que quizás no vuelva a repetirse: Varias tormentas una tras otra en una misma zona poblada, a raíz de un centro de baja presión que se estacionó. Ello produjo la elevación de niveles líquidos y la generación de escurrimientos de alta velocidad.

Por su característica subtropical la tormenta presentó diferentes caudales durante su desarrollo y en zonas próximas. Existen controversias sobre la lluvia caída y su incidencia: Los 392 mm medidos en el pluviómetro de la Universidad Nacional de La Plata en el Observatorio del Bosque, tomados como parámetro por el estudio de la Facultad de Ingeniería para concluir que la urbanización y la estrechez de los conductos tuvo una incidencia mínima en la inundación, en realidad no pertenecen a la cuenca del Arroyo del Gato, sino a la del Bosque, que no influyó tanto en la inundación. Pero la lluvia caída sobre la ciudad, es similar a la recordada de 2008, que fue de 240 mm.

2- El cambio climático: Desde hace unos 70 años se observa una modificación en el clima. Se evidencia un aumento de la temperatura global del planeta, con incremento de la humedad y mayores precipitaciones y tormentas más fuertes y frecuentes en algunas zonas, en particular la región. Todavía, afortunadamente, no se evidencia un aumento significativo del nivel del mar y Río de La Plata, como sí se está dando en otros lugares del mundo.
En realidad hay un acuerdo casi total entre los especialistas en que este calentamiento global de la atmósfera tiene su principal origen en la mayor emisión de gases de efecto invernadero, que provocan un fenómeno parecido al de una cámara cerrada y vidriada expuesta al sol: los rayos infrarrojos quedan atrapados y rebotando, lo que produce mayor energía y una elevación de las temperaturas.

3- Características de los arroyos de la región: Son cursos de agua que se desarrollan sobre una llanura continental de suave pendiente (casi todo el Partido de La Plata) y una planicie deprimida de pendiente escasa o nula en el sector próximo a su descarga en el estuario (Berisso, Ensenada, Berazategui, etc.). La cuenca del arroyo del Gato, es la de mayor importancia en la región por varios motivos. Su cauce principal es el cuerpo receptor de los desagües pluviales del casco urbano de la ciudad de La Plata, siendo los arroyos “Pérez” y “del Regimiento” sus afluentes más importantes. Posee una longitud aproximada de 25 Km. A lo largo de su recorrido se pueden observar las descargas pluviales, cloacales e industriales que vuelcan sobre el curso principal, situación que se agrava por los asentamientos poblacionales precarios que se encuentran en algunos sectores de su planicie de inundación. En el área de influencia descripta, ante la ocurrencia de eventos cada vez menos extraordinarios de precipitación, los vecinos y todas las actividades que allí se desarrollan padecen las consecuencias de inundaciones de calles y edificaciones en zonas bajas aledañas a los cursos o sus entubamientos. Se estima que en esta cuenca habitan más de 400.000 personas, con un porcentaje de urbanización mayor al 50 %.

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Ante estos fenómenos, poco es lo que podemos hacer, sólo planificar medidas de prevención y contingencia. Veremos las causas antrópicas o humanas:

4. Inexistencia de una gestión integral del riesgo de inundaciones: Causa trascendente, principalmente en lo referente a la pérdida de vidas humanas y bienes materiales. Fue determinante en la falta de implementación de acciones preventivas, correctivas y de acción durante la emergencia.
A ello se sumó la falta de advertencia por el Servicio Meteorológico Nacional: Por cuestiones técnicas de “incomunicación” con el Radar de Ezeiza, ese organismo no pudo dar la alerta, y La Plata estuvo sin cobertura meteorológica durante 27 horas.

El Municipio resalta este hecho como relevante, y lo es, pero eso no justifica que no haya habido nada preparado y que no se dispusieran de sistemas alternativos, y sobre todo que no se actuó en las horas e incluso días posteriores.

El informe del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, aunque como se dijo, se cuida de poner el acento en las responsabilidades institucionales, resalta, como las asambleas de inundados y diversas instituciones, que hubo una respuesta tardía y desorganizada del Estado y déficit en la acción institucional de los funcionarios responsables. Dice que las acciones de evacuación se desarrollaron caóticamente y con poca ayuda institucional, más bien con la colaboración de jóvenes voluntarios, encuadrados o no en organizaciones, y de los mismos damnificados.

También adjudica responsabilidades compartidas entre el gobierno nacional, el provincial y el municipal. En el orden nacional, refiriéndose al Ministerio del Interior, porque es responsabilidad de la Dirección de Protección Civil implementar las acciones tendientes a preservar las vidas humanas producto de los desastres naturales (decreto 1697/2004). En el orden provincial el Poder Ejecutivo es el responsable de declarar de emergencia las obras necesarias para casos de fuerza mayor como inundaciones (ley 11.340, decreto 486/08 y decreto 152/13). El gobierno provincial es responsable de la realización de obras hídricas de magnitud

En el orden municipal la ley 8.553 le confiere al intendente y la Municipalidad de La Plata la responsabilidad por los conductos de desagües pluviales. Luego del evento, se sancionó el Decreto 403/ 13, que declara en situación de catástrofe y emergencia el Municipio de La Plata, e instruye a la Jefatura de Gabinete municipal para la creación, organización y coordinación de un Comité Operativo de Emergencias Municipal (COEM), con el fin de prevenir, mitigar y asistir frente a situaciones de desastre. Más allá de llamadas a los teléfonos ante cada alerta meteorológico, la inmediata recolección de residuos, el dragado de arroyos o la ampliación de algún reservorio, poco se ha hecho.

5- Insuficiente capacidad de evacuación de los cauces: Como dice el documento citado “Estudios Hidrológicos Hidráulicos Ambientales en la cuenca del Arroyo del Gato (Romanazzi, Pablo, y Urbiztondo, Arturo; 2007): ”El sistema actual de evacuación de excedentes pluviales en la cuenca del arroyo del Gato y otros se presenta insuficiente aún para tormentas frecuentes de baja magnitud. Los sistemas de desagüe fueron diseñados con hipótesis de menor urbanización, mayor superficie absorbente y tormentas menos intensas y de menor frecuencia.
Durante las tormentas, la mayor parte de las conducciones funcionan a presión lo que provoca que la energía de la corriente intente salir por los sumideros y supere al terreno natural, con la consecuente presencia de agua circulando por las calles y la ciudad actuando como reservorio. A ello se suma la falta de mantenimiento de los arroyos y conductos”. Por otra parte no es conveniente realizar entubamientos rectangulares, como son frecuentes.
Según el ingeniero Ungaro, es importante, dejar el curso al aire libre. Nunca “entubar”, es decir, ponerle techo a las conducciones, que además tapan las cloacas ilegales que son los desagües pluviales. Cuando un entubamiento pasa de funcionar de pelo libre a lleno, las aguas friccionan contra el “techo” y su capacidad de descarga se reduce en más de un 20 %. Además dice que es más importante el revestimiento que el ensanche (afortunadamente, porque es muy difícil en el área urbanizada del Arroyo del Gato por la ocupación de la ribera), ya que al disminuir la fricción hace que los niveles bajen mucho. Sostiene que un canal, con una sección y pendientes determinada, al revestirse multiplica por 3 su capacidad de descarga. Según modelos matemáticos desarrollados por ejemplo por este ingeniero, el nivel bajaría más de 1 metro en el Distribuidor. La combinación de revestir y ensanchar aguas en el Arroyo del Gato pasando las vías permitiría reducir aún más los desbordes. Este ensanche a 60 metros está previsto por Hidráulica (sin embargo, otras opiniones aducen que revestir anula la capacidad de absorción).
Entonces lo más conveniente desde el punto de vista de la rápida evacuación sería dejar los cursos a cielo abierto, revestidos de hormigón, como La Cañada (Río Primero) de Córdoba y otros canales de la región. Pero ya se han entubado la mayoría, y los vecinos generalmente solicitan el entubamiento, por el mayor riesgo de desbordes, proliferación de ratas, mejora de la conectividad.

6- Ubicación de la ciudad: Tanto la ubicación de La Plata como Buenos Aires responden en gran parte a la aspiración de convertirlas en “ciudades puerto”. Más allá de sus ventajas estratégicas, si nuestra ciudad se hubiera emplazado más hacia las nacientes de los arroyos, quizás no hubiera sufrido tanto las consecuencias de las crecidas. Sumado a esto, su trazado, ejemplo de higienismo, no da respuesta a la topografía. Por eso el arquitecto Cristian Ramirez dice que La Plata es una ciudad planificada … para inundarse ! (claro que hasta la década del ’30 parte de los arroyos que la atraviesan estaban a cielo abierto).

7- Desordenado crecimiento: Se habrían construido más de 800 mil metros cuadrados entre 2003 y 2008, mientras que un millón de metros se edificaron en los últimos dos años anteriores a la inundación. La Ordenanza 10.703, Código de Ordenamiento Territorial y Uso del suelo de La Plata del año 2.010 habilitó la construcción de más torres en la zona céntrica, pero ya la Ordenanza 9.231 de la época de Alak había permitido las torres en los barrios, al mismo tiempo que se pavimentaron muchas calles de la periferia (lo que es un avance y un reclamo de los barrios). Más allá que un gran número de los edificios que se construyeron son inversiones especulativas, o para resguardar e incrementar los ahorros, se puede discutir si es correcto densificar o extenderse, ambas alternativas tienen por y contra. Pero lo cierto es que no fue acompañado de las suficientes obras de desagüe y otras infraestructuras.

El desarrollo urbano como está planteado, con el aumento caótico de la superficie construida y la consecuente disminución de las superficies absorbentes, la pavimentación progresiva de calles y embaldosado de veredas, la pérdida de suelo absorbente por la proliferación de invernaderos, han determinado un aumento del coeficiente de impermeabilidad y, sumado a las precipitaciones, aumento de la escorrentía superficial (Corriente de agua de lluvia que circula por la superficie y se concentra en los cauces). En vez de filtrarse al suelo, el agua es forzada hacia los cauces naturales.

Agravando todo esto, existen grandes zonas altamente urbanizadas emplazadas sobre los propios cauces y zonas aledañas. Esta ocupación de los valles de inundación sería el origen de los mayores daños registrados durante el evento.

Las intensas precipitaciones ocurridas en 2002 y, en la zona de Villa Elisa, en 2008, pusieron en situación de grave colapso el sistema de desagües. Sin llegar a esa situación extrema se comprobó, en varias oportunidades, que el sistema actual presenta deficiencias en la evacuación aún con lluvias de menor intensidad, por lo que se hizo necesario encarar un estudio exhaustivo que detectara las principales causas de tales deficiencias (Informe de la Facultad de Ingeniería) La repetición de eventos puede y debe servir a la consideración de un plan de manejo de la emergencia. Desgraciadamente los estudios quedaron inconclusos, y más todavía las obras y acciones, y no hubo un plan de contingencia, el que recién se estaría implementando.

Entonces, como dice un artículo sobre riesgos ambientales, la exposición a los peligros de inundaciones aumenta significativamente por la ocupación de las planicies de inundación de ríos y arroyos, y en las zonas más densamente urbanizadas, por la alteración total de los cauces que desaparecen o se convierten en canales entubados sin posibilidades de autorregulación durante una crecida.

Éstas son las principales causas de las catástrofes urbanas producidas por inundaciones, independientemente de la relación directa entre inundaciones y precipitaciones: las catástrofes no se producen debido a un aumento de las lluvias, sino a la combinación de factores complejos dentro de los cuales la falta de planificación urbana y la gestión inadecuada del riesgo son preponderantes.

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