Energías

La vía sin carbono de América Latina

 ENERGIAS AMÉRICA LATINA ECONOMÍA SIN CARBONO

Los países latinoamericanos están tratando de equilibrar la acción climática con el crecimiento económico, a través de la política nacional y en las negociaciones de clima de la ONU, en un intento por proteger la prosperidad futura de graves efectos del cambio climático.

La región está desafiando la sabiduría convencional de que hacer frente al cambio climático socava el crecimiento económico, con el argumento de que la acción del clima ofrece una oportunidad para dejar atrás el desarrollo tradicional, al tiempo que ofrece bajas emisiones de carbono, el desarrollo sostenible.

Siguiendo la principal conclusion del Informe Stern sobre la Economía del Cambio Climático, de que tomar medidas ahora para reducir las emisiones es más barato que hacer frente a los impactos del clima después, estos países respaldan fuertemente un régimen mundial ambicioso para evitar estos costos futuros.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dice que estos costos podrían llegar a US$ 100 mil millones al año en la región para 2050, aun cuando la temperatura media global no pase de 2˚C.

Los ejemplos de Brasil, México y la República Dominicana indican que las políticas climáticas no necesariamente socavan el crecimiento económico, a la vez que un ejemplo de Ecuador revela cómo el clima corren el riesgo de ser dejados de lado por la necesidad de utilizar los recursos naturales.

Brasil ha establecido un objetivo de reducción de gases de efecto invernadero nacional de alrededor de 36 por ciento de las emisiones previstas en 2020. En Brasil las emisiones de gases de efecto invernadero cayeron casi un 39%, con una caída de 76% en las emisiones acumulativas de la deforestación, entre 2005 y 2010.

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Brasil atribuye las mejoras en la protección de los bosques a una serie de políticas llevadas a cabo en 2004. Sin embargo, la investigación matiza que la disminución de los precios de los productos agrícolas fue lo que también dio lugar a una reducción de la deforestación. Como sugiere el experto Eduardo Viola la reducción de las emisiones no necesariamente significa poner en peligro el crecimiento económico. Desde 2005-09 Brasil redujo drásticamente sus emisiones de carbono, con un crecimiento económico del 3,5% anual.

México fue el primer país en desarrollo en crear una ley general sobre el cambio climático en 2012 con los objetivos de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 30% para 2020 y en 50% para 2050.

La ley también establece que el 35% de la energía debe provenir de fuentes renovables para 2024. Las inversiones en energía renovable en México crecieron de 352 millones de dólares a $1,900 millones en 2012, destacando la oportunidad de combinar la energía limpia con la creación de empleo.

La República Dominicana recientemente presentó un compromiso voluntario para reducir 25% de emisiones absolutas de 2010 para 2030. El plan, establecido por la ley,  prevé la creación de 100.000 puestos de trabajo permanentes, y ampliar la capacidad de energía renovable y la integración de un desarrollo bajo en carbono en el sector turístico.

ENERGÍAS AMÉRICA LATINA ECONOMÍA SIN CARBONO ECUADOR

Las políticas relacionadas con el clima pueden ser socavadas por la necesidad de utilizar los recursos naturales para el crecimiento económico. La Iniciativa Yasuní-ITT de Ecuador busca compensar con la mitad del valor estimado de ciertos yacimientos de petróleo sin explotar, a cambio de dejar a estos recursos sin tocar.

Los fondos están destinados a proteger los parques nacionales y la promoción de las energías renovables. Sin embargo, el plan ha recaudado hasta ahora menos de US$ 500 millones, lo que llevó al presidente Correa a anunciar una nueva evaluación de la iniciativa y sus límites a la extracción de petróleo.

Las economías de América Latina está creciendo rápidamente y creando nuevas clases medias con objetivos de desarrollo de infraestructura importante. Estos países pueden tomar ventaja de las oportunidades y ventajas competitivas que surgen en un mundo futuro limitado de carbono, a través de la introducción temprana de las políticas sobre el clima para las economías de carbono de bajo consumo.

La región requerirá casi el doble de su capacidad de potencia instalada de aproximadamente 600 GW en 2030. Sin embargo, el BID dice que América Latina puede hacer frente a sus futuras necesidades de energía a través de fuentes renovables , incluyendo la solar y la eólica, suficientes para cubrir 22 veces su necesidad de electricidad proyectada para 2050.

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