América Latina

Los mensajes de tres ríos desbordados

Las crecidas del Paraná, el Uruguay y Paraguay, que causaron varios muertos y forzaron la evacuación de unas 150 mil personas en cuatro países de la región (Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina (mapa, infobae.com), renuevan el debate sobre la imprevisión de los Estados para proteger a poblaciones y urbes ribereñas y sobre su incapacidad para frenar desmontes y replantearse un modelo productivo insustentable para la Tierra en el Siglo XXI.

Los científicos avisaron (los impactos de este tremendo El Niño 2015-2016 estaban anunciados), y de hecho los gobiernos reaccionaron con compromisos frente al calentamiento global en la Cumbre Climática de París 2015, atemorizados por las consecuencias que tendrá para el propio sistema de poder que encarnan.

Sin embargo, habrá daños naturales irreversibles, como esta vasta inundación en América del Sur, aun cuando se empiecen a tomar medidas pronto. Ahora, al menos, urge una rápida adaptación a mayor escala y la región no debería esperar una lluvia de ayudas de los países en desarrollo para encararla. 

A su vez, las grandes obras de infraestructura, que es la primera promesa que hacen los políticos, como Mauricio Macri en Concordia (Entre Ríos), pueden resultar antes un negocio para algunas constructoras que un imprescindible replanteo sobre las urbes, su actividad, sus franjas sociales más postergadas y el futuro de su relación con los grandes ríos. 

 

La crecida del río no es una sorpresa para los meteorólogos. Los investigadores vienen advirtiendo desde hace meses que el fenómeno de El Niño de este año sería más intenso de lo habitual, que habría lluvias copiosas y que el pico de las precipitaciones ocurriría a fines de diciembre. Es lo que está sucediendo.

“El exceso de lluvias viene desde hace tiempo -explica la doctora Matilde Rusticucci, directora del Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA-. Hay que tener en cuenta que las inundaciones se producen por el agua caída en toda la cuenca y no solamente en las proximidades de una ciudad. En este caso, en Brasil y Paraguay.

La dinámica de los ríos es compleja. Si bien hay represas en algunos lugares, cuando se ven superadas largan el agua de golpe y las inundaciones se producen aguas abajo. Los suelos, por otra parte, están saturados. Como ya no pueden absorber más, el agua va directo al río y las ciudades costeras se ven afectadas.”

Según la investigadora del Conicet, no cabe duda de que el exceso de agua llegará al Río de la Plata. “Como es más ancho, tal vez no lo afecte directamente -especula-, pero puede haber inundaciones en el Delta.” Según los pronósticos, El Niño sólo se atenuará en otoño, de modo que también las inundaciones podrían extenderse en el tiempo.

Para el consultor meteorológico privado Enzo Campetella, en Concordia, en los próximos seis días podría llover 40 o 50 mm, pero en el alto Uruguay las lluvias podrían superar los 150 mm. “El problema es que la represa de Salto Grande está totalmente superada”, subraya.

“El Instituto Nacional del Agua trabaja muy bien en la predicción de las alturas de los ríos, pero da la impresión de que falta coordinación por parte de las ciudades en la prevención de estos eventos -concluye Rusticucci-. Las áreas afectadas no corresponden a asentamientos ilegales. Ésta es la dinámica natural del río y hay que prepararse.”

Fuente, Nora Bär, La Nación.

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