Historias

¿Llueve mañana? Fijate en Twitter

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La Meteorología 2.0 está transformando la comunicación masiva del tiempo creada décadas atrás por la  TV.  A los presentadores del tiempo, las redes sociales les potencia la tarea pero su antiguo monopolio es amenazado por tuiteros y demás internautas, verdaderas estaciones meteorológicas ambulantes. En el mundo, nunca hubo tanta información meteorológica y climática, ni de acceso tan inmediato, para una audiencia tan global. La demanda crece y crece… aunque la Naturaleza siga desafiando a los mejores pronósticos y sigamos fracasando en querer controlar el tiempo como quisiéramos. Aquí, historias varias.

Un escritorio vacío en el cuartel central de la Weather Network TV de Oakville, Ontario (Canadá) nunca pasa mucho tiempo así, vacío. En cuestión de segundos, se llena de tazas de café con marcas de lápiz labial, mapas del país y montones de datos meteorológicos impresos. Suzanne Leonard Feliz, conductora del programa por la tarde, se inclina hacia delante, apoya el bolígrafo sobre sus mapas, mientras escucha al meteorólogo del piso dándole las últimas novedades del tiempo desde la otra punta de la mesa. Cinco monitores brillan con imágenes de radar y de satélite mostrando cómo se desplazan frentes, marcando temperaturas y lluvias sobre la costa atlántica.

“Canadá es un país grande, donde el tiempo siempre está cambiando”, dice Suzanne.

Argentina también es un país extenso, aunque de climas más templados. La sucesión de algunos fenómenos extremos han variado durante los últimos años la cantidad y calidad de atención que la sociedad ponía tradicionalmente en cuestiones de meteorología, tradicionalmente centrada en la relativa banalidad de un asado o de algún acontecimiento familiar, social y hasta deportivo.

Ese cambio viene por caminos convencionales, con meteorólogos ganando espacios fijos durante toda la jornada en programas de radio y de televisión, pero más recientemente a través de las redes sociales y, en particular, de Twitter.

Facebook es preferido para difundir entre grupos de aficionados y expertos a la meteorología y el clima las novedades, imágenes y documentos de lectura menos inmediata y más extensa.

Con este paso de la Meteorología 1.0 a la Meteorología 2.0 le ha salido una competencia a los sitios de noticias, que desde su comienzo en los 90 incluyeron información meteorológica básica, y a los portales especializados más consolidados y de alcance global, como accuweather.com, weatherchannel.com o la singular windguru.com.

Pero Twitter, creado en 2006, conlleva ventajas propias. Es de acceso fácil y rápido en los teléfonos móviles, de contenido inmediato, corto de lectura, contundente para alertas y servicios. Por ahora prima eso, el aviso, el servicio y la difusión de curiosidades en imágenes como eclipses, amaneceres o, en su versión menos amable, fenómenos extremos como tornados o inundaciones . Nada hace pensar, por ahora, que haya olas de interesados en conocer y debatir los asuntos más arduos del calentamiento global y el cambio climático. Los hay, pero son círculos más cerrados, de aficionados, de especialistas, de tribus.

HISTORIAS TWITTER SUZANNE LEONARD FELIZ

Suzanne Leonard Feliz, en pleno trabajo.

Mientras tanto, decenas de miles y miles –por ahora- de seguidores reciben en Argentina al instante pronósticos, alertas, información relacionada y comentarios variados de profesionales como Mauricio Saldívar (@mnsaldivar, Canal 13), Leonardo de Benedictis (@leodebenedictis, Radio Continental y 360 TV), Fernando Confessore (@ferconfe, TN), medios con equipos oficiales de meteorólogos como Radio Continental (@pronostico590) y hasta de autodidactas del radar y los satélites como Pablo Benedetti (@climaencapital). Amigos cotidianos sin hora de referencia, mañana, tarde o noche. O madrugada.

De Benedictis: “Hay situaciones particulares en las que uno viene avisando: va a haber una tormenta fuerte mañana a la noche. Y ya llegando esa noche, me quedo con un ojo abierto y voy viendo que se atrasa un poquito, y me quiere ir a dormir porque mañana me levanto a las 4.30 para ir a la radio, pero me quedo viendo a ver si viene o no viene. Y cuando está llegando, entonces twiteo: ‘En media hora ya la tenemos encima, es fuerte”, o no tanto, o lo que sea’.

Twitter 1 Canadá weatherman Percy Salzman

Y DECÍAN QUE IBA A SER ABURRIDO

A mediados de los años 60, la televisión argentina ejercía todavía cierto liderazgo del medio en Sudamérica y, como en otros aspectos, siguiendo los modelos más modernos importados desde Estados Unidos el Canal 13 incorporó en su único, central espacio de noticias en vivo de la noche, Telenoche, un espacio de información meteorológica y de pronóstico.

Los mapas del país con líneas de temperatura y de presión, frentes de tormenta, áreas de precipitaciones y demás información meteorológica saltaban de las contratapas de los diarios de papel a las pantallas en blanco y negro. En la radio, hasta no hace mucho, era típico trabajo de principiante llamar cinco minutos antes de noticiero de la hora al teléfono del Servicio Meteorológico Nacional para anotar los datos del tiempo y, eventualmente, del pronóstico. A mano, para que el locutor los leyera.

El personaje, el hombre del pronóstico, el “weatherman” existía, por supuesto. Su nombre era Dalmacio Mazzola, un meteorólogo profesional, de aspecto muy formal pero afable, que sólo disponía de unos amplios mapas tomados por la cámara y la voluntad de los televidentes de comprender ese menjunje de isobaras e isotermas, si la antena de la casa regalaba una imagen precia esa noche y el momento de la cena no había desviado la atención hacia algún otro asunto. En el final, bien al final del programa.

Más de diez años antes, todavía, Percy Saltzman se convirtió en el primer “weatherman” de la televisión en inglés de Canadá. Ahora nonagenario, Saltzman recuerda cuando envió al naciente canal angloparlante canadiense su propuesta de presentar el tiempo.  Había formado parte del plan de entrenamiento aéreo del Commonwealth británico durante la II Guerra Mundial preparando pronósticos para la División Meteorológica del Departamento de Transporte y enseñando meteorología a las tripulaciones.

HISTORIAS TWITTER THE WEATHER MAN FILM

El hombre del tiempo, encarnado por Nicolas Cage.

Aunque estaba más que calificado para explicar el tiempo a una audiencia nacional, no fue fácil convencer de eso a la cadena CBLT-TV, la actual CBC Toronto. En el 1952, los diarios empezaron a hablar del ingreso de Canadá en la era de la televisión y Saltzman se decidió a enviar una propuesta al canal.

“No pensé que el asunto podría tener un espacio”, confiesa el anciano meteorólogo. “¿Quién querría ver a un tipo, una cabeza parlante hablar sobre el tiempo: la cosa más aburrida del mundo”, recuerda, con una sonrisa. Eso era lo que pensaban entonces. De hecho, tenían el mismo punto de vista sobre la presentación de noticias. Decían: ¿quién quiere ver a una cabeza parlante hablando de noticias?  ¡Qué aburrido! Por supuesto, se equivocaron en ambas cosas”.

Hoy, una rápida búsqueda por Google sobre el legendario Mazzola, en cambio, sólo lleva a un puñado de comentarios personales de internautas que se preguntan por su destino y entre ellos, expresivamente, el meteorólogo Saldívar, divulgador científico y experimentado presentador televisivo del tiempo, uno de sus sucesores:

“Gracias @HectorDSaga Si tiene otro dato de Dalmacio Mazzola, meteorólogo de Telenoche en los 60´s se lo agradezco, no encontré info sobre él”.

METEO 2.0

TWITTER SALDIVAR

El meteorólogo Mauricio N. Saldívar.

Mientras tanto, Saldívar se aplica a su cuenta de Twitter (@mnsaldivar – Meteorólogo y divulgador científico con especialización en Ambiente. Apasionado por la meteorología), donde tiene casi 170 mil seguidores y más de 32 mil tweets en los que expande su participación más allá de avisos meteorológicos y fenómenos astronómicos, con comentarios de actualidad, chascarrillos, explicación de refranes como “turco en la neblina” y, a menudo, consideraciones políticas.

“Estamos ante el paso de la Meteorología 1.0 a la Meteorología 2.0. La presencia de la meteorología en las redes sociales de Internet es indispensable, no puede estar sin participar del proceso. En mi caso, tiene posibilidades de servicio, pero también de divulgación científica de lo que es la meteorología y el clima. En lo práctico, sirve para mitigar el riesgo de eventos, como el de La Plata, para el cual no hubo pronóstico: no había nada y yo me encontré como uno de los pocos meteorólogos que estaban twitteando para orientar e informar. El SMN no había informado, estaba a ciegas, llegó tarde”.

La información meteorológica resultaba  “aburrida” a los pioneros de la televisión canadiense. En contraste, en Argentina, es una sociedad  obsesionada casi con la “sensación térmica” y, más recientemente, desde la destructiva pedrada de 2005 en Buenos Aires, con las alertas de granizo. Sobre todo en las urbes, se respira una ansiedad informativa por los cambios meteorológicos que la inmediatez de las redes sociales ha potenciado sin límites todavía a la vista.

Unas semanas después de las trágicas inundaciones de principios de abril en La Plata y en Buenos Aires, con más de 60 muertos, miles de damnificados y millones de pérdidas materiales, el director del SMN, Héctor Ciappesoni, se alarmó  él mismo por las alarmas, tan viralmente fácil de desparramarse por redes como Twitter, y se quejó de las distorsiones en los medios de comunicación masivos.

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“El SMN produce y emite sus pronósticos, avisos y alertas siguiendo estándares elaborados cuidadosamente por la comunidad científica y consensuados internacionalmente a través de la Organización Meteorológica Mundial, que en todos los casos tienden a informar a la población oportuna y pertinentemente, sin generar sensacionalismo ni promover reacciones de alarma”, dijo, lamentó el “reiterado empleo inexacto de la terminología meteorológica y del uso habitual en los medios de comunicación de recursos estéticos tendientes a generar inquietud en la población” y pidió lo básico: “tengan a bien indicar pertinentemente la fuente de la cual se ha obtenido la información” y mencionen al SMN si usan sus datos en la televisión.

En esa misma línea ha opinado la popular Nadia Zyncenko (Nadia 6.30, Canal 7,M @NadiaZyncenko): “Todos los pronosticadores de TV son muy buenos meteorólogos. El problema no es la abundancia de la información climatológica sino la manera en que se la difunde. Yo soy muy prudente a la hora de dar algún tipo de alerta. Creo que el desafío de los meteorólogos es no ponerle sentido dramático a la información que brindamos. Hay que dar información corta y clara. ¿Cuántos alertas por caída de granizo se dan por año y cuántos efectivamente se producen?”.

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Y AL FINAL, EL SMN SE SUBE A LAS REDES

Tiempo Inestable preguntó con más detalle en el SMN:

“Los profesionales meteorólogos que trabajan en medios, conocen la complejidad de la materia, y la enorme responsabilidad que implica informar a la gente, por lo tanto,  en la mayoría de los casos, lo hacen con mucha responsabilidad, utilizando lenguaje apropiado y sin buscar generar  alarma en la población.

Hay, como ocurre con todos los medios, mucha cantidad de información  y de diversas calidades. Abundan páginas en Facebook y cuentas de Twitter en donde se elaboran pronósticos y alertas desde aquí, desde la región y desde todo el mundo. Incluso hay muchas estaciones meteorológicas de la Red Nacional  que tienen sus páginas en Facebook.  En este universo de inmediatez y fuentes emisoras, los usuarios van determinando cuales son las fuentes relevantes, los usuarios y páginas que merecen atención porque informan verazmente.

-Tiempo Inestable: ¿Cómo se prepara el SMN para tener presencia en las redes y para qué las usaría? ¿Cuál sería la diferencia con el uso que dan meteorólogos profesionales o aficionados?

-SMN: Si bien algunos departamentos ya han desarrollado su presencia en los medios sociales, el SMN está próximo a  implementar sus cuentas oficiales en las redes sociales más importantes, con el objetivo primordial de difundir pronósticos, avisos y alertas. Ahora, un factor clave para nosotros es la responsabilidad con que se implementen, porque somos el organismo oficial especializado en la materia y debemos prever todo tipo de situaciones, considerando que la característica de estos medios, además de la inmediatez, es la interacción, la conversación permanente con los usuarios.

En este momento un grupo de trabajo de los Departamentos de Sistemas, Pronóstico, Desarrollo y  Prensa está trabajando para implementar la presencia digital del organismo en el corto plazo. Además estamos trabajando también para el desarrollo de aplicaciones web y alianzas con compañías de telefonía móvil.

-TI: ¿Puede ser tan decisivo el uso de redes para prevenir alarmas de tormentas (caso La Plata) o es mejor suponer que sólo mitiga el riesgo? Tanta posibilidad técnica hace pensar que el servicio meteorológico no puede equivocarse.

– SMN: Son, sin duda, herramientas y medios que suman muchísimo para difundir la información meteorológica. Pero no podemos decir que puedan ser decisivas.  

HISTORIAS TWITTER APPS

#PRONÓSTICO

“Me interesa que el SMN use las redes sociales –comenta Saldívar- porque me interesa que funcione bien. Yo también haré mejor mi trabajo, al margen de que se lo considere competencia. Los meteorólogos están ocupando un espacio propio pero, en parte, también uno en el que el servicio podría disponer de una herramienta de comunicación directa con el público. Si no estás vos, alguien lo ocupa”.

De Benedictis (Radio Continental-@pronóstico590 y 360 TV) recuerda cuando comenzó a trabajar en el canal, en 2011. “Todos venían de otros medios, otros canales y radios, y lo primero que me dijeron es ‘tenés que tener Twitter, porque para vos es súper importante’. Entonces me empecé a meter y me resultó una cosa medianamente sencilla, viendo a otros colegas. Es lo que hacemos ahora todos, como poner un pronóstico diario típico, va a hacer frío, calor”.

“Tengo muchas consultas y siempre hay una respuesta positiva, sacando algún insulto excepcional. Al primer error de pronóstico imaginé que no iba a tener seguidores, pero no. Twitter te facilita la cuestión de la velocidad. Sí, puedo errar un pronóstico, pero sirve también para que yo vea que se está generando una tormenta y pueda avisar, ‘ojo que en dos horas podemos llegar a tener una tormenta’. Lo que tienen las redes sociales es que es algo descontracturado, sin protocolos. En la radio, en el medio del programa de Víctor Hugo Morales, por ejemplo, tengo que pedir un momento…  Ya tengo ahí una pérdida de tiempo, entre comillas, que puede ser súper valiosa. No se puede cortar la nota para decir que va a llover. Y cuando son las 3 de la mañana, no estoy en la radio ni en la tele, veo que va a llegar una tormenta, porque eso nos pasa comúnmente, y siento una responsabilidad de avisarlo”.

“En el caso de La Plata, cuando ya estaba lloviendo, abrí la computadora para ver qué estaba pasando (había sido padre hacía pocos días y estaba de licencia). Pero para mí, cuando el evento está ocurriendo, ya es tarde. Eso pasa a ser una noticia, y no una responsabilidad meteorológica. Esa es la diferencia que es difícil para entender. Ya no te puedo decir probabilidad de lluvia”.

“Es cierto que la gente, cuanto más tecnología se le muestra, más se olvida de que esto es una cuestión de probabilidades. También es cierto que sin las herramientas meteorológicas de hoy en día no podríamos hacer buenos pronósticos. En los últimos 20 años hemos pasado de tener 75% de aciertos a tener 95% según la época del año. Y eso se debe a la tecnología”.

De su larga experiencia como divulgador, Saldívar reflexiona: “Hay gente que todavía no entiende que la meteorología no es una ciencia exacta, que a veces uno puede ser preciso, con precisión de minutos, y ante otros fenómenos no. Cuando hay incertidumbre, yo trato de expresarla abiertamente”.

RADARES DUAL POL EZEIZA

MUCHOS TWEETS, POCOS BITS

El SMN fue el tercer servicio meteorológico nacional creado en el mundo, hace 141 años, pero estuvo casi 50 años bajo control militar y recién en 2007 volvió al ámbito civil. En un tiempo contó con 300 estaciones meteorológicas generales, puestos pluviométricos en cada estación de tren, pero perdió dos tercios de ellas y ahora procura recuperarlas. En Argentina, decididamente, la tecnología de la comunicación privada a través de redes se expande a una velocidad que no logra alcanzar, y aprovechar, el sistema de información meteorológica pública.

Hay zonas sin cobertura de radar meteorológico y, de hecho, el día de las inundaciones en La Plata pasó horas vitales sin funcionar el de Ezeiza, de los pocos que tiene el país, con los de Pergamino, Paraná y Anguil, La Pampa (contra más de un centenar de Estados Unidos, por ejemplo).

Ciappesoni reconoció que se necesitan dos radares más para tener correctamente triangulada sólo la zona metropolitana, pero se necesita invertir alrededor de un millón y medio de dólares por cada uno.

Del otro lado del micrófono, De Benedictis relaciona naturalmente las posibilidades de su trabajo de comunicador del tiempo con los recursos tecnológicos a disposición (en países desarrollados las  cadenas de televisión más poderosas tienen sus propios radares meteorológicos, como los radares Doppler de CNN y NBC en Estados Unidos).

“Según la radarización de un país, se puede mostrar por ejemplo el desplazamiento de una tormenta, como la de La Plata. Uno puede explicar: ésta fue la tormenta que estuvimos anunciando pero no llovió en Buenos Aires y lo que ocurrió es que la tormenta fuerte pasó por San Fernando y Tigre y no nos pegó a nosotros en Capital por casualidad. Ese tipo de cosas ayuda mucho al meteorólogo: no es que no la pegué, que no sé nada, sino que pasó 5 km al norte y en realidad zafamos. No es que no sabíamos nada, sino que tuvimos una precisión de 5km, que en la meteorología es absolutamente nada”.

“Por otra parte, creo que recién está arrancando lo del meteorólogo en los medios. Si  comparamos con otros países, nos falta evolucionar mucho, principalmente en cuanto a tecnología, en especial la que disponen los presentadores allí. Y fuera eso, la información en general es más o menos la misma, pero tienen presencia más importante, un momento central”.

TWITTER TAPA

LA HORA DEL RETWEET

En un reciente Congreso Nacional de Meteorología (Congremet), Saldívar publicó un trabajo sobre “La meteorología en tiempos de las redes sociales”, en el que analizó su uso por compañías privadas, profesionales y organismos de meteorología.

Uno de los aspectos más interesantes que recogió fue cómo organismos estatales reconocidos mundialmente como el NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) estadounidense y el Met Office británico “ya han comenzado a aprovechar el poder de conectividad de las redes sociales para mejorar la obtención de información a través de la colaboración de los usuarios mejorando su productividad (mejores pronósticos), la innovación en el servicio, la reputación del organismo y la forma en que se involucra éste con la sociedad”.

Saldívar se propuso “desmitificar los temores que puede generar el disponer de un feedback del usuario “sin filtros” a través del manejo de la reputación”.

“Los meteorólogos están tomando conciencia día a día de la función social que cumplen y eso sigue evolucionando”, según De Benedictis. “A mí, me pasa que en Twitter pongo una frase, un pronóstico y recibo una respuesta de ‘hoy no la pegaste’, pero el pronóstico fue perfecto. Vuelvo a leer lo que yo puse en el tweet, y veo que está claro, pero tal vez no está claro para el común de las personas, que no tiene por qué saber qué quise decir en ese momento. Entonces trato de cambiar ese mensaje, decirlo de otra manera. Está cambiando lo que la gente sabe, estamos aprendiendo a comunicar y la gente está aprendiendo a comprender el mensaje, hay un aprendizaje de los dos lados. Antes un mensaje no quería decir mucho, y ahora hay mucha gente que lo está interpretando bien. Eso es una mejora, del mensaje y de la recepción”.

Y LA HORA DEL AFICIONADO

HISTORIAS TWITTER PRINCIPE CARLOS

El príncipe Carlos, como weatherman de la BBC…

Durante años, los presentadores aspiraron a ganarse ante el público la misma credibilidad de los periodistas que trabajan duro, a romper el estereotipo de sonrisa radiante y buena pinta. Eso pasaba en las primeras épocas de mapas en pizarras y marcadores de colores, pero ahora los avances tecnológicos en la ciencia de pronosticar el tiempo han cambiado tanto la actitud de las audiencias como la de los ejecutivos respecto de la presentación de la información meteorológica. En los últimos años, se ven más mapas, más datos y más información del tiempo para el público en general que nunca antes, y aun así la gente quiere más (ver).

¿Qué quiere, además de saber el pronóstico para su asado, su trabajo a la intemperie, su fiesta, su viaje? Si está en una red social, naturalmente, quiere participar.

“Hoy en día lo que se puede hacer con el avance de la tecnología, con Twitter, es poner una foto, o subir un video, es mostrarle a la gente que no hubo un error, que hubo una tormenta que pasó cerca, que no nos dio a nosotros, pero pasó cerca, porque una persona que vive en Liniers nos manda una foto con un granizo que le cayó a él pero la gente en el Centro podrá decir, acá nunca cayó granizo. Eso juega a favor de los meteorólogos”, dice De Benedictis.

Pablo Benedetti (@climaencapital), con sólo 21 años, es un caso especial y tal vez anticipatorio de lo que es surfear una red social con hambre de conocimientos de meteorología y clima. Primero fue el interés por saber si podía dar sus clases de tenis privadas, lo elemental. Después un hambre voraz por saber cómo determinarlo sin depender de otros. Ya consumía normalmente Nat Geo y Discovery Channel). El SMN, asegura, no le conformaba pero sin tomar un curso se las ingenió para encontrar imágenes de radares y satélites, y a verlas hasta entenderlas, como los datos de WindGuru.

HISTORIAS TWITTER VIEJO PRESENTADOR

“Aprendí a esperar tormentas”, dice, “y me encantaría dedicarme a la meteorología y vivir de ella, aunque tengo claro que para eso tengo que estudiarla (ahora estudia, pero una carrera de ciencias económicas)”. Como fuere, la pasión pone a este audodidacta a competir en cantidad de seguidores con De Benedictis (casi 11 mil), o Confessore (unos 13 mil).

Y mientras Confessore privilegia los pronósticos de los partidos de fútbol del fin de semana y De Benedictis, más conservador con su información, despunta su preferencia por las formas de las nubes, Pablo dedica largas horas del día y del fin de semana para ofrecer a sus seguidores un “pronóstico a la carta” ahí donde estén o a donde quieran ir. “Una vez me putearon por el pronóstico que di, pero no más que eso”.

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