Cambio Climático

Los bosques (y el debate) arden en Australia

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(Climate Central).- Los incendios forestales de octubre de 2013 en Australia consumieron al menos 143 mil hectáreas cerca de Sydney y son ya los quintos más costosos de la historia del país.

Todo parece indicar que estos incendios están en sintonía con lo que puede esperarse de un calentamiento global, pero falta determinar la conexión exacta y el asunto ha generado un gran debate que involucró al gobierno.

El tiempo en Nueva Gales del Sur sigue favoreciendo los incendios. Si bien se esperaba que las temperaturas descendieran luego de alcanzar los 33,3 °C en Sydney, la baja humedad combinada con vientos sostenidos de hasta 40 km/h podrían reavivar las llamas.

Las primeras estimaciones consideran que el costo de estos incendios asciende a 97 millones de dólares, según Jeff Masters del Weather Underground de Australia. Esto los coloca en el quinto lugar de la lista de los incendios forestales más costosos de la historia australiana.

Y esta cifra podría ascender porque las áreas más afectadas aún no fueron evaluadas y quedaban aún 64 focos en todo el estado, 25 de los cuales aún sin controlar.

La magnitud de los incendios cuestionan sobre qué rol cumplió el cambio climático. El martes, Christiana Figueres, secretaria de la la Convención de Cambio Climático de las Naciones Unidas, dijo a la CNN que el cambio climático está “absolutamente” relacionado con los incendios, a pesar de que resta un estudio oficial de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

CC INCENDIOS AUSTRALIA PREMIER TONY ABBOT

En cambio, el primer ministro de Australia, Tony Abbot (en la foto), opinó que “el fuego es parte de la experiencia” australiana.

Eso es cierto de varias maneras. El fuego ha ardido en Australia en el pasado, inclusive en Black Friday Bushfire, que en enero de 1939 llegó a quemar 5 millones de hectáreas y es considerado uno de los incendios más grandes del mundo.

En ese momento no hubo una conexión directa entre los incendios forestales y el cambio climático, pero eso no significa que no haya factores indirectos para tener en cuenta ahora y en el futuro.

“Puede que no veamos una señal estadísticamente significativa en cuanto a los incendios actuales durante muchas décadas, debido al año a año y a las variaciones regionales”, dijo Lesley Hughes, una ecologista de la Universidad Macquarie, en las afueras de Sydney, y miembro del Consejo de Clima de Australia.

Mucha de esas variaciones tienen que ver con patrones como el fenómeno climático El Niño, que tiende a causar sequías y La Niña, que tiene efectos opuestos. Otras variaciones que tienen lugar durante décadas agregan más capas de complejidades.

De todas maneras, el cambio climático está exacerbando las condiciones que favorecen los incendios forestales.

“El sudeste del país padeció una sequía a largo plazo, al mismo tiempo el aumento de días calurosos y olas de calor”, sostuvo Hughes y recalcó que “ambas situaciones contribuyen a un significativo aumento de riesgo por incendios”.

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Chris Burt, del Weather Underground, explicó que los incendios más graves ocurren cuando está terminando el verano y comienza el otoño y las temperaturas son por lo general más calurosas. Sin embargo, las investigaciones demuestran que los fuegos más temibles llegan en la primavera, en gran parte del sur del país.

Una de las razones es la temperatura más alta. Han aumentado en todas las estaciones, pero en particular en la primavera, que comienza en septiembre. Desde 1960, las temperaturas en esa estación subieron un promedio de 1,62 grados F en todo el país. Otra de las razones es la humedad, que descendió.

Estas condiciones contribuyeron a un alargamiento de la temporada de incendios que además, aumenta su intensidad. Por ejemplo, el tiempo anual de fuego extremo aumentó significativamente en las siete estaciones analizadas en Nueva Gales del Sur, para el período 1.973-2.010.

El mismo estudio encontró que en 24 de 38 estaciones meteorológicas de Australia se produjo un aumento significativo. Sólo una estación informó de una disminución.

Esta primavera es el primer ejemplo de cómo luce un incendio extremo. Este incendio llega de la mano del septiembre más caluroso en el país y de un octubre que padeció temperaturas records, sobre los 89,6°F. Australia está, además, en la mitad de su período más caluroso desde que empezaron a registrarse las temperaturas.

Otra investigación sugiere que las tendencias del aumento de incendios continuarán en el siglo 21. En la región de Sydney estiman que continúe un clima más seco.

Para 2050, la sequía a largo plazo junto con altas temperaturas y baja humedad podría aumentar el número de días en que las condiciones son propicias para grandes incendios hasta en un 84 por ciento. El número de días de peligro extremo de incendios podría triplicarse también.

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Un aumento de los incendios en Australia podría tener consecuencias globales. Cuando los bosques se queman, emanan gran cantidad de carbono a la atmósfera. Los grandes bosques alrededor del mundo emiten aproximadamente 1,45 billones de toneladas de carbono anualmente. Si fueran de un solo país, los convertiría en el séptimo emisor de gas del mundo, cerca de Rusia y Japón.

En un informe a las Naciones Unidas, el gobierno australiano estimó que los incendios de enero de 2003 representaron una tercera parte de las emisiones de carbono para el año entero.

El aumento de las probabilidades de incendio forestales podría aumentar las probabilidades de reacciones climáticas peligrosas donde el clima más cálido y seco enAustralia contribuye con más incendios que contribuyen a un mayor calentamiento.

Las acciones humanas son el origen de la mayor incógnita en cuanto a futuros incendios forestales de Australia. Las emisiones globales de carbono desempeñarán otro rol, porque menos emisiones podrían traducirse al clima como menos incendios extremos. Sin embargo, el manejo de la tierra va a ser igualmente importante en la determinación de las condiciones locales.

En las décadas del 80 y el 90, Australia decidió proteger más tierras y conservarlas, que en las décadas anteriores. Sin embargo, esa decisión no estuvo acompañadas con un aumento de presupuesto para el control y manejo de incendios. Estos factores, acompañados con condiciones de calentamiento y sequía podrían ser vistos como los mayores precursores de la “plaga” de incendios que afecta al país desde el 2000.

Lesley Hughes, miembro del Consejo de Clima de Australia, dijo que el manejo de las tierras es “un área disputada porque la mejor gestión de los incendios para las especies no es necesariamente lo mejor para proteger la vida y la propiedad”.

Encontrar un balance entre estos factores, a veces intereses que compiten, determinará la forma de los bosques de Australia y cómo responden al cambio climático.

Traducción y edición: Jimena González.

Texto original aquí

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