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Migraciones, ambiente y cambio climático

La Organización Internacional para las Migraciones publicó en agosto de 2017 este primer estudio original sobre el impacto del cambio climático en las migraciones dentro de América del Sur, con un estudio de casos que se detallan a continuación.

(Presentación de Diego Beltrand, Director Regional de OIM para América del Sur).- El nexo entre el medio ambiente y la migración no es nuevo. Los seres humanos llevan siglos desplazándose como respuesta a los cambios que se producen en su entorno.

Sin embargo, el interés por el tema ha ido aumentando desde 1990 debido a las consecuencias del cambio climático, los desastres naturales y la degradación ambiental que afectan a los grupos humanos, en particular las poblaciones de los países con menor nivel de desarrollo, las cuales disponen de menos herramientas para hacer frente a estos retos.

Ante esta realidad la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) considera que la migración puede constituir una estrategia de sobrevivencia, especialmente en el caso de desastres naturales. Asimismo, puede ser una estrategia de adaptación, en la medida en que la migración es parte integrante de la interacción entre el ser humano y su entorno.

Siempre ha habido una relación entre la migración y el medio ambiente, pero la realidad del cambio climático añade una nueva complejidad a este nexo, al tiempo que hace más urgente la necesidad de abordarla. La migración planificada permite que las personas gestionen los riesgos, diversifiquen los medios de sustento y afronten los cambios ambientales que inciden en su forma de vida.

América del Sur es considerada una de las regiones más vulnerables a los efectos del cambio climático debido a su biodiversidad, rápido desarrollo urbano, desigualdad en la distribución del ingreso y división entre lo rural y lo urbano.

En la región, una importante parte de la población está siendo afectada por desastres naturales, algunos intensificados por el cambio climático, tales como lluvias incesantes, inundaciones, sequías, deshielo de glaciares y tormentas de granizo.

Lamentablemente, no existe demasiada investigación sobre estos temas en América del Sur, de aquí la prioridad de invertir recursos humanos y financieros en estudios que aumenten el conocimiento y la generación de evidencias sobre la movilidad humana por motivos ambientales y climáticos, procurando identificar los elementos claves de la movilidad humana inducida por el medio ambiente y más específicamente por el cambio climático, así como construir escenarios futuros que den cuenta de patrones migratorios que estén influenciados por la cuestión ambiental.

A pesar de la limitada evidencia en la región sobre el vínculo entre migración y cambio climático, los gobiernos de la región y representantes de la academia y de la sociedad civil se han preocupado por el tema.

En el plano internacional constituye un avance innegable en el reconocimiento de esta realidad, tal es así que la reciente Declaración del Acuerdo de París (COP 21) incluye, primera vez, a la migración como un elemento a tomar en cuenta en relación al cambio climático. A nivel global, desde la Unidad de Migración, Ambiente y Cambio Climático (MECC en inglés) la OIM ha contribuido a concientizar sobre este fenómeno y a entrenar a miembros de gobierno para enfrentar sus consecuencias en un contexto migratorio.

En las Américas, la Iniciativa Nansen ha puesto un acento importante en la necesidad de protección de aquellas personas afectadas por desastres naturales, incluyendo aquellos que son producto del cambio climático. En América del Sur, específicamente, además de las acciones de los gobiernos en el plano internacional también se ha mostrado preocupación por este tema a nivel regional.

(Resumen Ejecutivo) Los cambios ambientales y climáticos afectan a la población humana en su totalidad a través de la intensificación y el aumento de eventos climáticos extremos.

Entre sus consecuencias se encuentra la movilidad forzada de las y los afectados (temporaria y/o permanente), poniendo en riesgo su bienestar y seguridad humana, lo que a su vez impacta, por un lado, en el ordenamiento territorial, el uso y la distribución de los recursos, el manejo de las cuencas hídricas, los suelos productivos y las áreas de bosques.

Por otro lado, las políticas mundiales, regionales y nacionales en materia de población, migración y cambio climático, planteando un reto sustantivo a los gobiernos locales como primeros responsables de gestionar medidas para disminuir la exposición y el riesgo humano ante fenómenos climáticos extremos.

Esta investigación forma parte de la estrategia e iniciativas que impulsa la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a nivel global y regional para entender mejor la relación entre migración, ambiente y cambio climático, mediante la generación de conocimiento conceptual y empírico.

El estudio, en esta primera etapa, abarcó cinco países de la región: Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Ecuador, en los que se realizó un análisis de los antecedentes sobre el estado actual del tema, se desarrolló un marco conceptual y se hizo investigación de campo con el correspondiente análisis de información y elaboración de conclusiones y recomendaciones.

El estudio tiene como objetivo generar evidencia sustantiva que contribuya a entender la relación entre migración, ambiente y cambio climático en comunidades seleccionadas de cinco países de América del Sur.

Se espera que los resultados en términos de conocimientos teóricos, metodológicos y prácticos puedan contribuir a la formulación e implementación de políticas y estrategias locales y nacionales de prevención, preparación, adaptación, monitoreo y respuesta ante eventos climáticos y ambientales extremos como factores causales de los movimientos poblacionales.

La metodología consistió en estudios de casos focalizados (uno en cada país), en los que se indagó sobre la movilidad humana (transitoria o permanente) como estrategia de adaptación y resiliencia ante situaciones climáticas o ambientales extremas, mediante un análisis cualitativo en las comunidades seleccionadas, que tomó como especial referencia los sentimientos, percepciones, estrategias
de adaptación, disposición y características de movilidad de la población más afectada por el cambio climático.

La investigación se desarrolló a partir del análisis de bases documentales (académicas, normativas y periodísticas) y entrevistas a informantes claves a nivel nacional, provincial y municipal; así como
encuentros participativos con las comunidades seleccionadas para el estudio.

Conclusiones por país – Argentina: Los pobladores de Luján, provincia de Buenos Aires, tienen una alta vulnerabilidad frente a las inundaciones. Como respuesta la mayoría de las personas del casco urbano se movilizan de manera temporal a casas de familiares o amigos; la movilidad permanente se produce en escala mínima y afecta más a población de escasos recursos. Ante esta situación se han puesto en marcha planes de traslado, organizados por el Municipio, a nuevas viviendas en zonas aledañas, no inundables.

Para junio de 2016 se habían entregado 120 casas, lo que ha generado la movilidad permanente de 120 familias de los barrios más afectados por las inundaciones.

Fuente: Migraciones, ambiente y cambio climático

 

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