Cambio Climático

Ni verano, ni otoño: en España, “veroño”

CC ESPAÑA VEROÑO

La palabra “veroño” –término que resulta de fusionar verano y otoño, y que escuché por primera vez hace algunos años a mi colega Mario Picazo– comienza a popularizarse, lo mismo que ha ocurrido con las ciclogénesis explosivas, que ya están en boca de todos. Las redes sociales, en particular Twitter, han sido las encargadas de propagar viralmente un término que resume el sentir general de los españoles en estos calurosos días de otoño que estamos viviendo.

(…) Para entender porqué empiezan a ser frecuentes en España los días con temperaturas por encima de los 30 ºC en la segunda quincena de octubre, hay que hacer algunas consideraciones acerca de la dinámica atmosférica. Lo normal en verano es que el aire frío de origen polar se retire hacia latitudes más altas, pasando a dominar sobre nuestro país las masas de aire cálido de origen subtropical, generadas por el gran “horno” sahariano. Los picos de calor típicos de la canícula tienen lugar como consecuencia de la invasión, desde el Sáhara hacia el norte, de “lenguas” de aire cálido (conocidas en Meteorología como dorsales), que abrazan en parte o en su totalidad nuestro país. Cuando la situación es más persistente de lo habitual, tenemos lo que se conoce popularmente como una ola de calor.

Con la llegada del otoño, la reducción progresiva de la insolación en nuestro hemisferio induce cambios importantes en la circulación atmosférica. Lo normal es que el aire frío de origen polar comience a desbordar hacia el sur, limitando las incursiones hacia el norte del aire cálido subtropical. Cuando esto ocurre, empezamos a percibir el final del verano. Esta transición del verano al otoño no es suave, sino que viene caracterizada por grandes oscilaciones térmicas. Los veranillos a los que antes se hizo referencia son el resultado de las últimas resistencias del aire subtropical al incisivo aire polar, antes de que este gane definitivamente la batalla.

(…) A qué es debida, entonces, la prolongación del tiempo veraniego durante la primera mitad del otoño, por todos percibida? Parece evidente que ese comportamiento es consecuencia del calentamiento global. Sus efectos son especialmente acusados en las regiones polares del Hemisferio Norte, donde la pérdida de hielo es una realidad, lo mismo que el ascenso que están experimentando allí las temperaturas.

Texto original completo del artículo de José Miguel Viñas en El País aquí

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