Historias

Llegó el frío… ¡iupiii! (¿o ufa?)

CLIMA Y ESTADO DÉ ANIMO INVIERNO FELICIDAD

Llegó el primer frío del otoño. Unos celebran, otros maldicen. Pero, en el fondo, nada prueba todavía que el tiempo nos altere necesariamente el ánimo. Más bien, lo contrario. 

¿Es tan seguro que las jornadas soleadas y de cielos azules levantan el ánimo, y que las nubes negras y las lluvias torrenciales depriman?

El profesor Jaap Denissen, un experto sobre desarrollo de la personalidad de la Universidad Humboldt,  Berlín, Alemania, y sus colegas retomaron investigaciones anteriores que dudaban de que la respuesta fuera tan simple.

Al final, los resultados de su nuevo estudio, publicado en la revista Emotion (Denissen et al, 2008), llegó a la sorprendente conclusión de que sólo hay un pequeño efecto del clima sobre el estado de ánimo, en línea con dos trabajos anteriores.

Para estudiar la relación clima-humor Denissen y sus colegas recopilaron datos a través de Internet a partir de 1.233 participantes de toda Alemania. Durante un mes cada uno, entre julio de 2005 y febrero de 2007, todos los participantes completaron cuestionarios diarios. Se les preguntó acerca de sus emociones tanto positivas como negativas en ese día en particular. Los informes fueron comparados con los datos del German Weather Institute (Instituto Alemán del Tiempo), con la inclusión de variables meteorológicas: temperatura media, la fuerza del viento y el número de horas de luz solar.

Con todos los datos recopilados, los resultados resultaron de lo más sorprendente. En promedio, el tiempo no tuvo efecto sobre los estados de ánimo positivos de las personas. En otras palabras, más luz solar, menos viento y una temperatura media superior no hacían sentir a la gente más feliz.

A su vez, el estudio sí encontró que el clima había afectado los estados de ánimo negativos. Por ejemplo, menos luz solar quedó asociada con mayor cansancio.

Sin embargo, aunque el clima puede tener el potencial de hacernos sentir peor, los efectos medidos en el estudio resultaron pequeños: muy pequeños para ser considerados. Al parecer, las bajas temperaturas, el viento y la lluvia nos pueden hacer caer un poco, pero no tanto como podríamos haber pensado.

Este estudio no es el primero en arribar a las mismas conclusiones sobre la relación entre el tiempo y el estado de ánimo. Dos estudios previos, uno de David Watson (2000) y otro de Matthew Keller y otros (2005), encontró efectos muy leves o a veces inexistentes del clima en el estado de ánimo.

Trastorno afectivo estacional

CLIMA Y ESTADO DE ANIMO INVIERNO TRISTEZA DEPRESIÓN

(…) Entonces, ¿cómo es que muchos de nosotros estamos convencidos de que el clima afecta el estado de ánimo? Denissen sugiere que podemos estar respondiendo a una idea transmitida culturalmente. Efectivamente, creemos que el clima tiene efectos significativos en nuestro estado de ánimo porque todo el mundo piensa y dice que eso ocurre.

También podemos estar dando una cantidad desproporcionada de atención a un número muy pequeño de personas que realmente tienen lo que se conoce como Trastorno Afectivo Estacional (SAD) y declaran que sus estados de ánimo están fuertemente asociados con el clima. Aunque se podría suponer que esta conexión es la misma para todo el mundo: invierno = triste, verano = feliz, los datos recogidos por Denissen no son compatible con ello. En cambio, sugiere que hay también muchas personas con SAD que se entristecen en verano y se animan en invierno. Pero para la gran mayoría de nosotros, no hay ningún efecto.

http://www.spring.org.uk/2008/11/weather-has-little-effect-on-mood.php

Pronóstico: crisis migrañosas

Imaginemos que hoy arrancase así el parte meteorológico: “En el Mediterráneo, ascenso brusco de las temperaturas que traerán un acusado aumento de crisis migrañosas, posibilidad de algún accidente cardiovascular y variaciones en los niveles de glucemia”. ¿Suena extraño?

“Evolutivamente, nuestras defensas responden ante los cambios con un mayor empeño del sistema hormonal, pero cuando ocurre una variación brusca en la temperatura, la presión o humedad, el organismo acusa estos excesos, lo que dispara el riesgo de accidentes cardiovasculares y cerebrales, crisis asmáticas, melanomas, alergias, cólicos renales y trastornos anímicos, entre otros”, explica el psiquiatra Antoni Bulbena, responsable del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Mar (Barcelona).

El ser humano busca un confort climático caracterizado por parámetros de temperatura (20-25ºC), humedad (40-70%), velocidad del aire (0,15-0,25 m/s) y presión (1.013,2 mb), baja contaminación y predominio de iones negativos en la atmósfera.

Fuera de estos baremos se da el estrés meteorológico, que pone a prueba los mecanismos de adaptación. Ante la aparición de una ola brusca de calor o frío, la respuesta dependerá de la genética, estado de salud general, presencia de ciertas patologías… Los ancianos, al tener su sistema inmunitario más debilitado, y las personas que padecen diabetes o cardiopatías, entre otras enfermedades, son más propensos a advertir ese cambio en sus carnes.

El trastorno más común es el afectivo estacional. “Quienes lo sufren”, explica Bulbena, “viven el invierno como una suerte de letargo, con fatiga, sueño, tristeza, apatía y ansiedad. Pero cuando la luminosidad aumenta, el efecto es inverso: sienten euforia y se desboca su actividad. ”

Tiempo de locos

CLIMA Y ESTADO DE ÁNIMO

Pero hay estudios que lo corroboran. Uno de los más recientes llega del Instituto Catalán de Ciencias del Clima. Una investigación publicada en Nature Scientific Reports demuestra que el viento transporta un agente nocivo (que todavía no ha sido identificado) que provoca el síndrome de Kawasaki, una dolencia difícil de diagnosticar, caracterizada por debilitar las paredes de la arteria coronaria y el miocardio en los niños.

Otras investigaciones han tratado de valorar la influencia de la meteorología sobre las urgencias psiquiátricas y los suicidios. María J. Gómez González, del Centro de Salud La Unión, en Murcia, llevó a cabo una evaluación de los informes de las urgencias del Hospital Psiquiátrico Román Alberca durante 9 años y de los suicidios registrados en el Instituto Anatómico Forense de Cartagena, y los enfrentó con los partes meteorológicos locales.

En sus anotaciones observó un Ascenso de las urgencias psiquiátricas en días cubiertos o lluviosos, y con brisas y vientos del este. Vio también que los delirios aumentan con una humedad superior al 60% y los trastornos obsesivos compulsivos con temperaturas que superen  30ºC. El neurólogo Javier López del Val cotejó también el ingreso de pacientes por accidente vascular en el Hospital Clínico de Zaragoza con los datos del Servicio de Meteorología, y su conclusión fue clara: cuanto más brusco es el cambio, más alteraciones provoca en el sistema nervioso y vascular, y en el estado de ánimo.

Por otra parte, el calor nos hace más irritables, y esta irritabilidad lleva a una conducta más agresiva. Bulbena recuerda la ola de calor que azotó a España en 2003. En Barcelona, las urgencias psiquiátricas se dispararon, casi todas relacionadas con un aumento de la agresividad y el consumo de sustancias tóxicas. El primero de agosto de ese año se alcanzaron máximas excepcionalmente altas en diversos puntos del continente. Cuando se hizo recuento de las muertes registradas atribuibles a la canícula, en Francia se arrojó el dato de 10.400 en los primeros 15 días de agosto; 6.500 en España; 1.316 en Portugal… 52.000 en toda Europa.

http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/cambio-estacional-como-afecta-el-tiempo

 Un tercio de la población percibe cambios atmosféricos a través de su cuerpo

Javier López del Val es jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, además de su actividad profesional ante una creciente presión asistencial, participa en algunas investigaciones. El primer estudio de todos fue su tésis doctoral, que giró en torno al “barrunto”, palabra que significa “presentir”, “notar” y hace referencia a cuando una persona a través de sensaciones físicas o molestias en su cuerpo puede llegar a presagiar un cambio climático. Su investigación ha dado validez científica a este término, tan acuñado en la antigüedad.

Ha investigado cómo influye el clima en la actividad cerebro vascular y cómo hay personas más sensibles a los cambios atmosféricos. ¿Cómo surgió y se desarrolló ese estudio?

Todo empezó cuando me pregunté la razón de que un día ingresaran 10 pacientes poron accidente celebrovascular y luego pasarán días sin ningún ingreso. ¿Por qué esa irregularidad? Así se inició el estudio en 1982, que fue mi tesis doctoral. Revisé todos los pacientes ingresados en el Servicio de Neurología de este hospital a lo largo de ese año, que eran 750 pacientes, apuntando día y hora del ingreso. Después busqué correlaciones climatológicas, pedí al Servicio Meterológico Provincial datos de la máxima, mínima y media presión atmosférica, temperatura y humedad de cada uno de los días de ese año. Así, a través de un sistema informático correlacionamos las venidas a Urgencias de esos pacientes con esos cambios.

En esta investigación se da validez científica al “barrunto”, a cómo hay personas que a través de su cuerpo presenten próximos cambios atmosféricos.

En los últimos años hay más biografía sobre ello, pero hace muchos años ya que la gente correlacionaba cambios en el estado de salud con cambios en la situación atmosferica. Yo había oído decir muchas veces a mi abuela. “Barrunto que va a cambiar el tiempo”.Y nuestros mayores lo siguen diciendo, porque “barrutan”, lo perciben a través de dolores en la muñeca, dolores de reuma. Yo lo había vivido en mi casa, y veía que después de decir eso mi abuela el tiempo cambiaba, a veces se pasaba de un sol tremendo en Zaragoza a un chaparrón que te morías. Me sorprendía, “vaya con la meteoróloga, acierta siempre o con un porcentaje elevado de veces”, me decía.

¿Cómo definiría científicamente el término “barrunto”?

Está científicamente admitido como la predisposición personal que un tercio de las personas tienen para percibir en su cuerpo que se va a producir un cambio atmosférico.

Eso es algo que les ocurre también a los animales, como pudo verse en el Tsunami asiático en 2004: lo presintieron y huyeron, salvándose así la mayoría de especies.

Sí, en efecto. Los humanos somos muy poco sensibles a esos cambios. Pero los animales perciben esas situaciones.

¿Cuál es la explicación? ¿Por qué hay personas que tienen estas reacciones en su cuerpo previamente a los cambios climáticos?

El barrunto atmosférico tiene una explicación científica: En el aire, en la atmósfera, hay una serie de iones positivos y negativos que se llaman “Sferic”. A los que tienen carga negativa se les atribuye un efecto protector y a los de positiva, un efecto negativo. Estos iones van a la velocidad de la luz, y preceden en 24 ó hasta 72 horas a la llegada de un nuevo frente atmosférico. Cuando nosotros vemos en el mapa de España, que por aquí viene un frente, los “Sferic” llevan 24 horas de antelación. Por eso cuando va a llegar un frente a Galicia, muchos gallegos notarán el barrunto un día o dos antes de su venida.

En estudios muy serios se ha comprobado que determinados cambios bruscos de temperatura, presión atmosférica y humedad ambiental, cuanto mayor sean, más cambio y alteraciones provocan en el sistema nervioso y vascular de los pacientes.

Es evidente la relación entre la temperatura, la presión atmosférica, la humedad con el estado anímico, con la tristeza o depresión, con las patologías mentales…

Sí, hay muchos efectos derivados. Nadie diría que el mayor índice de suicidios de nuestro país está en las Islas Baleares. Uno se imagina este lugar como paradisíaco. Es perfecto para los turistas, pero el que vive allí está sometido a los vientos de tramontana, mantenidos y repetidos. Eso resulta depresor del sistema nervioso central, y por ello produce cambios de conducta, cambios de comportamiento y tendencia depresiva en los pacientes.

(…) Las personas responden de forma diferente a las variaciones climatológicas. ¿Quiénes son los que más las sufren?

Los ancianos, con menos defensas, los diabéticos, los enfermos cardiovasculares están más predispuestos a padecer ese cambio atmosférico. La investigación que hice en patología cardiología vascular celebral, después fue tomada de referencia para investigaciones sobre cómo incide el clima en anginas de Pechos y cuadros vasculares cardíacos. En cólicos renales o viliares. Y también encuentran una mayor incidencia con los espasmos de la curvatura lisa intestinal, con este tipo de cólicos, empeoramiento de los cuadros pulmonares, etc.

¿Qué es lo que va mejor a nuestro organismo: el calor con bochorno o el frío y viento fuertes?

Una cosa que es mala en nuestro clima aragonés es que se produzca un mantenimiento del cambio climático más de dos semanas. Estos veranos con 39 de forma mantenida durante siete días resultan agotadores para los sistemas defensivos de reserva de los pacientes susceptibles. Y al contrario, un frente frío y húmedo mantenido también produce agotamiento.

Todos tenemos un sistema de defensa. Por ejemplo, ante el calor, las glándulas suprarenales y las tiroides segregan más hormonas para mantener nuestras arterias vitales, pero llega un momento que se van agotando y más en los casos de ancianos, diabéticos… A todos nos pasa que a las dos semanas de mucho calor aunque tengamos el sistema cardiovascular sano, vamos arrastrados, con necesidad de beber más agua y protegernos, porque si no el rendimiento mental y motor, cambia. Lo mismo ocurre con el frío. Para todas las personas, los descensos bruscos de temperatura con bajada brusca de la humedad ambiental y variaciones en la presión atmosférica, en ese momento producen graves alteraciones en los vasos, pudiendo incrementar el cierre de los mismos y eso justificaría que en determinados momentos hay incremento de accidentes vasculares cerebrales, o más colicos renales, crisis asmáticas…

¿De qué manera se puede mejorar nuestra salud y que no nos repercuta tanto la influencia exterior del clima?

Hay ionizadores o ozonizadores domésticos que se venden en tiendas de electrodomésticos. Se usan en gimnasios, en aparatos de aire acondicionado, para el coche… La gente no sabe todavía su gran utilidad.

Estamos hablando de cómo influyen en nuestra salud y estado anímico las temperaturas, la presión atmosférica, pero un factor muy importante también es la luz.

Sí, hay muchas cosas que nos influyen: las fases de la luna, las mareas, la luz… Los días sin luz son más deprimentes. Y el calor mantenido fomenta la agresividad, de ahí la tira de noticias de asesinatos, peleas por cosas triviales en los meses de verano. Hay muchos autores que han estudiado cómo todo esto influye en la salud.

El clima se ha relacionado también con el humor, con las depresiones, con la agresividad, con los asesinatos y suicidios. La influencia de la niebla es alta, porque como está producida por la condensación de una nube de forma más baja, modifica nuestro sistema defensivo de resistencia. La ciencia que estudia estos cambios en la salud es la meteorología.

Texto completo aquí

Y ENTONCES, ¿EL TIEMPO SE VOLVIÓ LOCO? (VIDEO)

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