Historias

Ser inmigrante, e inundado, en EE.UU.

Colorado Flooding

(Por Esther Yu-Hsi Lee, de ThinkProgress).- José Rodríguez, de 22 años, recuerda cómo su familia fue despertada bruscamente a las 2.30 de la madrugada por una llamada telefónica del sistema 911, mientras una correntada de agua inundaba una extensión de cien millas en Front Range, de Colorado (EE.UU.), hace casi dos semanas (Foto: Washington Times).

A las 3, un policía golpeó la puerta de su vivienda en Longmont, Colorado, para comunicarle que debían evacuarse. José sólo abrió la puerta cuando se asomó por la ventana y vio a sus vecinos de pie, en la calle.

Miles de familias en todo Colorado todavía están lidiando con los mismos problemas de limpieza de José. Pero él y sus padres son uno de los tantos inmigrantes en Colorado que tienen la carga adicional de ser indocumentados.

Los inmigrantes indocumentados no son elegibles para la ayuda federal destinada a la limpieza y la reconstrucción.

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En general, el principal contribuyente a los ingresos familiares es el elegible para las ayudas de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA).

El sostén principal en el caso de José es su padre indocumentado. Cuando la familia Rodríguez ya estaba evacuada en el centro de recuperación de la ciudad, José y su familia se plantearon qué pasaría con su vivienda. Pero allí, se les dijo que su familia probablemente no calificaría para recibir ayuda federal.

“Creo que a lo largo de la inundación, nunca estuvimos realmente seguros de si nos había quedado algo a donde regresar. Y ahora, en el único lugar en el que estamos tratando de conseguir ayuda nos están diciendo, ‘¿Saben qué? No podemos hacer nada, tienen que arreglárselas solos’. Básicamente, da algo así como un mal presentimiento tener que escuchar eso”, dijo.

Un trabajador voluntario le dijo entonces a  José que podrían intentar aplicar a la ayuda federal a través de su ciudadano estadounidense hermano menor, pero lo más probable es que sería cuestionado y rechazada.

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“Me dijeron que cuando eso sucede, cuando la aplicación se intenta de ese modo, toma más tiempo o simplemente el sistema lo rechaza por  irregular”, dijo. “Hubiera sido más fácil si se tratara de evacuación. Mi padre y yo podemos superar esa semana  sin trabajar, pero no sin ayudas”.

Aunque FEMA prohíbe estrictamente a los inmigrantes indocumentados recibir asistencia en efectivo, los funcionarios están instando a las víctimas de las inundaciones “a registrarse en la agencia, ya que pueden recibir otros beneficios, incluyendo ayuda con el transporte, atención médica de emergencia, y alimentos, agua y otros suministros de emergencia”.

Los inmigrantes indocumentados no califican para beneficios públicos, por lo que es casi seguro que José y su familia no reciban asistencia federal en efectivo. Y aunque la Cruz Roja Americana y el Ejército de Salvación no consideran la situación de inmigración cuando entregan suministros en el  socorro inmediato, esas organizaciones no proporcionan soluciones permanentes.

Como la ayuda es difícil de conseguir, especialmente para los inmigrantes indocumentados, las organizaciones están tomando en cuenta las experiencias anteriores de falta de respuestas a los inmigrantes durante los desastres naturales anteriores, como los provocados por el huracán Katrina (New Orleans) y después el Sandy (New York).

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Foto: Washington Times.

De hecho, los defensores de los inmigrantes y otras organizaciones ya han establecido seminarios para ayudar a los inmigrantes a reunir los documentos necesarios para la obtención de ayuda.

Muchos inmigrantes perdieron en la inundación documentos de papel con los cuales demostrar su presencia en el país (un requisito necesario para programas como la Acción Diferida para el Arribo de Niños, que requiere que los jóvenes indocumentados demuestren que se encontraban en el país antes del 15 de junio de 2007.

Durante la inundación en Colorado, algunos inmigrantes se apresuraron a poner a salvo en cajas de plástico sus tarjetas de residencia y otros documentos legales.

De regreso a Longmont, José sigue siendo optimista. “Gracias a Dios, estamos todos. Las cosas materiales van y vienen con el trabajo duro, como dice mi mamá”, expresa José. “Estoy agradecido,  fueron sólo daños materiales”.

Texto original aquí

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