Cambio Climático

Sólo 100 empresas generan el 70% de emisiones

Apenas 100 empresas han sido la fuente de más del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo desde 1988, según el reciente informe Carbon Majors Report 2017, publicado por la ong CDP). La argentina YPF figura en el puesto 70.

“Un grupo relativamente pequeño de productores de combustibles fósiles puede ser la clave del cambio sistémico en las emisiones de carbono”, concluyó Pedro Faria, director técnico de la ong CDP, que publicó el informe en colaboración con el Climate Accountability Institute.

Tradicionalmente, los datos a gran escala sobre emisiones de gases de efecto invernadero se recopilan a nivel nacional, pero este informe se centra en los productores de combustibles fósiles.

Elaborado a partir de una base de datos de emisiones hechas públicas, el reporte pretende ser la primera de una serie de publicaciones que hagan foco en el papel que las empresas y sus inversores podrían desempeñar en la lucha contra el cambio climático.

Más de la mitad de las emisiones industriales mundiales desde 1988 -el año en que se estableció el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)- se puede rastrear sólo entre 25 empresas y entidades estatales.

La escala de emisiones históricas asociadas con estos productores de combustibles fósiles es lo suficientemente grande como para haber contribuido significativamente al cambio climático, según el informe.

ExxonMobil, Shell, BP y Chevron figuran desde 1988 entre las empresas inversoras que más emiten. Si los combustibles fósiles siguen siendo extraídos durante los próximos 28 años al mismo ritmo que entre 1988 y 2017, dice el informe, las temperaturas medias pueden subir hasta 4°C para el final del siglo respecto de los niveles pre industriales.

De ser así, habrá consecuencias catastróficas, incluyendo la extinción sustancial de especies y los riesgos de escasez mundial de alimentos.

Si bien las empresas tienen un papel importante que desempeñar en la conducción del cambio climático, dice Faria, la barrera es la “tensión absoluta” entre la rentabilidad a corto plazo y la necesidad urgente de reducir las emisiones.

Otro estudio de Carbon Tracker en 2015 había determinado que las compañías de combustibles fósiles se arriesgan a gastar más de 2 billones (trillions) de dólares en la próxima década en proyectos de carbón, petróleo y gas que podrían neutralizar los esfuerzos internacionales sobre cambio climático y en energías renovables.

CDP dice que sus objetivos son tanto mejorar la transparencia entre los productores de combustibles fósiles como ayudar a los inversores a comprender las emisiones asociadas con sus explotaciones de combustibles fósiles.

Una quinta parte de las emisiones industriales de gases de efecto invernadero a nivel mundial están respaldadas por la inversión pública, según el informe.

Los inversionistas deben abandonar los combustibles fósiles, sostuvo Michael Brune, director ejecutivo de la organización ambiental estadounidense Sierra Club.

“No sólo es moralmente arriesgado, es económicamente arriesgado -enfatizó-. El mundo se está alejando de los combustibles fósiles hacia la energía limpia y lo está haciendo a un ritmo acelerado. Las inversiones en combustibles fósiles se volverán cada vez más arriesgadas”.

Pero hay una “creciente ola de empresas que están actuando de manera opuesta a las de este informe”, se entusiasma Brune. Un centenar de compañías como Apple, Facebook, Google e Ikea se han comprometido a  trabajar con 100% de energía renovable bajo la iniciativa RE100. Volvo anunció recientemente que todos sus coches serían eléctricos o híbridos a partir de 2019.

Hasta las compañías de petróleo y gas se están embarcando en inversiones verdes. Shell creó una división de energías renovables en 2015 con una inversión de 1.700 millones de dólares y un portavoz de Chevron aseguró que la empresa se ha”comprometido a gestionar sus emisiones de gases de efecto invernadero” y está invirtiendo en dos de los proyectos de inyección de dióxido de carbono más grandes del mundo para capturar y almacenar carbono.

Un portavoz de BP afirmó también que “está decidida a ser parte de la solución” para el cambio climático y está “invirtiendo en renovables e innovación baja en carbono”. Y ExxonMobil, que ha enfrentado fuertes críticas por su récord ambiental, analiza la captura y almacenamiento de carbono .

Pero para muchos las sumas involucradas y el ritmo del cambio son insuficientes. Un estudio publicado el año pasado por Paul Stevens, académico del think tank Chatham House, dijo que las compañías petroleras internacionales ya no eran aptas y advirtieron a estas multinacionales que se enfrentarían a un futuro “desagradable, brutal y corto” si no transforman sus modelos de negocio.

Los inversionistas ahora tienen una opción, según Charlie Kronick, consejero mayor del programa en Greenpeace Reino Unido. “El futuro de la industria petrolera ya ha sido escrito: la opción es que se gestione su declive, devolviendo capital a los accionistas para ser reinvertidos en las industrias genuinas del futuro, se queden con la esperanza de no ser los últimos cuando la música pare”.

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