Cambio Climático

Trump desfinancia la investigación climática

La lucha contra el calentamiento global y las medidas en favor del medio ambiente serán grandes víctimas del primer proyecto de presupuesto del presidente Donald Trump, que propone recortar casi un tercio los fondos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA).

En el documento presentado al Congreso, formado por una mayoría republicana que descree del cambio climático causado por la actividad humana y que definirá los recortes, la Casa Blanca reduce el presupuesto de la EPA 2.600 millones de dólares de los 8.300 millones actuales.

El ajuste eliminaría 3.200 puestos de trabajo y llevaría el presupuesto de la agencia a su cifra más baja desde hace 40 años.

La Administración Trump nunca ocultó sus preferencias y relaciones con la industria petrolera, a tal punto que el secretario de Estado, Rex Tillerson, es un ex alto directivo de la compañía Exxon. Entre las primeras medidas de Trump, figuró allanar el camino al polémico oleoductos Keystone XL, desde Canadá, cuyo bloqueo fueron símbolo de la lucha de los ambientalistas estadounidenses.

El proyecto de presupuesto liquidaría además los fondos para la investigación sobre el cambio climático, los programas de protección ambiental de los estados y proyectos como la iniciativa de recuperación de los Grandes Lagos y de la Bahía de Chesapeake.

El presupuesto de 100 millones de dólares dedicado a la ejecución del “Clean Power Plan” (Plan de Energía Limpia), decretado por el expresidente Barack Obama para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de las centrales eléctricas de carbón, queda simplemente eliminado en el proyecto.

Trump también pretende reducir la dotación otorgada por Estados Unidos a la ONU para luchar contra el cambio climático y pide además suprimir cuatro programas de la NASA dedicados a la ciencia del clima, entre ellos el del satélite Observatory-3, que tenía como objetivo vigilar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera.

La administración Trump también quiere eliminar un programa de 250 millones de dólares dedicado a la protección de ecosistemas costeros gestionado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Los recortes propuestos para la EPA son bastante mayores que los defendidos por los republicanos en el Congreso, muchos de los cuales ven con malos ojos regulaciones de la agencia que consideran obstáculos para la actividad económica.

Para aplicar estos recortes, Trump  designó al frente de la EPA a Scott Pruitt, un veterano fiscal de Oklahoma que descree de la contribución del hombre al cambio climático y que ha dedicado los últimos años a bloquear en los tribunales las regulaciones de Obama para luchar contra el calentamiento global.

Pruitt terminará probablemente desmantelando las históricas medidas decretadas por Obama con el objetivo de obligar a la industria estadounidense a recortar las emisiones contaminantes.

Junto con otros 27 Estados, Pruitt demandó ante la justicia la Ley de Aire Limpio de Obama, que sirvió para imponer regulaciones  contra el cambio climático.

El Plan de Energía Limpia aprobado por Obama obligó a los gobiernos de los estados a abandonar las energías fósiles por las renovables, con el objetivo es reducir las emisiones de carbono un 32% en 2030 en comparación con los niveles de 2005.

Pero a mediados de 2016, el Tribunal Supremo bloqueó su entrada en vigor hasta que tribunales inferiores se pronunciaran sobre la demanda planteada por Pruitt junto a casi una treintena de estados.

 

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