América Latina

Una mano para la meteorología argentina

AMERICA LATINA SMN CIAPPESONI DISCURSO 141 AÑOS

(Por Tiempo Inestable).- Bajo dirección civil hace seis años, el Servicio Meteorológico (SMN) retomó inversiones básicas en radares y otras áreas tecnológicas, pero también libra una gran batalla por atraer más recursos humanos . A la vez, teje redes con el resto del Estado para darle eficiencia a las alertas del servicio sobre fenómenos extremos como el “cimbronazo” de La Plata este año. Todo ello es económicamente costoso, pero “una vida humana vale mucho más que todo eso”, razona en esta entrevista el director del SMN, Héctor Ciappesoni (en la foto).

Ciappesoni traza un panorama sin excusas, se esperanza con los planes de recuperación del servicio en marcha y hace un llamado general a valorar las mediciones meteorológicas como ocurría antiguamente, clave para lograr servicios meteorológicos y climáticos de calidad, dice este veterano funcionario del SMN, y toda una expresión del largo plazo para un país. “Y este -advierte preocupado- es un país propenso a no medir”.

Tiempo Inestable: ¿En qué condiciones hereda la gestión civil el SMN, en 2007, al cabo de cuatro décadas de intervención?

Héctor Ciapessoni: yo tengo 50 años en el SMN y viví 40 de intervención. Ese proceso, bajo la Fuerza Aérea, corrió el enfoque de la meteorología hacia el ámbito de la aviación. Esto pasa cada vez que un organismo está en manos de un solo usuario: lo deforma. Si hubiera estado en manos de Agricultura, no hubieran hecho pronóstico aeronáutico. A eso, hubo que sumarle director, subdirectores y todos los jefes de departamento, militares. Y eso que la intervención era por noventa días….

En 1967, con 17 millones de habitantes, el SMN tenía dos mil personas, el 90 por ciento técnicos. En 2007, cuando inicio mi gestión, con 40 millones de habitantes tenía sólo 1.056. Ahora pasamos a mil ciento y pico, y con un grupo grande de militares en el área observacional, pero la idea es que hay que cambiar esa dirección.

TI: ¿Y qué cambió en estos seis años de gestión?

– HC: Hemos tenido un apoyo importante del Gobierno nacional. El nuevo SMN depende de Defensa pero fue creado con autarquía, lo que da más posibilidades. Si nos quedan fondos de un año para el otro, no pasa a otros organismos, contamos con más flexibilidad financiera.

Pero lo más interesante es que hemos rescatado, por ejemplo, dos observaciones por día de radiosondeo, con equipos realmente caros: un radio sonda vale unos 200 dólares. Tenemos nueve estaciones emitiendo, pero dos por día, el doble que antes. Aumentamos en algo la cantidad de estaciones meteorológicas: ahora tenemos 67 que miden las 24 horas del día (20 automáticas), antes teníamos menos de 40. El ideal sería medir en todas y, además, tener más estaciones automáticas.

– TI: Medir no es sólo una cuestión de tecnología…

HC: Una estación meteorológica, para funcionar, normalmente, 24 horas, los 365 días del año, necesita para hacer la medición entre seis y siete personas. Es altamente costosa. Sin embargo, hay que tener claro algo: si no se mide, en la meteorología no hay nada. Y este es un país que es propenso a no medir.

Cuando uno pide dinero para hacer una medición, ¡ah!, es una cosa. En cambio, si es para investigación, no hay problema: aparecen fondos del BID o de cualquiera. Pero si no medimos, ¡cómo confrontamos después lo que decimos!

AMÉRICA LATINA SMN ESTACIÓN METEOROLÓGICA AUTOMÁTICA INTA
Estación meteorológica del INTA.

-TI: la medición es el signo del largo plazo…
-HC: Claro. La medición es lo que hace a un país grande, para mí. En ese sentido, el SMN tiene algunas cosas interesantes. Las islas Orcadas fueron fundadas por el SMN, porque el barco escocés “Scotia”, en 1904, se lo cede en una pelea con los ingleses. Yo me pongo en la cabeza del director de ese momento, del ministro y del presidente de entonces (Julio Argentino Roca, ndr), que dijo “vayan”, en 1904 y con un barco a vela, con ocho personas en condiciones que uno no se quiere ni imaginar. Ése, por ejemplo, es el único elemento que tiene el país ante foros internacionales para discutir su posición en la antártica, porque las demás son posesiones militares que no dan ningún valor. Esos tipos pensaron en grande.

-TI: ¿cuál es el nivel de recursos humanos para esas mediciones, se asemeja al de los demás países?

– HC: En general, los países tienen sus servicios basados en sistemas automáticos. Nosotros también tenemos que ir al automático. Pero esto necesita un equilibrio con la necesidad de generar trabajo. En el interior del país, es más importante generar empleo que poner una estación automática. Y, además, esas seis personas transmiten a la comunidad local más que una automática, en formación, en transmisión del pronóstico, los medios los van a ver ante eventos extraordinarios.
El servicio tiene automáticas en las fases nocturnas, en favor de la gente, o donde no tiene seis observadores o siete puede poner automáticas combinadas con personas, pero en realidad se tiende al automatismo. Brasil tiene 500 automáticas. Y un buen sistema que las va controlando.

AMÉRICA LATINA 140 ESTACIONES
La distribución de estaciones en Argentina.

-TI: Pero eso tiene un costo significativo.
-HC: Como costo inicial, si uno le pone 20 mil dólares cada una, serían algo así como 10 millones de dólares. Pero después cuesta mantenerlo. En Argentina tenemos 120 estaciones. Tenemos una estación de Vigilancia Atmosférica Global (VAG), para la fue elegida internacionalmente con el fin de medir la contaminación de fondo.

-TI: ¿Harían falta más estaciones en el país?
– HC: Sí, sí, hay lugares donde faltan. En la Patagonia faltan muchas. Hicimos el intento de poner en funcionamiento estaciones que ya tenían series largas de medición, por ejemplo, el puerto de Santa Cruz, desde 1898 (hasta 2001-2002). Es un lugar de ensueño, pero no quiero pensar en el tipo al que le dijeron en 1899 usted vaya allá: yo fui en 2005 y 2007, y estar ahí, solo, es terrorífico. Estamos haciendo convenios con municipios, aprovechando sus Planes Trabajar, a las que se les da instrucción, y así reflotamos la estación de Puerto de Santa Cruz. Hay que asociarse también con otros organismos, como con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con el que estamos trabajando el problema de los radares.

AMÉRICA LATINA SMN RADARES IMAGEN OCT 2013
Una imagen provista por el radar de Ezeiza.

-TI: Los radares, todo un tema… Al menos lo primero que salta al debate cuando hay una gran lluvia o un granizo fuerte…

– HC: Va a haber una solución en cuanto al hardware, a corto plazo, en tres o cuatro años. El Instituto Nacional INVAP hizo un convenio con el Ministerio de Planificación a través de Recursos Hídricos, con participación del SMN. Se acaba de instalar un radar meteorológico de tecnología argentina en Bariloche. En el primer cuatrimestre va a entregar el segundo.

El país ya tenía tres, que son del INTA, y uno del SMN. Otros cuatro en Mendoza (oeste del país) que se integrarán a la red, aunque miden sólo en verano. Y hay otro para integrar en el Noroeste, de los tabacaleros de Salta. En el SMN están integrados todos. El convenio con el INTA es interesante porque ellos tienen dinero para adquirir los radares y el SMN, para mantenerlos.

El segundo plan de INVAP –que desarrolla el radar con algunos productos importados- involucra la construcción de otros diez radares, con lo cual Argentina tendría 16 ó 17 radares de última generación y se pondría a la cabeza en algunas áreas.

-TI: La población, sin embargo, suele asociar y dice “el problema es la falta de radares”. Si los tuviéramos, tendríamos aviso suficiente y no me pasaría nada.
– HC: En nuestro caso, el recurso humano es deficitario. Porque la Universidad de Buenos Aires (UBA), que es la única con carrera de Meteorología, está sacando dos a tres graduados por año. Es muy poco. Entonces, hicimos un plan de becas de financiación compartida con el SMN: hace tres años que becamos diez personas y la idea es que van a salir más. Buscamos, básicamente, personas del interior del país y gente que haya dejado una carrera de ingeniería o química, con materias básicas aprobadas, va a Exactas, y ahí en dos años sale bachiller en Meteorología.
Este es un plan, pero todo debe pensarse a mediano y largo plazo, no hay remedio. La gente que tiene más capacidad se ha ido jubilando, o no se tomó gente durante mucho tiempo, y entonces hay un salto en edades muy grande.

-TI: ¿A qué le llama exactamente “abrir el SMN a la comunidad”?
-HC: Vamos a suponer que el Servicio emite una alerta y es buena. Tiene que haber un receptor del alerta, a su vez, que es el que tiene que tomar medidas. Y a su vez, el público tiene que saber qué debe hacer ante esas medidas.
Estamos trabajando muy bien con la provincia de Santa Fe. Cuando una región es castigada por algo, entonces reacciona. Santa Fe tiene como conductor del servicio de alertas un sanitarista, y es perfecto, porque él como sanitarista sabe muy bien lo que es la emergencia. Estamos tratando de hacer lo mismo con todo el mundo. También trabajamos con un sistema de alerta de fuego.

AGUA INUNDACIONES LA PLATA 2013 LLUVIAS
La inundación en La Plata, en abril de 2013.

-TI: ¿Qué experiencia le dejó al SMN la experiencia de la inundación por lluvias en La Plata?

– HC: A nosotros se nos cayó la comunicación del radar, y hay que aceptarlo. Se inundaron los pozos donde están los sistemas de duplicado de comunicación. Acá no llegó la información, después viendo el radar estaba funcionando. Al otro día estaban los datos, pero en el momento, no.

Ha sido un cimbronazo, con 52 muertos, en el que toda la sociedad tomó conciencia de que hay cosas que hay que hacer. Yo lo planteé en el Ministerio de Economía: cuando uno tiene que tener un sistema de alertas, hace falta una cantidad de personas que esté todo el día, todos los días del año, sin importar feriados. Y, para montar eso, se necesitan dos personas permanentes, que en las 24 horas significan seis por día. Para sábados y domingos se necesitan ocho. Y con vacaciones son diez.
Entonces, se necesitan doce personas para distribuir una alerta, o para estar precavidos, que si ocurre algo haya quien diga cómo mover ambulancias, mover esto o lo otro…

Entonces surge la pregunta: ¿qué pasa si el servicio no se usa? Es un costo alto, sí, pero cuando ocurre algo, resulta finalmente bajo. Porque, ¿cuánto vale una vida humana? Mucho más que todo esto. Y suerte que lo de La Plata fue de día, y en el penúltimo fin de semana largo.

-TI: ¿Para cuándo el uso de las redes sociales para que el SMN se comunique directamente con la población?

-HC: Ya estamos trabajando con Facebook y vamos a trabajar con Twitter, seguramente. También estamos trabajando con las empresas de telefonía celular para que, definida el área de alerta, la empresa la envíe por mensaje de texto a través de esas celdas, sólo a los teléfonos de las personas que están ahí. Y sería en forma gratuita. No estamos lejos de eso.

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