Cambio Climático

¿Y qué problema hay con que la Tierra se caliente 3 ó 4 grados más?

 

CC ISLAS PACÍFICO 4

 

Una crónica imperdible de Brad Plumer sobre el origen del límite de los 2°C que atemoriza a los científicos, seguida de un debate sobre por qué, o por qué no, el mundo debería preocuparse si continúa su carrera hacia esas marcas de calentamiento global emitiendo más y más dióxido de carbono a la atmósfera. 

(Por Brad Plumer).- Fue a principios de 1990. Los científicos del clima sabían desde hacía mucho tiempo que los seres humanos estaban calentando el planeta. Pero los políticos recién empezaban a comprender que se necesitaría un gran esfuerzo coordinado para conseguir que las naciones quemaran menos combustibles fósiles y evitaran aumentos bruscos de temperatura en las próximas décadas. Esos legisladores necesitaban un objetivo común,  una manera de decir “así de mal están las cosas  y esto hay que hacer para detenerlo”.

Y eso planteó un dilema. Nadie podía ponerse de acuerdo sobre la cantidad inaceptable de calentamiento global. ¿Hasta qué altura deberían subir los mares antes de que nos enfrentáramos a un problema grave? ¿Cuánto calentamiento era demasiado?

En esa época, un consejo asesor de científicos de Alemania propuso una manera increíblemente sencilla de pensar en el cambio climático. Ellos razonaron: la civilización humana no ha existido tanto tiempo, y durante los últimos 13.000 años el clima de la Tierra ha fluctuado dentro de una banda estrecha. Así que, para quedar del lado seguro, debemos evitar que las temperaturas medias globales suban más de 2°C por encima de la era pre industrial.

Los críticos se quejaron de que el límite de 2°C parecía arbitrario o excesivamente simplista. Pero los científicos ya estaban recopilando evidencia de que los riesgos del calentamiento global se hacían especialmente desalentadores si se superaba el umbral de 2°C: el rápido aumento del nivel del mar, el riesgo de la pérdida de cosechas, el colapso de los arrecifes de coral. Y a los políticos les encantó la idea de tener un objetivo simple, de fácil digestión. Y así quedó.

Para 2009, casi todos los gobiernos del mundo había hecho suyo el límite de 2°C:  el calentamiento global más allá de ese nivel fue considerado “peligroso”. Y así, cada año, los líderes del mundo se reúnen en conferencias de la ONU sobre el clima para discutir las políticas y los recortes de emisiones de gases invernadero que esperan que nos mantenga por debajo de 2°C. Los expertos exhibieron interminables papers sobre cómo podemos adaptarnos al máximo de 2°C de calentamiento (o menos).

CC ALIMENTOS SEQUÍA

Dos décadas más tarde, sólo hay un gran problema: la idea de que el mundo puede permanecer por debajo de 2°C se ve cada vez más ilusorio.

Consideren lo siguiente: la temperatura promedio de la Tierra ha aumentado 0,8 ° C desde el siglo 19. Y si nos fijamos en el rápido aumento actual en las emisiones globales de gases de efecto invernadero, estamos en camino de llevarlo más allá del límite de 2°C a mediados de siglo, y de tocar los 4°C o más para el final del siglo. Eso está muy por encima de cualquier cosa alguna vez considerada “peligrosa”.

Volver a la senda de los 2°C  implicaría ahora una reducción drástica de emisiones, que suele asociarse con calamidades económicas, como el colapso de la Unión Soviética o la crisis financiera de 2008. Y tendríamos que repetir esos recortes durante décadas.

La comunidad del clima ha tardado en reconocer la derrota. Ya en 2007, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó un informe señalando que el mundo podría permanecer por debajo de los 2°C, pero sólo si empezamos la reducción de emisiones de inmediato. Pasaron los años, los países hicieron poco y las emisiones siguieron subiendo. Así que en este marzo de 2014 el IPCC emitió un nuevo informe que dice, está bien, no es lo ideal, pero todavía se puede quedar por debajo de los 2°C. Sólo tenemos que actuar más drásticamente y buscar la manera de sacar el dióxido de carbono de la atmósfera (no importa que todavía no tenemos la tecnología para hacer esto último).

En algún momento, los científicos tendrán que declarar que se acabó el juego de la meta de 2ºC”, dice Oliver Geden, un analista de política climática del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad. “Pero todavía no lo han hecho. Porque nadie sabe qué va a pasar si lo hacen”. La meta de 2ºC fue una de las pocas cosas en las que todo el mundo en las conversaciones mundiales sobre el clima pudo ponerse de acuerdo. Si el objetivo resulta ser imposible, todos podrían dejar de intentarlo al mismo tiempo.

Recientemente, entonces, algunos científicos y políticos han revisado si el límite de 2°C sigue siendo la mejor manera de pensar en el cambio climático. ¿No está haciendo esta simple meta todavía más difícil prepararse para el calentamiento que se avecina? ¿No es hora de considerar otros enfoques de la política sobre el clima? Y si 2°C es realmente tan peligroso, ¿qué haremos cuando está fuera de su alcance?

Los oscuros orígenes del límite de 2°C

CC DOS GRADOS DEFINITIVO
Estos los aumentos de temperatura pronosticados bajo varios escenarios de emisiones.

Volviendo a los 70, los científicos del clima entendieron entonces que el dióxido de carbono que los humanos habían estado emitiendo desde la Revolución Industrial -desde automóviles a plantas de energía y fábricas- estaba intensificando el efecto invernadero que calienta el planeta . También sabían que las emisiones de origen humano fueron aumentando cada año en que la economía mundial crecía.

Entonces, ¿cuánto calentamiento podría llegar a acumularse? Los primeros cálculos sugieren que si duplicamos la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera por encima de los niveles preindustriales, la Tierra se calentaría en alguna parte entre 1,5°C y 4,5°C. Con el paso de las décadas, los científicos han acumulado más evidencia para esta estimación de la “sensibilidad climática”, pero no han reducido la franja.

El siguiente paso consistió en calcular la cantidad calentamiento que los seres humanos podrían tolerar sin riesgos. Había una gran variedad de ideas para la definición de interferencia “peligrosa” con el clima de la Tierra a principios de 1990. Por ejemplo, tratar de limitar la tasa de calentamiento por década.

Con el tiempo, el límite de 2°C se impuso -aprobado, entre otros, por un consejo de científicos alemanes que asesora a Angela Merkel, ministra de medio ambiente alemana en ese momento. Su pensamiento era: la civilización humana se había desarrollado en un período en que los niveles del mar se mantuvieron estable y la agricultura pudo florecer. Mantenerse dentro de ese límite – y la prevención de la temperatura media mundial aumente más de 2°C – pareció una estándar razonable.

“Hemos dicho que, por lo menos, sería mejor no apartarse de las condiciones en que nuestra especie se desarrollaron”, recuerda Hans Joachim Schellnhuber, uno de los científicos de ese grupo asesor alemán que ayudó a diseñar el límite de 2°C. “De lo contrario estaríamos empujando a todo el sistema climático fuera del rango al que nos hemos adaptado”.

CC IPCC 2014 ANUNCIO BARROS

Con el tiempo, los investigadores se inclinaron por este límite. Un influyente informe del IPCC de la ONU de 2011 detalla una serie de razones para preocuparse por el cambio climático: el aumento de las olas de calor y las tormentas, la amenaza de las extinciones masivas, graves pérdidas económicas. Muchos de estos “motivos de preocupación” empeoraron su proyección a medida que el calentamiento global se acercaba a los 2 ° C.

Ahora, hay buenos argumentos para sostener que el límite de 2°C es arbitrario. Cualquier límite sería. Por ejemplo, las investigaciones posteriores han descubierto que muchos de los impactos preocupantes en realidad sucederían antes de llegar a los 2°C: el hielo del mar Ártico podría colapsar, los arrecifes de coral podrían morir, pequeñas naciones insulares, como Tuvalu podrían ser devoradas por los mares en aumento.

Por el contrario, otros cambios preocupantes, como daños a los cultivos en los Estados Unidos, podrían no suceder hasta superar el umbral de los 2°C. Decidir dónde trazar esta línea es un juicio político tanto como científico (para decirlo de otra manera, ningún científico climático piensa que estaremos totalmente bien si llegamos a 1,9°C de calentamiento y totalmente perdidos sólo si llegamos a los 2,1°C.

Los economistas, por su parte, han criticado a menudo al límite de 2°C por no tomar en cuenta los costos. Después de todo, no nos limitamos a quemar petróleo, gas y carbón por diversión. Las usamos para alimentar nuestros vehículos y viviendas y fábricas. Y recortando no será indoloro. William Nordhaus, economista de Yale, ha argumentado que deberíamos aspirar a un límite de temperatura donde los costos de la reducción de los combustibles fósiles coincida con los beneficios para el clima. En su libro “El Casino Climático”, afirma que el nivel de ese límite es de 2,5°C o posiblemente más, dependiendo de la facilidad con que podamos convertirnos a fuentes de energía limpia.

Aún así, a pesar de las críticas, el límite de los 2°C ha mantenido su posición dominante durante más de una década, en parte porque ha creado un punto focal fácil para las negociaciones internacionales. Las negociaciones sobre clima de la ONU comienzan por asumir la necesidad de permanecer por debajo de los 2°C y luego trabajar hacia atrás para discutir a fondo la forma en que cada país debe reducir las emisiones. Las políticas energéticas de la Unión Europea hacen referencia constantemente a este límite. Las reglas que prepara la Administración Obama para limitar las emisiones de dióxido de carbono de las plantas de carbón de Estados Unidos se remonta a la promesa del presidente en 2009 de ayudar a mantenerse por debajo de los 2°C.

Esto plantea una pregunta: ¿qué pasará si se advierte que el límite de 2°C está fuera de su alcance? ¿Vamos a fijar un nuevo límite? ¿O simplemente renunciar a todo?

¿Por qué el límite de 2°C parece cada vez más difícil?

CC 2 GRADOS 2

Así es como los expertos en clima a menudo piensan del límite de 2°C. Las estimaciones de la sensibilidad del clima nos dicen que Tierra se terminará calentando entre 1,5°C y 4,5°C si se emite el doble de la cantidad de dióxido de carbono a la atmósfera por encima de los niveles preindustriales. Y ya casi estamos a mitad de camino a duplicar esa cifra.

Por lo tanto, si queremos tener probabilidades razonables de permanecer por debajo de los 2°C, no hay hay mucho más dióxido de carbono adicional por echar a la atmósfera. Ese es nuestro “presupuesto de carbono”, alrededor de 485 mil millones de toneladas métricas.

No hay mucho margen de maniobra restante. Los humanos añadieron el equivalente a 10 mil millones de toneladas métricas de carbono a la atmósfera en 2012, y esa cantidad va en aumento cada año, según los países de rápido crecimiento como China e India construyen nuevas fábricas y conducen coches nuevos a partir de combustibles fósiles. Al ritmo actual, el mundo va a agotar su presupuesto de carbono en aproximadamente tres décadas , preparando el escenario para los 2°C de calentamiento (si la sensibilidad climática resulta ser baja, eso sólo nos compra una década adicional o menos.

Si queremos mantenernos dentro del presupuesto y evitar superar los 2°C, entonces nuestras emisiones anuales deben comenzar a bajar cada año. Habría que son reemplazar plantas de carbón con otras eólicas, solares o de energía nucleares. O reemplar con nuevos coches eléctricos de bajo carbono los que consumen mucha gasolina. Cuanto más tiempo pase, más difícil se hace: el presupuesto de carbono restante se hace más pequeño y se suman más plantas de carbón  y automóviles a reemplazar.

Por ahora, los países han postergado medidas durante tanto tiempo que los recortes de emisiones necesarios tendrán que se radicales. En abril de 2014, el IPCC concluyó que si queremos permanecer por debajo del límite de 2°C, las emisiones globales de gases de efecto invernadero tendrían que disminuir entre un 1,3 por ciento y 3,1 por ciento cada año, en promedio, entre 2010 y 2050.

Para poner esto en perspectiva, las emisiones mundiales se redujeron apenas un 1 por ciento en un solo año después de la crisis financiera de 2008, y durante una recesión brutal en la que las fábricas y la construcción se frenaron en todo el mundo. Potencialmente tendríamos que triplicar ese ritmo de los recortes, de manera sostenida, año tras año.

ENERGÍAS CIENTÍFICOS POR LA NUCLEAR ATUCHA

Algunos expertos en clima descreen que los países puedan hacer esto manteniendo sus tasas históricas de crecimiento económico. El país que más rápido logró descarbonizar la economía sin sufrir una recesión aplastante fue Francia, cuando gastó miles de millones para ampliar su programa nuclear entre 1980 y 1985. Ésa fue una hazaña colosal -las emisiones cayeron un 4,8 por ciento al año- pero el país lo sostuvo sólo por un lapso de cinco años.

Para mantener dentro del presupuesto de los 2°C, cada país tendría que mantener ese ritmo durante décadas y descarbonizar n0 sólo las plantas de energía sino tambioén fábricas y hogares, coches y aviones. Eso va mucho más allá incluso de las propuestas climáticas más ambiciosas que se están considerando actualmente, incluyendo un gran plan de Obama para reducir las emisiones de las plantas de carbón de Estados Unidos .

“Si nos ponemos serios sobre el límite de los 2°C, el cambio es tan importantes que replantea la forma en que vemos el mundo. Eso es lo que la gente no está dispuesta a aceptar,” dice Kevin Anderson, científico del Centro Tyndall para la Investigación del Clima. “Esencialmente, tendríamos que interpelar a nuestra sociedad actual sobre cómo desarrollarse y crecer”.

Anderson, por su parte, afirma que los países ricos podrían tener que sacrificar el crecimiento económico, por lo menos temporalmente, para mantenerse por debajo de 2°C. En diciembre, el Centro Tyndall organizó una conferencia sobre “la reducción de emisiones radicales” que ofreció algunas sugerencias llamativas: tal vez todos los adultos en los países ricos podrían tener un “presupuesto de carbono” personal rastreado a través de una tarjeta de crédito electrónico. Una vez que lleguaran a su límite, no más vacaciones o viajes por carretera. Otros asistentes sugirieron avergonzar a celebridades que poseen casas y yates descomunales.

No todo el mundo está listo para ir a fondo. El último informe del IPCC sugiere que un impulso ambicioso en materia de energía limpia sólo podría afectar modestamente la tasa de crecimiento de la economía mundial (sólo 0,06 puntos porcentuales por año). Eso es en parte debido a que el costo de la energía solar y eólica ha estado cayendo mucho más rápido de lo que nadie esperaba.

Pero el IPCC calculó que permanecer por debajo del límite de los 2°C dependerá de una serie de maniobras de largo plazo: todas las naciones tendrían que actuar en este mismo segundo, lanzarse hacia la energía eólica y solar y nuclear de forma masiva, y diseñar tecnologías aún incipientes para capturar y enterrar las emisiones de las plantas de carbón. Fundamentalmente, el hombre debería inventar algún método de lanza el dióxido de carbono fuera de la atmósfera (algo que nunca puede funcionar a gran escala).

Si alguno de esos supuestos se ponen en duda, el IPCC advirtió que los costos empezarán a subir. Y, según los años pasan y las naciones aplazan una reducción de emisiones, las probabilidades de permanecer por debajo de 2°C se ven muy lejanas.

“Hace diez años, era posible modelar un camino hacia los 2°C sin todos estos supuestos heroicos “, dice Peter Frumhoff, de la Unión de Científicos Preocupados. “Pero debido a que hemos amagado durante tanto tiempo, que ya no es seguro”. En febrero, Frumhoff fue co-autor de un artículo en Nature Climate Change donde argumentó que las autoridades deben tener en cuenta la posibilidad de que se sobrepase el límite de los 2°C mucho más en serio de lo que están haciendo actualmente. De lo contrario, no estaremos preparados para lo que viene después.

¿Qué hay de malo en 3ºC o 4°C?

CC ALIMENTOS CULTIVOS

Si el límite de 2°C se ve cada vez más fuera de alcance, entonces vale la pena considerar qué pasa si vamos allá de eso, digamos a 3ºC o a 4°C.

Cuatro grados (o 7,2° Fahrenheit) pueden no parecer mucho. Pero el mundo estaba a unos 4°C/7°C más frío, en promedio, durante la última glaciación, cuando gran parte de Europa y Estados Unidos estaban cubiertos por glaciares. El IPCC concluyó que el cambio de la temperatura del mundo en la dirección opuesta podría traer del mismo modo cambios drásticos, como “la extinción de especies importantes”, o de manera irreversible la desestabilización masiva capa de hielo de Groenlandia.

En 2013, los investigadores del Banco Mundial revisaron los efectos proyectados de 4°C de calentamiento y se horrorizaron por lo que encontraron. Un número creciente de estudios sugieren que la producción global de alimentos podría sufrir un gran golpe en  los 3ºC o 4°C de calentamiento. Los países más pobres, como Bangladesh, Egipto, Vietnam y partes de África podrían ver grandes extensiones de tierras agrícolas inutilizads por la subida de los mares.

Pero lo que parecía poner más nerviosos a los autores del informe del Banco Mundial fue todo aquello que no sabemos. La mayoría de los modelos climáticos actualmente hacen predicciones en forma lineal. Esto es, básicamente, suponen que los impactos de 4°C de calentamiento será dos veces tan malo como los de2°C. Pero eso podría estar equivocado. Los impactos pueden interactuar entre sí de maneras impredecibles. Los modelos de agricultura actuales, señalaron, no tienen claro lo que puede pasar a los cultivos si las olas de calor, sequías, plagas y enfermedades nuevas se combinan.

Veamos una analogía que le gusta usar a Hans Joachim Schellnhuber, quien ayudó a compilar algunas de las investigaciones para el Banco Mundial. “Tome el cuerpo humano. Si su temperatura sube 2°C, tiene fiebre significativa. Si se eleva a 4°C o a 6°C se puede morir. No es un cambio lineal. Usted está poniendo un sistema complejo fuera del rango para el que que está adaptado. Y todas nuestras evaluaciones indican que una vez que ocurre, la resistencia del sistema se vuelve más delgada”.

Tal vez lo más importante: el informe del Banco Mundial ni siquiera se decía seguro de la humanidad pudiera adaptarse a un mundo a 4°C. Por el momento, grandes préstamos ayudan a los países más pobres a prepararse para el calentamiento global mediante la construcción de diques, investigar sobre cultivos y mejorar la gestión del agua dulce. Pero, como descubrió un examen interno del BM, la mayoría de estos esfuerzos calculan aumentos relativamente pequeños de temperatura. El banco no previó aumentos de 3ºC o de 4°C de calentamiento global,  porque nadie sabe realmente lo que eso implica.

“Como persiste la incertidumbre sobre la naturaleza y escala de los impactos, tampoco hay certeza de que la adaptación a un mundo de 4°C es posible”. Y su conclusión fue dura: “Simplemente, no se debe permitir que el calentamiento proyectado llegue a los 4°C”.

Sólo muy recientemente los científicos han comenzado a tratar de completar esos vacíos de conocimiento. Vaya una anécdota: en 2011, la Comisión Europea hizo convocó a elaborar estudios sobre los eventuales impactos de un aumento de 2°C de la temperatura. Dos años más tarde, el llamado fue para considerar los impactos del calentamiento superiores a los 2°C. Lo que antes era impensable se está convirtiendo rápidamente en posible.

“Si seguimos suponiendo que podemos permanecer por debajo de los 2°C como una cuestión de rutina, entonces no estamos siendo honestos acerca de los desafíos de la adaptación”, afirma Frumhoff. Por ejemplo, California podría tener que revisar completamente sus esfuerzos de planificación del agua para el próximo siglo si los 3°C o los 4°C se convierten en una posibilidad seria.

Pero hasta ahora, este tipo de esfuerzos de planificación son escasos: pocos políticos están dispuestos a admitir que vamos camino de superar los 2°C.

La frenética búsqueda de alternativas a los 2 ° C

CC GEOINGENIERÍA ESTRATÓSFERA

La imposibilidad de permanecer por debajo del límite de los 2°C también podría sacudir a las políticas sobre cambio climático. Después de todo, las conversaciones climáticas de la ONU se estructuran en torno a este objetivo general. ¿Qué pasará si todo el mundo se da cuenta de que es inalcanzable?

El año pasado, Geden, el investigador del Instituto alemán, abordó este tema en un artículo titulado “Modificación de la meta de los 2°C”. Luego, en octubre, 11 investigadores del Centro Tyndall publicaron un artículo sobre política climática para explorar nuevas alternativas a límite de 2°C.

Aquí hay algunas opciones que se ofrecen:

Geoingeniería: algunos científicos han señalado que podríamos, en teoría, enfriar la Tierra lanzando partículas de sulfato a la atmósfera que reflejen los rayos del sol. ¿La desventaja? Esto podría tener todo tipo de efectos secundarios espantosos, como echar a perder los patrones de precipitación global. Y no aliviaría otros efectos terribles de las emisiones de dióxido de carbono, cmo la acidificación del océano.

Aceptar temperaturas (ligeramente) más altas: como alternativa, las autoridades podrían admitir que el límite de 2°C es inviable y trabajar con los 2,5°C o 3ºC. Esto parece fácil: simplemente aceptamos que nos vamos a enfrentar a riesgos climáticos más altos y tratar de adaptarnos. Y si bien el límite del 3°C de calentamiento es más riesgoso que el de 2°C, es menos riesgoso que 4 ° C.

Pero hay un problema. Como señala Geden, relajar ese límite podría derivar en negociaciones mundiales sobre el clima aún menos productivas de lo que ya son. Los límites de temperatura en sí podría volverse repentinamente objeto de disputas interminables. A los investigadores de Tyndall les preocupa que esto arrastre al mundo a una situación en la que  termine aceptando aumentos de 4°C o de 6°C como inevitables.

Reformular el problema: el mundo podría reformular sus objetivos en términos más atractivos. Algunos expertos han argumentado que los 2°C no fueron nunca un límite particularmente útil por resultó muy difícil traducirlo en acciones. Roger Pielke, de la Universidad de Colorado, sugirió que en cambio podríamos centrarnos en objetivos más fáciles alcanzar, como el aumento de la proporción de energía libre de carbono que utiliza el mundo, por ejemplo, al pasar de 13 por ciento actual al 90 por ciento. Eso supondría alcanzar fines similares, pero con una manera muy diferente de enmarcar el problema.

“Te pone en un espacio intelectual diferente, donde las respuestas se centran en el despliegue de grandes cantidades de energía limpia”, me dijo Pielke a principios de este año. “Es una política de la posibilidad y de la oportunidad en la que la innovación queda en el centro. Es posible que no mejoremos la situación actual. Pero el camino que estamos siguiendo ahora no nos lleva a ninguna parte.”

Del mismo modo, David Victor, de la Universidad de California, en San Diego ha sostenido durante mucho tiempo que partir de un acuerdo sobre un límite de temperatura que después obligue a los países a cumplirlo está condenado al fracaso. En lugar de ello, puede ser más productivo que los países se centren en la adopción de medidas nacionales sobre el clima y avancen lentamente hacia un objetivo acordado.

En su paper sobre alternativas, los investigadores del Centro Tyndall  opinaron que todos estos enfoques tienen inconvenientes -la reformulación del problema, por ejemplo, podría desviar la atención sobre los peligros de aceptar temperaturas más altas. En última instancia, reconocieron que insistir en comprometerse con un límite de 2°C podría ser el “curso de acción menos atractivo”. Pero señalaron también que el mundo debería tomar el problema mucho, mucho más en serio de lo que lo está haciendo actualmente.

Cualquiera que sea la respuesta correcta, según los autores, es menos algo que necesita ser discutido con más detalle. “Hay un peligro real de que el objetivo de un aumento de 2°C caiga en el descrédito”, dice Tim Rayner, del Centro Tyndall, uno de los co-autores del artículo. “Creemos que es importante empezar el debate antes de que llegue esa eventualidad”.

Texto original de Brad Plumer para Vox.com aquí

 

Comments

Comments are closed.

Twitter widget by Rimon Habib - BuddyPress Expert Developer